El espectro de la censura en el siglo XXI – 1ª parte

En el año 1564 el Papa Pío IV le ordenó al destacado pintor y escultor manierista Daniele da Volterra que ocultara las partes pudendas en los desnudos del Juicio Final que Miguel Angel Buonarrotti había trazado en la Capilla Sixtina de Roma. El artista ejecutó el mandato papal, pero a un alto costo para su prestigio: a partir de entonces fue ridiculizado con el apodo de Il Braghettone, que puede entenderse como confeccionador de pantalones.

Más de cuatrocientos siglos después, en la segunda mitad del siglo XX, esos añadidos habrían de ser eliminados como parte de una serie de trabajos de restauración artística que culminaron en abril de 1994, cuando Juan Pablo II los declaró concluidos.

El mismo acto de censura tuvo lugar en 1624, bajo el reinado del intolerante Cosme III, en la Capilla Brancacci de la Iglesia de Santa Maria del Carmine, en Florencia, donde los frescos de Tommaso di Giovanni, llamado Il Massacio (1401-1428), y Masolino da Panicale (1383-1440), que representaban a Adán y Eva desnudos y siendo expulsados del paraíso terrenal, mandaron ser cubiertos con imágenes de ramajes sobre los genitales. Éstas fueron removidas en 1980 con motivo de la restauración de la capilla.

En el Concilio de Trento (1545-1563) se acordó que la pintura en los recintos eclesiásticos debía enfocarse a instruir a la ignorante plebe, pero evitando imágenes desusadas. De ahí se acuñó la frase la pintura es la Biblia de los ignorantes. A partir de entonces el desnudo fue censurado de manera implacable por la Iglesia católica.

Los movimientos carcundos

En nuestra época, y de manera muy inquietante, en diversas partes del mundo se han multiplicado movimientos conservadores que impulsan actitudes de censura que se consideraban confinadas al arcano del tiempo.

Como parte de su colección permanente, el Museo Metropolitano de Nueva York (Met) alberga el cuadro Thèrese Dreaming, del pintor Baltasar Klossowski (Balthus), cuyas obras fueron catalogadas por los nazis como arte degenerado por su tratamiento estético de niñas púberes.

En noviembre último, la estadunidense Mia Merril se lanzó contra las pinturas de este artista polaco-francés por considerar que sus trabajos acusan una sexualización de muchachas preadolescentes. Por tal motivo, formuló una petición al museo, avalada por más de nueve mil adherentes, para que retirara este óleo o colocara una mención que advirtiera que algunos espectadores lo encuentran ofensivo e inquietante.

Más aún, Merril concluyó que con la exhibición de esa obra el Met podría estar respaldando el voyerismo y la cosificación de menores. El museo, sin embargo, se negó a retirar el cuadro, bajo el argumento de que hacerlo implicaría contrariar sus fundamentos museísticos (Bethsabé Olguin).

Un caso peor aún se manifestó apenas, en diciembre de 2017, cuando el maestro de arte Mateo Rueda, adscrito a la escuela primaria Hyrum del condado de Cache, en el estado de Utah, fue despedido a raíz de la denuncia de un grupo de paterfamilias que lo inculparon de fomentar la pornografía.

En los hechos el profesor se había circunscrito a recomendar a sus alumnos que consultaran en la biblioteca postales artísticas en las cuales podrían apreciar el empleo del color en cuadros creados por grandes maestros. Para infortunio de Rueda, sus alumnos se precipitaron en la biblioteca con el volumen The Art Box, editado por Phaidon, que contenía algunos desnudos. También descubrieron imágenes de Mujer desnuda, de Amadeo Modigliani (1884-1920), y Odalisca, de François Bucher (1703-1770). Después de una tozuda investigación, el sheriff del condado no pudo formular cargos contra el maestro Rueda.

Las expresiones conservadoras no se agotan ahí. Este año se conmemora el centenario de la muerte de cinco pintores austriacos pertenecientes al secesionismo vienés, una de las expresiones del modernismo: Gustave Klimt, su alumno Egon Schiele, Koloman Moser, Otto Wagner y Ferninand Hodler. El año 1918 es emblemático para Viena: representa el término de la Primera Guerra Mundial y la caída del Imperio Austro Húngaro. Cien años después, Austria festeja al primer artista con dos exposiciones: El Puente de Klimt, en el Kunsthistorisches Museum, mientras que la sección de antigüedades del Museo de Arte de Viena exhibirá el lienzo Nuda Veritas.

El Museo Leopold de Viena es el principal poseedor de la colección de Egon Schiele (1890-1918), cuya pintura tiene una fuerte carga de energía erótica. Schiele fue condenado en abril de 1912 bajo el cargo de atentar contra las buenas costumbres y recluido en la prisión de Neulengbach. Justo en el presente año se conmemora el centésimo aniversario de su muerte prematura, ocurrida a causa de la gripe española. Con este motivo Austria organiza la exposición especial Egon Schiele. Expresión and Lyrcism, que permanecerá durante todo el año 2018.

Para difundir los eventos, Viena seleccionó dos obras alegóricas de Schiele, Hombre desnudo sentado (1910) y Chica con medias anaranjadas (1914), y solicitó a las ciudades alemanas de Hamburgo y Colonia, así como a Londres, capital del Reino Unido, que fijaran los carteles en sus calles y transportes. Sin embargo, las autoridades de las tres metrópolis se rehusaron a hacerlo, lo que constituye un acto de censura sin precedente en Europa.

El sistema de transporte público de Londres ofreció exhibir los carteles, pero a condición de pixelarlos; la negativa de Viena se resolvió mediante un acuerdo impregnado de tartufismo, consistente en que se cubrieran los genitales de las pinturas mediante pancartas en blanco y negro con la leyenda: “Perdón. Cien años y aún demasiado audaz para esta época”.

En París, el Museo del Louvre se negó a exponer en los jardines de las Tullerías la escultura Domestikator, ejecutada en el atelier del holandés Joep Van Lieshout (1963) en Róterdam. La pieza, que evoca a una pareja copulando, debería haber sido presentada fuori muri en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC), que se realizó en París en octubre de 2017, e instalada en la explanada de las Tullerías, llamada des Feuillants, frente al Louvre. El director del museo, Jean-Luc Martínez, negó de última hora la autorización. La escultura ya había sido exhibida en Alemania y en la ciudad francesa de Lille en 2004, y finalmente encontró refugio en la explanada del Museo Georges Pompidou.

Esta anatema no hace más que revivir el escándalo que suscitó la exposición de la escultura Dirty Corner, del artista indio-británico Anish Kapoor, rebautizada por los franceses como La Vagina de la Reina. El autor fue más allá: la describió como La vagina de la reina tomando el poder. La obra se instaló en los Jardines de Versalles, la antigua residencia de los reyes franceses, en septiembre de 2015.

Dirty Corner es una pieza de acero y representa al órgano genital femenino, esculpido en gran tamaño: alcanza alrededor de 10 metros de altura y 60 de largo. Al poco tiempo, no tardó en ser vandalizada con inscripciones antisemitas y en defensa de la monarquía.

La censura también tiene entre sus activos la escultura inflable Tree, del estadunidense Paul McCarthy y expuesta en 2014 en la Plaza Vendôme de París con motivo de la FIAC; para unos críticos representaba un simple árbol de plástico; para otros era un gigantesco juguete sexual enormemente provocador. El artista, que fue agredido físicamente por sus detractores, atestiguó la pérdida de su pieza a raíz del vandalismo.

La confusión conceptual

Asociado al hashtag #MeToo (#YoTambién), el movimiento que denuncia los episodios indecorosos de acoso y abuso sexual exhi­bidos recientemente en distintas partes del mundo, ha provocado empero actitudes ominosas en el ámbito del arte.

En el Museo Manchester Art Gallery del Reino Unido se removió el cuadro intitulado Hilas y las Ninfas, del británico John William Waterhouse (1849-1917), neoclasicista y prerrafaelita pero decididamente romántico, quien se aventuró a pintarlo en 1896, en plena época victoriana. El óleo era exhibido en la galería En la búsqueda de la belleza y en su lugar se colocó una inscripción que en síntesis sentenciaba: “Esta galería presenta cuerpos de mujeres en forma ‘decorativa pasiva’, o como ‘mujeres fatales’. Vamos a cuestionar esta fantasía victoriana”. Su retiro en enero de este año causó gran estupor en Reino Unido y recordó los peores momentos de censura contra expresiones artísticas de desnudo o contenido erótico.

Del mito sobre Hilas y las Ninfas da cuenta el poeta griego Apolonio de Rodas (295 a.C.-215 a.C.), quien fue director de la célebre biblioteca de Alejandría y oriundo de esa ciudad. En su poema épico Argonauticas cuenta que Hilas, protegido y amante de Hércules, fue a la orilla del río Ascanio, en Misia, para llevar agua a los argonautas, quienes buscaban afanosamente el Vellocino de Oro; pero unas ninfas, hijas de ese río, se enamoraron de él, lo sedujeron y lo arrastraron hasta el fondo.

Según la leyenda, las ninfas volvieron a Hilas invisible, y Hércules, en su desesperación, escudriñó el lugar cuidadosamente, pero jamás lo pudo encontrar. Las ninfas convirtieron a Hilas en eco, el cual Hércules escuchaba cada vez que pronunciaba su nombre.

El cuadro de Waterhouse, que se halla lejos de ser una obra maestra, representa a las ninfas con el torso descubierto, aunque la escena no logra transmitir la sensualidad ni la intensidad del mito. La curadora del museo, Clare Gannaway, parapetada en el movimiento #MeToo, sostuvo que el título de la galería es sumamente embarazoso, ya que privilegia el desnudo femenino. Aseveró que la época actual está dominada por cuestiones de género, raza, sexualidad y clase que alteran a toda la sociedad por igual. El propósito del museo, adujo, es transmitir estas obras de una manera contemporánea.

Habría empero que repasar la historia del desnudo de varones y mujeres en la pintura, que ha sido objeto de intensas polémicas antes de instilarse en las artes. En la década de los ochenta del siglo XIX los desnudos del Salón Francés empezaron a esparcirse por toda Europa. En Reino Unido causaron gran escozor. John Callcott Horsley (1817-1900), presidente y tesorero de la Real Academia Británica de Artes, encabezó un movimiento en contra del desnudo. En mayo de 1885 escribió una carta al periódico Times, bajo el seudónimo Una matrona británica, en el que lo condenaba.

La carta de Horsley fue la catalizadora de un debate enormemente intenso; él tuvo incluso la osadía de considerarlo ilegal al suponer que ante ese tipo de expresión artística la niñez sería fácilmente pervertida, y tildó de inmorales a las modelos y a los artistas que las empleaban.

Las estudiantes de la Real Academia tendrían prohibido pintar desnudos. Ante tales desatinos, varios artistas, como Henrietta Emma Ratcliffe Rae (1859-1928), se desplazaron a París para estudiarlos (Teresa Krajewska). La actitud de Horsley sobrepasó todos los límites; el óleo Hortensias blancas, de Albert Joseph Moore (1841-1893), fue estropeado y muchos de los bosquejos de las estudiantes fueron robados impunemente.

Ahora, con el retiro de la pintura de Waterhouse, vuelven a renacer argumentos que se pensaban ya superados. De hecho, la prensa británica no tardó en condenar este dislate; con todo, los espectros de la infausta sección 11 de la Ley de Enmienda Penal de 1885 (conocida como Enmienda Labouchere), con base en la cual fueron incriminados Oscar Wilde y Alan Turing, este último héroe británico de la Segunda Guerra mundial, recorren todavía Londres; recuerdan igualmente la controversia en contra de Penguin Books, casa editorial que fue juzgada en 1960 bajo la ley de publicaciones obscenas de 1959 (Obscene Publications Act) por la edición de la novela de David Herbert Lawrence El Amante de Lady Chatterley.

Ciertamente, la censura vuelve a deambular en Londres, un hecho en torno al cual previene Jonathan Jones, crítico de arte del periódico británico The Guardian, quien advierte que con este tipo de actitudes no sería extraño que el próximo objetivo sea descolgar la Venus del Espejo, de Diego Velázquez, que se exhibe en la National Gallery. La creatividad, aclara Jones, nunca ha sido moralmente pura.

La censura del desnudo no entraña solamente un síntoma en el que se hallan en juego normas sexuales y sociales de cada época; es la línea fatídica que organiza la partición de lo sensible, según la frase de Jacques Rancière, y a nuestro tiempo le corresponde delimitar un contorno sutil entre lo socialmente aceptable y la libertad de expresión.

Fuente: proceso.com.mx Autor: Jorge Sánchez Cordero.

Información relacionada:

El desnudo masculino, entre el escándalo y el arte.

Desnudo es normal. La revolución de la desnudez femenina

El cuerpo femenino desnudo ha sido restringido por condicionamientos sociales a lo largo de la historia.

Las reglas sociales siempre han determinado la percepción del cuerpo femenino desnudo. A principios de este año, Playboy publicó el lema “Desnudo es normal” en la portada de su icónica revista erótica. La omnipresencia de la desnudez en nuestra era digital fue anteriormente la razón por la que el editor Cory Jones dejó de publicar fotos de desnudos en la revista en octubre de 2015. El director creativo Cooper Hefner declaró en febrero de 2017 en las redes sociales de Playboy que la compañía reanudará su publicación de desnudos. Según Hefner, “la desnudez nunca fue el problema porque la desnudez no es un problema. Hoy recuperamos nuestra identidad y afirmamos quiénes somos”. La discusión en torno al cuerpo femenino desnudo y su relación con el erotismo está en curso. La forma femenina ha sido representada y vista durante siglos, pero rara vez se acepta. Echemos un vistazo a la percepción de la forma femenina en los últimos años.

Venus de Willendorf, c. 24,000-22,000 a.

En la era prehistórica, se presume que la representación del cuerpo femenino tenía un propósito cultural y espiritual. Algunos de los primeros artilugios que representaban el cuerpo femenino eran pequeñas formas de arcilla de cuerpos de mujeres gruesas, también conocidas como figurillas de Venus. Estas figurillas garantizarían la fertilidad o alentarían a la población a tener relaciones sexuales. Este significado espiritual de la forma femenina desnuda es evidente en diferentes religiones en las que el erotismo y el cuerpo están asociados con los poderes divinos. Piensa en los frescos de la Iglesia Católica Romana de ángeles fallecidos o las diosas griegas.

Sueño de Gustave Courbet, 1866

Los antiguos griegos y artistas cristianos usaron la forma femenina en su arte, a pesar de que la desnudez femenina representada no estaba destinada a ser vista por las propias mujeres. Muchas pinturas, como la inicua pintura del sueño de Gustave Courbet, fueron pintadas no para la fantasía de una mujer, sino para la de un hombre. A las mujeres ni siquiera se les permitía tener fantasías sexuales o sensuales. En “Sexualidad: construcciones sociales y culturales de las mujeres representadas a través del arte”, el autor G. Clarke señala que “la religión occidental, especialmente el cristianismo, desalienta a las mujeres a pensar en el sexo, a hablar sobre sexo y enseña los aspectos negativos de la sexualidad femenina; que debe ocultarse para nunca ser discutido, y así nunca ser entendido”. Además, a la mera mujer en el cristianismo a veces se la consideraba como el mal supremo; por lo tanto, la vagina se comparó con “la boca bostezante del infierno”. En la cultura popular, esto ahora se conoce como la vagina dentata.

Venus de Urbino por Tiziano Vecellio, o Tiziano, 1538

La vagina dentata está en agudo contraste con el cuerpo femenino como una musa en el arte erótico y el porno. La imagen más conocida de una mujer desnuda es, después de todo, la imaginación del artista (masculino) de ella como objeto de placer. La Venus de Urbino de Tiziano muestra una expresión de virginidad y castidad. Mientras ella retrata una fantasía erótica, ella también es la encarnación del código moral en el momento. Los significados en la imaginación del cuerpo femenino difieren con el tiempo, pero lo que sí se nota es que el significado del cuerpo femenino desnudo nunca se vuelve hacia la mujer misma y hacia su cuerpo, que está objetivado. La mujer es una encarnación de la fertilidad, un ser divino, un objeto de lujuria o una fuente malvada. Pero rara vez es su cuerpo una representación de ella misma.

The Dinner Party por Judy Chicago, 1979

En el último siglo hubo un cambio repentino cuando las artistas femeninas tomaron el asunto en sus propias manos y deliberadamente eligieron cómo se imaginaban sus cuerpos en el arte. Por ejemplo, en la década de 1970, algunas artistas (occidentales) criticaron la opresión femenina, el género y las estructuras de poder a través de su arte. La historiadora del arte Lisa Tickner lo llama “iconología de la vagina”. Tickner ve el uso de los genitales femeninos en el arte como una protesta política contra la norma, en lugar de un gesto erótico. El trabajo de artistas estadounidenses como Miriam Schapiro, Judy Chicago y Hannah Wilke fue visto como controvertido. Exhibieron la forma femenina como un símbolo de poder y el icono de la vagina sería el símbolo para eclipsar el falo. Schapiro y Chicago se inspiraron fuertemente en el trabajo de Georgia O’Keeffe cuando crearon su arte centrado en la matriz. Chicago’s installation art, en The Dinner Party retrató a 39 mujeres míticas e históricas en una mesa triangular. Estos artistas desafiaron al espectador y usaron la forma femenina como protesta. Los artistas masculinos, la sociedad y la iglesia ya no vieron que la mujer desnuda era un signo de maldad o placer. Finalmente, fue la mujer quien le dio a su cuerpo un significado.

Calendario Pirelli 2017 de Peter Lindbergh, exposición en el Museo de Arte Multimedia de Moscú / Getty Images

Esta tendencia continuó desde los colectivos artísticos, a la pornografía favorable a las mujeres, discusiones sobre la censura de la “desnudez” en las plataformas de medios sociales, incluso a las celebridades intactas en el infame calendario Pirelli que no fueron estiradas o manipuladas en ideales poco realistas. En 2016, #freethenipple extendió una tendencia en Twitter e Instagram, donde muchos usuarios protestaron contra la censura de Instagram. En las normativas de la comunidad de Instagram indican que eliminarán todo lo que sea “violento, desnudo, parcialmente desnudo, discriminatorio, ilegal, infractor, odioso, pornográfico o sexualmente sugestivo”. Aunque algunas fotos pueden considerarse una infracción de estas reglas (piense en desnudez frontal completa o selfies subidos de tono), otros son ligeramente menos obvios y a veces más abstractos (piense en primeros planos de pliegues amorfos de la piel o pijamas y sábanas ligeramente manchadas con manchas de sangre menstrual). Parecía que los hombres con el torso desnudo no estaban marcados, pero las imágenes de las mujeres en topless fueron borradas. Los elementos ordinarios del cuerpo femenino, ya sea que las fotos revelaran pezones femeninos, vello corporal, grasa o sangre, fueron considerados tabú.

Foto de Instagram prohibida por Peyton Fulford del libro Pics or It Didn’t Happen: Images Banned from Instagram

Artistas jóvenes como la fotógrafa Arvida Byström y su amiga, la artista digital Molly Soda, aprovecharon esa oportunidad para producir el libro Pics or It Didn’t Happen: Images Banned from Instagram. El razonamiento de Soda sobre el libro: “Queríamos que la gente pensara en quién controla nuestras experiencias en línea. Estamos seleccionando nuestras experiencias digitales para que se ajusten a estas ideas de seguridad. Nos acercamos a estas herramientas pensando que tenemos el control cuando no lo tenemos”. Soda señala que no es la plataforma, sino los usuarios que censuran: “En última instancia, las personas marcan y eliminan las imágenes, por lo que hay un aspecto muy humano en ello, donde las personas están en desacuerdo y tienen intereses diferentes”. El libro es una acumulación de sus esfuerzos para empujar los límites de la sociedad en la percepción del cuerpo femenino a través de su arte digital y el número de fotos que ellos mismos y sus seguidores, se han eliminado de Instagram.

El cuerpo femenino desnudo todavía no está normalizado. Una autofoto desnudo a menudo se ve como sexual incluso si esa no es la intención. Los selfies desnudos reflejan claramente lo que muchas mujeres extrañan en la imaginación de sus cuerpos por parte de los demás. Internet y la autofoto desnuda permiten a las mujeres establecer límites y promover la positividad corporal. En definitiva, se trata de la autodeterminación sobre su imagen y una sensación de control.

El cuerpo femenino está constantemente vigilado. En nuestra era digital, la desnudez está disponible en todas partes y es de fácil acceso, pero aún no siempre es aceptada. Es hora de reconocer que el cuerpo femenino desnudo no solo pertenece al arte y al erotismo. Playboy tenía razón. Desnudo es normal.

Fuente: crixeo.com (Texto original en inglés). Autora: Giselle Defares.

Así es la vida de la Familia Arcoiris

Como dicen algunos de sus miembros, son “la mayor no organización de no miembros del mundo”.

Guatemala, en Alta Verapaz, reunión mundial Arcoíris, noviembre 2012

Los encuentros del movimiento Arcoiris son celebraciones utópico-anarquistas new age; eventos en los que los principales protagonistas son la libertad, el amor y la armonía y en los que cualquiera que desee participar es bienvenido. No importa quién seas o de dónde vengas, allí puedes disfrutar de libertad sin necesidad de dar explicaciones. Este acontecimiento surge como un intento de crear un mundo sin trampas, autoridades ni organizaciones en el que podamos ser nosotros mismos.

Este movimiento nunca ha existido como institución formal. Entre ellos se denominan “hermanos y hermanas” y se consideran la “Familia del Arcoiris“.

El movimiento del Arcoiris nació en los EE.UU a principios de la década de 1970, una época en la que empezó a desarrollarse una importante conciencia colectiva. Por todo el mundo surgían tensiones derivadas de problemas sociales como la sexualidad, los derechos de la mujer, las formas de autoridad tradicionales, la experimentación con drogas psicoactivas y las distintas y muy diversas interpretaciones del sueño americano. Poco a poco se iba creando un tejido social distinto y descentralizado, elaborado con el hilo de la cultura hippie, la revalorización de la vida rural, las enseñanzas espirituales de los indios americanos, el misticismo oriental y la sabiduría callejera de los vagabundos.

En 1972, más de veinte mil personas se reunieron en Colorado para rezar por la paz mundial. La intención era celebrar un acontecimiento único e irrepetible en todo el mundo, un encuentro de cuatro días en algún lugar remoto y salvaje para rezar y meditar sobre la forma de cambiar el mundo.

El cuarto día, la policía intervino para disolver la concentración, pero los participantes marcharon hacia los agentes en una procesión de color. Incapaces de contener a las masas, las autoridades se vieron obligadas a mantenerse al margen.

Guatemala, en Alta Verapaz, reunión mundial Arcoíris, noviembre 2012

Así, la primera concentración del Arcoiris se celebró con éxito, movida por el poder de la unión y las drogas psicodélicas. Al año siguiente, y sin ningún tipo de planificación previa, se celebró un nuevo encuentro en Wyoming, dando así comienzo a una tradición que se repetiría anualmente.

Entre los miembros del movimiento corre un rumor según el cual las concentraciones cuentan con el reconocimiento de los ancianos de la tribu de los hopis, indígenas americanos de los que se decía que habían acudido al encuentro de Wyoming con el mensaje de que el movimiento Arcoiris constituía la realización de una profecía de los nativos americanos:

“Cuando la tierra sea devastada y los animales agonicen, llegará una nueva tribu de muchos colores, clases y credos, y con sus actos lograrán que la tierra vuelva a ser verde. Se les conocerá como los guerreros del arcoiris. Se dejarán el pelo largo y hablarán del amor como la fuerza sanadora de los Niños de la Tierra. Buscarán nuevas formas de entenderse a sí mismos y a los demás. Lucirán plumas y cuentas y la cara pintada… Aprenderán a caminar por la Madre Tierra restaurando el equilibrio y reformularán la idea del jefe blanco…”.

La profecía reflejaba a la perfección el talante idealista de la generación de esa época y se convirtió en la piedra angular de la ideología del movimiento Arcoiris, cuyos miembros empezaron a referirse a sí mismos como Guerreros del Arcoiris.

Guatemala, en Alta Verapaz, reunión mundial Arcoíris, noviembre 2012

Desde entonces, todos los años se celebran encuentros en distintos lugares representando la espiritualidad y la evolución consciente y practicando el no mercantilismo, convencidos de ser la tribu que finalmente salvará el planeta.

Al cabo de veinte años, se descubrió que la profecía había sido escrita por personas no nativas como parte de un programa evangélico cristiano con el que se pretendía combatir la espiritualidad de los nativos americanos. Muchos miembros de la Familia del Arcoiris todavía no han podido reponerse de este hecho.

La primera vez que oí hablar del movimiento fue hace ocho años, mientras viajaba por Europa haciendo autostop. Me recogieron unos hippies italianos que me hablaron de aquel lugar en el que no había normas ni dinero y en el que todo el mundo era libre durante un mes.

En aquel entonces era muy difícil encontrar información en internet al respecto. Recuerdo haberme suscrito al boletín de noticias de un sitio web de aspecto cutre en el que se anunciaba que el próximo encuentro europeo del Arcoiris se celebraría una noche de luna nueva en agosto de 2008 en Serbia y que, tan pronto como los exploradores hubieran encontrado un lugar apropiado, se procedería a enviar por correo electrónico la invitación con las indicaciones. Unas dos semanas antes del evento, recibí la imagen escaneada de una postal escrita a mano en la que aparecía un mapa cubierto de motivos florales psicodélicos y corazones y las palabras “te damos la bienvenida a casa”.

México, Palenque, encuentro global de las tribus Arcoíris, Diciembre 2012 – Enero 2013

Generalmente, los encuentros se celebran en zonas remotas cercanas a alguna fuente de agua fresca y con espacio suficiente para albergar a dos mil personas. La ciudad más cercana suele estar a entre diez y treinta kilómetros del lugar. Una vez en la zona, hay que caminar por senderos en busca de señales que indiquen el camino, como cintas de colores atadas a los árboles o pilas de piedras. Después de cuatro horas caminando por senderos, finalmente llegué a mi destino y quedé abrumado. La primera impresión fue demasiado para asimilarlo todo. En cuanto salí de la espesura, todo el mundo se acercó a abrazarme, gritando “bienvenido a casa” y “te queremos”. La mitad de ellos iban desnudos; había grupos de hippies entonando canciones dedicadas a Krishna y otros bailaban al ritmo de la percusión. Alguien me pasó un porro, marcando el comienzo de lo que sería una vorágine de locura en la que me vi sumido durante tres semanas.

Guatemala, en Alta Verapaz, reunión mundial Arcoíris, noviembre 2012

Cuesta imaginar un entorno más idílico que aquel. No existe utopía más utópica, de la que disfruté cada momento.

Muchos de los asistentes al encuentro son personas que intentan llevar una vida al margen de la norma y se sirven de estas celebraciones para reunirse con personas afines. Efectivamente, el caleidoscopio de caracteres que uno se encuentra es tan diverso como el mismo arcoiris. Además de los hippies y los nómadas tradicionales, también acuden muchos anarquistas, músicos, artistas de circo, hackers, profetas autoproclamados y cientos de personas con la mente muy lejos de allí.

No hay ningún escenario principal ni un programa de eventos; todo sucede de forma espontánea y parece que el propio entorno genere un espectáculo continuado en el que se mezclan todos estos personajes.

Nadie se erige como líder, no hay organización, precio de entrada ni electricidad, y no existe ninguna norma aparte de la del “respeto pacífico”. Todo el mundo es responsable de sus actos y colabora con los demás en lo que sea que la inspiración les haya llevado a trabajar, ya sea la exploración de un lugar o la construcción de las cocinas, la organización de los alimentos y el material de primeros auxilios, etc.

México, Estado Oaxaca, reunión regional mexicana, marzo de 2013

Dado que se desaconseja el comercio, el dinero se recolecta mediante donaciones voluntarias durante todo el encuentro; así, se pasa el “sombrero mágico” después de las comidas para que quien quiera pueda hacer donaciones, que irán destinadas a la compra de comida y otros artículos para el campamento. La premisa es sencilla: todo el mundo recibe lo mismo y da lo que puede. Además de la labor de los que se encargan de que el evento sea posible, también se celebran varios talleres de música acústica, percusión, baile, drogas psicodélicas consejos, yoga, tantra, meditación, circo…

Los encuentros del Arcoiris se celebran en todo el mundo y, tan pronto como uno toca a su fin, se celebra un consejo en el que se decide el lugar para la celebración del año siguiente. Siempre hay voluntarios que se prestan a reconocer la zona en busca de una buena ubicación y empezar a establecer la base. Los encuentros tienen una duración de un mes y su inicio coincide con la luna nueva. El número de asistentes oscila entre los cincuenta, cuando se celebran en zonas poco accesibles, y los cinco mil, en Europa, o los treinta mil en EUA.

Fuente: vice.com Autor y fotógrafo: Denis Vejas.

Los pioneros, un paseo por el naturismo de la Europa de principios del siglo XX

Fueron los pioneros, los primeros naturistas de la Europa de principios del siglo XX, con ellos se inició un proceso de desarrollo del nudismo que no ha parado hasta hoy.

La rebelión contra el modo de vestir victoriano tomo otro giro en Alemania donde, en 1903, Richard Ungewitter escribió un libro, Die Nacktheit, que apoyaba una vuelta a las actitudes de la antigua Grecia hacia la desnudez por razones higiénicas y moralistas. En 1905, Paul Zimmerman abrió el primer complejo nudista social y familiar, Freilichtpark (Parque de la luz libre). Al mismo tiempo otro alemán, el Dr. Heinrich Pudor, escribió un libro titulado Nacktcultur, que trataba sobre los beneficios del nudismo en la coeducación y abogaba por el disfrute del deporte libre de molestas ropas. El doctor Pudor llamaba aristocrático al nudismo y la esclavitud a la ropa una característica plebeya, afirmando que “todas las naciones que descartan completamente el derecho de su pueblo al nudismo se vuelven rápidamente decadentes”. El movimiento nudista (hoy internacional) se expandió desde estas simples creencias, en claro desafío de lo que había sido una mentalidad de un siglo de duración de rechazo del cuerpo.

Fueron tiempos de cambios donde la fotografía también empezaba a dar sus primeros pasos, y donde la cámara se mostraba testigo directo de lo que sucedía a su alrededor, gracias a esa evolución de la fotografía se puede hoy saber y ver como se vivía el nudismo de entonces, gracias a la fotografía tenemos testimonios gráficos de la época.

Bellas y románticas imágenes de nuestros antepasados nudistas tomadas entre los años 1906-1942, imágenes curiosas, algunas teatrales que parecen más pinturas que fotografías, imágenes difíciles de tomar con las cámaras de entonces, de ahí las “poses” que las personas fotografiadas mantienen en algunas de las fotografías, imágenes difíciles de conservar dados los productos químicos que se utilizaban, de ahí que algunas no tengan la calidad técnica que sería deseable, pero no por ello son menos bellas.

Os invito a dar un paseo por estas antiguas fotografías sin más pretensiones que pasar un rato agradable echando la vista atrás, retrocediendo un siglo e intentando “entrar” en esos escenarios naturales que presentan las imágenes, seguro que lo disfrutaréis.

Origen de las imágenes: Nackt Unter Nackten – Utopien Der Nacktkultur 1906-1942. Sammlung Scheid.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Información relacionada:

El desnudo fotográfico desde 1836.
Cómo las fotos de desnudos cambiaron en 1900 la percepción del cuerpo humano.
This Nude World. Back To Nature.
Las sociedades nudistas.
La España naturista en los años 30.
¿Dónde nació la cultura del nudismo?.