Es hora de recuperar nuestra piel

Full Body Proyect, de Leonard Nimoy

Como estar desnudos restaura nuestra dignidad.

Este estos años donde todos necesitan traer lo mejor de sí mismos, estamos abogando activamente por que nuestra especie exista en este hermoso planeta. ¿Podemos ser justos? ¿Podemos practicar la libertad juntos? ¿Podemos redescubrir una relación correcta entre nosotros, incluso entre los humanos y la tierra? ¿Podemos recordar lo que es estar vivos el uno con el otro, más allá del sufrimiento y la supervivencia?

Yo creo que sí, contra toda evidencia que indique lo contrario. Creo que sí porque he tenido tantas experiencias de vulnerabilidad, momentos en los que vi que todos luchamos con la pertenencia, con encontrar un hogar, con ser honestos, con adaptarnos, con satisfacer nuestras necesidades y con cultivar la seguridad. Con ser nosotros mismos sin disculpas, no de una manera defensiva, no de manera performativa, solo… nosotros.

Mi difunta camarada Charity Hicks dijo que esto era “desnudarse”. Ella dijo que cuando entramos a las reuniones y espacios de movimiento entre nosotros, necesitamos dejar de fingir, manipular y vender, y desnudarnos. Cuando ella lo decía, algunos de nosotros nos sonrojábamos y otros decían “¡Ase!” Otros todavía encontrarían una manera de escapar del espacio por completo.

Hay tantas razones por las cuales las personas tienen miedo de desnudarse. El capitalismo nos dice una y otra vez que nuestro verdadero yo no es lo suficientemente bueno. Nos dicen que solo los ricos merecen estar bien y recibir atención. Que nuestros cuerpos no son hermosos porque estamos discapacitados, gordos, blancos o no agradables a un hombre, etc. etc. etc.

Quiero decir que las mismas prácticas que utilizamos para desnudarnos en el ámbito del sexo y la intimidad -la develación de la piel- pueden enseñarnos a llevar a nuestro yo sin arrepentimiento a cualquier espacio donde necesitemos desnudarnos.

Conoce tu propia desnudez

En mis primeros años de engancharme, nunca me vi desnuda. Me ponía mi atuendo y una vez que las cosas eran absorbidas y formadas en una rígida versión de maniquí de mi cuerpo, me miraba en el espejo y lo aprobaba. Más tarde, si la noche iba bien, a medida que la ropa se iba apagando me alejaba o me alejaba de la luz brillante y esperaba que la otra persona no notara la diferencia entre la presentación y la realidad.

Estoy agradecida por las experiencias formativas en las que pude practicar estar desnuda con otras personas en una relación, en aguas termales y baños. Estoy agradecida por los niños que aman mis suaves abrazos envolventes. Y para los amantes que dijeron: “Eres hermosa”.

Pero el trabajo más significativo fue un año de práctica personal: mirarme en los espejos mi cuerpo desnudo y encontrar algo que me gustaba. Es tierno recordar que al principio solo pude decir “mi dedo meñique izquierdo”, pero fue un comienzo: “Meñique izquierdo, eres liso y sin vida. Te ves delicado y tu uña es hermosa”.

Mi estándar era que no podía repetir una parte del cuerpo. Eventualmente llegué a las estrías, cicatrices y hoyuelos de la celulitis. Eventualmente llegué a un lugar donde me veía completa, en movimiento, descompartimentalizada. Eventualmente me di cuenta de que era un cuerpo sagrado y hermoso.

He pasado por un proceso similar para mis emociones, mi espíritu y mi yo trabajador del movimiento.

Conocer esta desnudez me permite tener algo más que coraje cuando a la hora de mostrarme a los demás; me permite tener dignidad. Sigo con la práctica, y en estos días, a veces me resulta difícil mantenerme con la ropa puesta.

Sé bueno con tu cuerpo

Hidrátate. Cómete tus verduras. Haz estiramientos. Di cosas bonitas en el espejo como “maldita sea Dios, te ves deliciosa hoy”.

Asegúrate de que quieres estar desnuda

Si se encuentra en una situación en la que se siente bien, escuche ese sentimiento sin juzgar; ser curioso. ¿Cuál es la información dentro de ese sentimiento que puede ayudar a comprenderse a usted mismo y a la situación? Hay mucha diversión y sexo sexy en varios estados de vestimenta parcial, y apoyo todo eso. O puede haber una cuestión de seguridad o comodidad que necesite atención, que aún no se ha articulado ni acordado.

Y mientras que no hay nada que compare a la experiencia de la piel al desnudo, tiene que estar en el lugar correcto con la persona o la gente correcta. La desnudez es la vulnerabilidad. La vulnerabilidad es algo que ofrecemos donde se gana; como se sostiene bien, podemos ofrecer más. Así que pregúntate, ¿se ha ganado este momento mi desnudez?

Si te encuentras desnuda con alguien que no te mira con el amor, cuidado y adoración con el que te ves a ti misma, reclama tu piel , siempre hay más amantes en el mar o en la aplicación. Alguien quiere tu cuerpo completo. Espera eso.

Obtener consentimiento

Si bien es sorprendente que esto deba decirse, no te desnudes delante de otros sin su consentimiento. No aparezcas y te quites el impermeable o te expongas al césped de alguien como un gesto romántico. No sabes cómo tu desnudez impactará a otros. El permiso y los límites, esos poderosos actos de decir tal vez o no, permiten la libertad real dentro de una conexión.

Desnudarse

Su cuerpo milagroso es un regalo para usted y un regalo para aquellos que lo ven y lo acompañan. Desnúdate de esa manera, como si estuvieras desatando un lazo alrededor de un precioso y bien pensado regalo. Haga contacto visual y vea su poder y deseabilidad en los ojos de su amante. Este es tu cuerpo viviente; así es como se siente la vida.

Tarea caliente y pesada

Evalúa tu comodidad en tu desnudez: si no te sientes completamente cómoda bailando (puede ser una bop) desnuda en el espejo de tu baño, comienza una práctica de buscar y encontrar tu yo sexy, completo y sagrado.

Fuente: bitchmedia.org (Texto original en inglés). Autora: Adrienne Maree Brown.

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24 horas desnudo.
Me quité la ropa y los prejuicios para pasar un día en un camping nudista.

Desnud Arte: Mark Ruddick

El fotógrafo Mark Ruddick acaba de lanzar “The Athletic Implied Nudes Series”, que es un estudio del cuerpo humano bajo estrés muscular, entendiendo la fuerza, la flexibilidad y el poder del cuerpo. Toda una oda al cuerpo humano.

Al parecer, Ruddick comenzó a retratar a deportistas, boxeadores, etc. con los que empezó a experimentar su técnica de fotografiar los diferentes grupos musculares del cuerpo a golpe de disparo, y a gran velocidad frente a su lente. Finalmente, su talento y su instinto innato para la fotografía le ha llevado a que disfrutemos de momentos en los que podemos ver congelada la musculatura en su punto más álgido y máximo.

Los fondos limpios, la iluminación intensa y la fotografía en blanco y negro funcionan en conjunto para eliminar las distracciones y resaltar los grupos musculares y la figura de los sujetos fotografiados.

Fuente: artFido.com

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Mark Ruddick.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Vídeo relacionado:

Ellos y ellas desnudos en las pasarelas. Cuando la moda te desnuda

Una pasarela es un pasillo estrecho y algo elevado, destinado al desfile de modelos, para que pueda ser contemplada la ropa o complementos que visten, así como ellos o ellas mismos o mismas al pasar. En inglés puede denominarse a este evento Catwalk, en relacción a la forma de andar como un gato, o Runway, pista para caminar, literalmente. También suele llamársele Fashion Week, al evento de diferentes desfiles de modelos, en relación a la palabra anglosajona fashion, o moda en Español.

La moda (de francés mode, y éste del latín modus, “modo” o “medida”) se trata de un conjunto de prendas de vestir, adornos y complementos que se basan en gustos, usos y costumbres, y que se usan durante un periodo determinado. La moda tiene que ver con una estética determinada, por oposición o atracción respecto de un estilo concreto, que nos acerca o aleja de determinado grupo social. Una persona adquiere una estética determinada para revelarse como singular, desviándose de las corrientes de vestimenta más comunes, en realidad, creando otra distinta, que a su vez puede ser imitada. O, por el contrario, imitando un estilo determinado, como medio de identificarse con un determinado grupo o estatus social, como fórmula de integración.

Así el fenómeno de la moda, más allá de la simple vestimenta es un fenómeno social complejo, de acercamientos y alejamientos a una determinada estética imperante. Así cada temporada se da la compleja contradicción entre tendencia, como movimiento a largo plazo, y moda, o carácter singular y arbitrario, de un momento determinado.

Entonces, si el fenómeno de la moda es tan complejo irse a las raíces del fenómeno podría ser muy interesante, y, además en este caso, excitante. Desnudar a las y los modelos permite acercarse a la raíz de la moda y explorar qué elementos de ella  son puramente prescindibles. Por ello, en las últimas décadas, algunos diseñadores se han atrevido a desnudar a sus modelos, siendo el resultado, además de interesante, excitante.

Ellos

Este es un vídeo plublicado en Vimeo en el que modelos masculinos completamente desnudos enseñan una colección de complementos. Un grupo de hombres desnudos en una pasarela, mostrándonos bolsos y carteras. ¿Quién no querría que nos enseñaran así nuestros complementos en las tiendas? Nos conformaremos con las pasarelas.

Ellas

Aunque es bastante habitual ver desnudos femeninos en una pasarela, por lo general parciales, generalmente los pechos, y, en más contadas ocasiones, el sexo, ver desnudos integrales de un desfile es bastante más complicado. Sobre todo si no se luce vestimenta ninguna ni complemento alguno, sólo el propio cuerpo. En este segundo vídeo, publicado en YouTube, en este caso de modelos femeninas, se nos muestra el aspecto más transgresor, la propia desnudez en un contexto tan instituído y con tal peso social como el de la moda.

Al respecto, en la película Pret-a-Porter (Comedia, Estados Unidos 1994, director Robert Altman, con Julia Roberts, Tim Robbins, Sophia Loren), en una de sus escenas casi al final de la película, hay un desfile de moda femenino en él que las modelos completamente desnudas no portan ningún complemento ni vestimenta.

Estar desnuda o desnudo

Así, si el fenómeno de la moda es socialmente tan complejo, ¿qué sucede cuando nos desnudamos? He aquí una de las bases del movimiento nudista, desnudarse es ir en contra de este complejo sistema cultural, desarmarlo, robarle sus propios argumentos y su carácter arbitrario. Al desnudarte te liberas de todos los elementos de identidad de la vestimenta, y con ellos de los tabúes sociales, las tendencias y los grupos, yendo directamente en contra de sus mecanismos de contingencia social. Al desnudarte no te sitúas en un determinado escalón de la identidad de social, al desnudarte te vuelves libre.

Fuente: Naked at Home.

Los baños de mar en el siglo XIX

La calificación de las aguas como bienes de dominio público se hace con la intención de regular su aprovechamiento en favor de los particulares, del estado y de los entes públicos. Los usos comunes que se realizan en estas aguas como pescar, lavar, bañarse, etc… se admiten según un orden determinado, con la posibilidad de que el aprovechamiento de aguas ya concedido para una determinada finalidad pueda ser expropiado a favor de otro legalmente preferente. En este contexto, las playas y con ellas los tradicionales y famosos ‘baños de mar’ se van a convertir en un espacio para afianzar la pertenencia a una determinada clase social; transformándose las ciudades en destinos veraniegos importantes en el siglo XIX. Se abre, por tanto, la veda a los veraneantes, a los bañistas, a los turistas, a la aventura que suponía ir a la playa ya no sólo a tratar de los males respiratorios, circulatorios o reumáticos sino a disfrutar de momentos de ocio y de diversión. Y aunque el mar no fuera un lugar de esparcimiento tradicional hasta las corrientes higienistas de la medicina de finales del siglo XIX, que calaron de una manera importante en las nuevas clases sociales que veraneaban, si se va a convertir la playa en un lugar de disfrute para pasear, divertirse, bañarse, jugar, relacionarse, etc… Y es a esta clase de población a la se intenta atraer en Laredo ya desde mediados de este siglo.

La Villa de Laredo no va a ser diferente a otras villas y se prepara para atraer al turismo de élite. Familias madrileñas como los Gereda, Carasa, Enciso y otras muchas comienzan a veranear en la Villa y muchos de ellos a instalarse construyendo importantes edificaciones que hoy tenemos la suerte de contemplar. Se abre un periodo para exhibir las grandezas y lindezas de nuestra población y sus habitantes.

Emulando a las primeras guías turísticas de viajes por España cuyo inicio data de 1855 con aquella famosa guía “Handbook of travellers in Spain” donde decía Richard Ford “quien dice España dice todo”; Tomás Ibarrondo, que era médico titular de la Villa de Colindres, en el año 1878 publica un libro, a modo de guía turística, para atraer el turismo a Laredo y él nos da una buena pista de a qué público dirige las bondades de nuestra playa y mar, en concreto a los bañistas.

Con ese título “Bañistas” comienza diciendo el citado médico: “Tributarios Madrileños, Vallisoletanos, Burgaleses, etc… ¡Venid! Los que necesitáis equilibrar y restituir la vitalidad gastada en la población; en esos focos de inteligencia social ¡llegad! Jóvenes anémicas a recuperar vuestra sangre. Temperamentos linfáticos y nerviosos; niños débiles y enclenques, acercaos a vivir en las condiciones que os reporten el provecho salutífero que os precisa. Hombres de bufete: pasad aquí veinte días de esparcimiento y descanso, que sólo ello bastan a contrabalancear los efectos de la vida sedentaria con su agitada monotonía. Madres de familia; todas tan amantes que sois de vuestros hijos, traerlos a respirar este aire por treinta días, enfermos, valetudinarios, con ánimo, un poco de discreción y cautela, hallareis en este recinto la salud que demandáis. Vos Touristas, los que venís a buscar las impresiones de la moda para matar el tiempo, aquí se os espera. Médicos: mandad sin miedo a vuestros enfermos a este rinconcito que les proporciona agua que los regenera, alimentos que los entonan y atmósfera que los vivifica….”.

Público castellano adinerado

Se intentaba atraer al público castellano adinerado mediante la exposición de las lindezas de la población, de su playa y sus gentes. A todo este público se vende una idílica playa: “La playa es de dos leguas de extensión sin escollos ni peligros, la más apropiada para niños, señoras y bañistas nuevos y en la que se toma el baño con cierto refinamiento de goce; en la que puede internarse el nadador tuto et iucunde; es decir, con seguridad y placer. Playa que satisface todos los gustos y salva todos los inconvenientes, con un recodo pedregoso donde se mantiene el agua plenamente limpia y fresca, siendo la ola de más energía. Rincón cómodo para la púdica señorita y la robusta matrona… Playa en la que se contempla estático y yo he contemplado más de una vez ese color azulado encantador llamado verdemar”.

“Playa en la que se toma el baño con libertad, desahogo y economía se disfruta con toda plenitud y cabal holgura del placer y de la admirable eficacia de la Villeggiatura marítima” y donde “puede cualquiera bañarse desnudo sin miedo de miradas imprudentes y atrevidas”, para añadir “no se ven aquí mezclados y revueltos los dos sexos, como en otras playas angostas, cosa intolerable y que la decencia condena”. Incluso se intentaba atraer inversiones extranjeras. ¿Cuál es el sitio que debe elegirse en esta playa para baños y que al mismo tiempo que cojamos una buena ola, tengamos seguridad y ancho campo a nuestra fantasía? “A mi entender, (según Ibarrondo) ninguno mejor que el llamado la media luna, y en donde si hubiera empresarios activos e inteligentes, o americanos que formando una pequeña sociedad soltaran parné debía levantarse un pabellón balnenario y ponerle en comunicación con Laredo y Colindres por cierto número de coches”.

Sobre los fueros de Laredo, Ibarrondo, en la segunda mitad del siglo XIX, dice que eran: Dios, pesca, chacolí y bañistas. Y añade el citado autor como reclamo turístico a “las yung-ladies de Laredo y Colindres, tan sencillas, cariñosas, joviales …”.

Aunque la realidad era muy diferente a la que se esperaban los turistas, ya que se encontraban con malas carreteras, malos hospedajes y unos medios de transporte lentísimos además de una población no cualificada para atender al turismo, con reclamos no del todo ciertos y que demostraba que aún no se estaba preparados para dar un servicio del todo adecuado a estos veraneantes.

Fuente: eldiariomontañes.es Texto: Báldomero Brígido.

Los Gesatas, los guerreros celtas nudistas

Quien pudiera ver la cara de los legionarios romanos cuando cargaron contra ellos una masa de “guerreros desnudos ya que destacaba por su robustez y lozanía” que solo portaban sobre sus cuerpos numerosos torques de oro, símbolo de su numerosas victorias. ¿Quiénes eran esos valientes que se permitían el lujo de combatir sin armadura?.

Dentro de las sociedades celtas, o más correctamente en los contextos culturales de la Tené, la guerra era parte inherente de su sistema social. Numerosos jóvenes precisaban del honor que daba la lucha para ganarse su sitio en la sociedad por lo que solían recurrir al robo, bandidaje y cuando había suerte participar en una guerra contra otros pueblos. Por suerte para sus poblados la fama de los guerreros de estos pueblos llegó al Mediterráneo y fueron reclamados sus servicios como mercenarios, lo que servía de válvula de escape de esa violencia social…

Estos mercenarios celtas denominados gaesetae por Polibio, es decir lanceros, ya que gaesum es lanza en celta. Ya desde la Segunda Guerra Púnica destacaron como mercenarios en las campañas italianas de Aníbal y las victorias del Lago Trasimeno y Cannas. También en los reinos diadocos tras la muerte de Alejandro Magno o en Sicilia en los ejércitos de Siracusa.

Tras años de soldados de fortuna volvían a sus hogares cargados de riquezas, monedas de oro, vino de Italia y lo más importante prestigio para lograr el ascenso social. Pero una vez en sus tierras natales no se integran en la aldea como un campesino-guerrero más sino que convivían en una especie de hermandad, formando un colectivo independiente del resto de la tribu o el clan. Tenían sus propias normas grupales y sus tabúes o geissi, entre los que destacan la obligación de socorro de sus compañeros de armas y el culto al dios de la guerra, conocido como Camulos en las islas británicas. Sabedores de su fuerza y de la ayuda divina debían acudir al combate sin armaduras, ya que si les protegía la divinidad no necesitaban nada más y lo contrario sería buscarse la ira del dios de la guerra.

Por eso iban al combate desnudos como parte de un ritual religioso que los romanos no comprendían y buscaron explicaciones más racionales. Polibio describe que el hecho de quitarse la ropa fue para evitar que los ropajes se enredasen en los abundantes arbustos del campo de batalla. Incluso ciertos autores modernos ven una base higiénica en esta costumbre ya que se evitaría la infección de las heridas ya que la ropa solía estar muy sucia. Pero se tiene que destacar que siempre que en los textos clásicos se menciona a celtas desnudos están combatiendo como mercenarios por lo que nos encontraríamos con gesatas.

Los pueblos celtas solían emplear tatuajes como protección mágica mediante figuras en espiral en torso, brazos y rostro por lo que debían lucirlos en la batalla yendo desnudos o por lo menos el torso. Un ejemplo particular serían los habitantes de gran Bretaña que se pintaban con glasto, un tinte vegetal de color azul oscuro.

Alguno de vosotros pensara, no son tan valientes ya que llevan escudos. La respuesta en sencilla para ellos era un arma, al igual que la espada y la lanza, no una armadura por lo que era su deber acudir con él a la guerra.

En la mayoría de las representaciones los guerreros desnudos no llevan casco por los mismos motivos, además por una razón más importante para ellos. Al igual que nuestros jóvenes que no se ponen la visera para no despeinarse su tupé (o al contrario, no se quitan la visera porque están despeinados) los celtas solían peinarse de una forma muy particular y con gran carácter simbólico. Para muchos celtas el animal totémico por excelencia era el caballo y su diosa protectora era Epona. Como describió Polibio “Se lavan el pelo con agua de cal y lo peinan hacia atrás, por lo que poco se distingue de la crin de un caballo” esto producía un endurecimiento del pelo que impedía el uso de cascos además de convertir el peinado en una especie de yelmo, cual pankie premoderno.

Fuente: bellumartis.blogspot.com.es Texto: Francisco García Campa.