18 apetecibles razones para dormir desnudos

Una de cada tres personas dice dormir habitualmente sin pijama pero, ¿sabes los beneficios que tiene dormir desnudos?

Después de un largo día, muchos de nosotros nos dirigimos a nuestro dormitorio, nos ponemos el pijama y nos metemos en la cama dispuestos a dormir todo lo posible. Pero, ¿y si no nos pusiéramos el pijama? ¿Y si nos quitáramos la ropa y nos metiéramos en la cama tan desnudos como el día en que nacimos? Hoy repasamos algunos de los beneficios que tiene dormir así.La evidencia científica está presente y afirma que las personas que duermen desnudas definitivamente se despiertan a una vida más sana y feliz.

Son soñadores más lúcidos y consiguen la mayor cantidad de sueño REM que aquellos que duermen en pijama o con cualquier otra prenda, lo que a su vez conduce a una mayor cantidad de descansos y beneficios para la salud que ocurren durante el tiempo que pasamos en el país de los sueños. A un nivel más práctico, aquellas personas que duermen desnudas saben cómo regular mejor su temperatura corporal. Vivimos en un mundo antinatural de aire acondicionado y calor artificial mediante estufas o calefacción; aquellos que duermen desnudos, lo hacen en el estado más reparador.

Y es que la noche debe ser oscura y fría (sin albergar horrores) para la liberación de melatonina, lo que provoca un enfriamiento en el organismo, necesario para que se produzcan procesos corporales más amplios.

De hecho, de acuerdo a varios estudios, la temperatura corporal es un factor importante para las personas con insomnio. En un experimento realizado por investigadores holandeses, las personas con temperaturas corporales ligeramente más frías duermen mejor durante toda la noche, despertándose menos que las que tienen temperaturas corporales más altas aunque la diferencia sea de apenas 1ºC.

Nunca te despertarás en el “lado equivocado de la cama”.

Despertarse en el ‘lado equivocado de la cama’ no se debe a la posición que cojamos al dormir durante toda la noche, sino a los patrones de sueño. Aquellos que nunca alcanzan ese nivel profundo de sueño inconsciente, conocido como sueño REM, se sentirán mental y físicamente peor que aquellos que duermen como bebés.

De acuerdo con la National Sleep Foundation, solo pasamos el 25% de nuestro tiempo en sueño REM (y eso que es la fase más importante del sueño). Ocurre cada 90 minutos, comenzando después de los primeros 90 minutos tras conciliar el sueño. Caemos en ciclos REM por más tiempo durante toda la noche a medida que nos adentramos más profundamente en el sueño. Hasta que finalmente nos despertamos.

De ahí que haya una razón de peso para que te contemos las bondades de dormir desnudo. ¿Preparado?

Puede ayudar a tu piel

Dormir desnudo hace que tu cuerpo respire. Todo él. De ahí que zonas como tus pies, axilas, áreas íntimas y las axilas, que usualmente están cubiertas y todo el día, finalmente puedan airearse, secarse y respirar, lo que puede reducir el riesgo de enfermedades de la piel, infecciones vaginales y pie de atleta.

Aumenta los niveles de oxitocina

La oxitocina es una hormona que se siente bien producida por el cuerpo y que tiene todo tipo de beneficios positivos, como combatir el estrés, la depresión y la hipertensión. El contacto piel con piel con un compañero que duerme desnudo puede aumentar la producción de oxitocina, también conocida como la “hormona del amor”, que le brinda acceso a su anfitrión de beneficios para la salud, además de hacerle sentir más cerca de su pareja.

Te hace sentirte más libre y más feliz

Imagina la sensación de estar desnudo en la cama. Te sientes más libre: no llevas pantalones, ni ropa interior; en el caso de las mujeres, no llevas el constrictivo sujetador. Simplemente tu cuerpo las suaves sábanas. Esta sensación te hará sonreír y sentirte más libre.

Te hace ser menos perezoso

Algunas personas se ponen sus pijamas y usan esto como excusa para quedarse en casa el resto de la noche. Esto puede conducir a un estilo de vida más sedentario, que se relaciona con el aumento de peso. Cuando al salir de la cama te obligas a ponerte tu ropa normal y no el pijama -puesto que no tienes-, tiendes a salir más y esto es algo positivo.

Dormir desnudo te hace ahorrar

¿Cuánto de media puede costar un pijama? ¿Con qué frecuencia los lavas? Tanto el coste de su compra como el de electricidad y agua tras pasar por la lavadora desaparecen si cada noche duermes a pierna suelta y sin él. ¿Cuánto dinero podrías ahorrar al año si durmieras sin pijama? Si debemos mirar también el lado económico de este beneficio para la salud, también lo encontamos.

Reduce tus niveles de estrés

Dormir desnudo disminuye tus niveles de cortisol, la hormona del estrés. Este químico puede hacernos mucho daño. Afortunadamente, si decidimos dormir sin ropa, mantenemos la temperatura en los rangos óptimos para que el cuerpo pueda regular mejor el nivel de cortisol. Si duermes demasiado, los niveles de cortisol tienden a mantenerse altos, incluso después de despertarnos, lo que puede conducir a un aumento de la ansiedad, de antojos de comida poco saludable o de aumento de peso.

Mayor recuento de espermatozoides

Dormir desnudo también puede ayudar a mejorar el conteo de espermatozoides en los hombres. La temperatura ideal para la producción de esperma es solo unos pocos grados más fría que la temperatura corporal. Las prendas interiores apretadas dejan los testículos demasiado calientes. De hecho, un estudio llevado a cabo en 2016 concluyó que los hombres que dormían sin ropa tenían un conteo de espermatozoides más alto y una mejor calidad de esperma que aquellos que usaban boxers o calzoncillos.

Dormir desnudo adelgaza

La grasa marrón, aquella que protege al cuerpo contra el aumento de peso, ayuda a quemar el exceso de calorías al generar calor. Así, un estudio publicado en la revista Diabetes determinó que dormir en una habitación fresca (que no fría) produce la activación de la grasa marrón ayudando a perder peso a un ritmo mucho más rápido que en una habitación cálida.

Dormir desnudo ayuda a descansar mejor

Ciertos tipos de insomnio han sido asociados con una mala regulación de la temperatura corporal. Así, el Instituto de Estudios del Sueño de Los Angeles (EE.UU.) confirma que dormir con pijama, con el consecuente aumento de temperatura corporal, no solo afecta al ciclo de sueño sino que también inhibe la llegada del sueño profundo. Dormir desnudo ayuda pues a regular la temperatura corporal y que nuestro sueño sea plácido, reconfortante y de paso reforzaremos nuestra memoria en esta fase ya que nuestro cerebro trabajará tranquilamente.

Dormir desnudo mejora tu vida sexual

Natasha Turner, experta naturópata norteamericana, publicó que dormir piel con piel cuando libera la hormona del amor, la oxitocina, lo que hace que nos despertemos mucho mejor al día siguiente, con mejor humor y también con más apetito sexual, ya que la oxitocina aumenta considerablemente los deseos de practicar sexo. Esta liberación de oxitocina por el contacto con la piel de nuestra pareja al dormir produce además una reducción de la presión arterial, una mejora de la motilidad intestinal y ayuda también a aliviar el estrés.

Dormir desnudo te mantiene joven

Las hormonas anti-envejecimiento y la melatonina, esa sustancia que segregamos de forma natural, que por la noche ayuda al organismo a regular nuestros ciclos del sueño, se liberan mucho más fácilmente si tenemos una adecuada temperatura corporal. Para mantener nuestra temperatura corporal por debajo de 21 ° C dentro de la cama la mejor forma es… dormir desnudo.

Dormir desnudo es más saludable

Según un estudio de la National Sleep Foundation, dormir desnudo regula los niveles de cortisol que previene el aumento de presión arterial y colesterol, el apetito, las interrupciones de sueño o la bajada de la libido, entre otras cosas. Además, cuando duermes con pijama o bajo mantas pesadas impides la liberación de la hormona del crecimiento, por lo que se obstaculiza el proceso de reparación nocturna de huesos, músculos y piel.

Dormir desnudo protege tus órganos sexuales

Dormir sin pijama puede reducir problemas tales como infecciones por hongos. Así, tal y como explica el experto Austin Ugwumadu del hospital St George’s de Londres (Reino Unido) “este hongo (hongos vaginales) ama los ambientes cerrados y cálidos, así que es recomendable usar ropa suelta o preferiblemente no llevar nada en absoluto”. De cara a los hombres, dormir desnudo mejora la fertilidad gracias a que los testículos mantienen una temperatura adecuada.

Dormir desnudo mejora la autoestima

La mejor estrategia para personas con problemas de autoestima debido a su físico es dormir desnudo. Este gesto tan simple ayuda a mejorar la confianza y la autoestima al acostumbrarnos a ver nuestro cuerpo tal cual es cada noche al irnos a dormir.

Dormir desnudo mejora la circulación

Las cinturas elásticas de los pantalones de pijama o en los tobillos, los puños de las mangas o los pliegues en los camisones provocan una mala circulación de la sangre en todo nuestro cuerpo. Para evitarlo, no hay nada como desprenderse de la ropa para dormir.

Dormir desnudo disminuye el riesgo de diabetes

Un estudio publicado en la revista Diabetes concluyó que dormir en una habitación fresca (que no fría) disminuye el riesgo de sufrir diabetes. El experimento llevado a cabo durante el estudio determinó que las personas que mantuvieron una temperatura fresca estable durante el descanso presentaban una mayor estabilidad de los niveles de azúcar en sangre y una mejora en la sensibilidad a la insulina.

Ayuda a combatir el calor del verano

El verano es una de las peores épocas para el descanso. Si no tienes aire acondicionado, lo más probable es que la habitación esté caldeada. Eliminar cualquier prenda de vestir para dormir nos ayudará a sentirnos más cómodos.

Es fácil

Cuando no tienes que preocuparte por la ropa con la que te vas a dormir, todo es más sencillo. Imagina: no tienes que comprar pijamas, camisones, etc. Además, es menos ropa tanto para lavar como para guardar en armario o cajones. Es posible que tengas que cambiar las sábanas con más frecuencia de lo habitual, pero no tanto como la cantidad de pijamas que usarías.

Fuente: Muy Interesante. Autora: Sarah Romero.

El David de Miguel Ángel, concepto y simbolismo de una de las más bellas esculturas del mundo

Cuando nos referimos a alguien como “un hombre del Renacimiento” queremos decir que es polifacético, que destaca en varias áreas o varias artes, porque así fueron los grandes artistas del S. XVI, una de las épocas doradas de la historia del arte, y así fue uno de los genios más importantes del mundo, el irrepetible Miguel Ángel.

De entre todas las grandiosidades que Miguel Ángel ha aportado al arte, una de las más destacadas es el “David“, uno de los mejores ejemplos, junto al “Moisés” y a “La Piedad“, de la maestría que tenía esculpiendo en mármol, en el uso de las proporciones y en el conocimiento de la anatomía.

El “David” es un auténtico símbolo, a nivel histórico y mundial, del esplendor artístico y humanístico que se vivió en aquella época.

Creada en un sólo bloque de mármol entre 1501 y 1504 estaba destinada a ser ubicada en el techo de la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia, pero sus casi seis toneladas de peso hicieron imposible levantarla por lo que se trasladó al Palazzo della Signora hasta que se reubicó de manera definitiva a la Galleria dell´Academia en 1873.

Representa a la figura bíblica del David que acabó con el gigante Goliat con una honda, simbolizando el triunfo de la maña sobre la fuerza, la valentía y la perseverancia.

Su perfecta y detallada anatomía y su postura en “contraposición” son ejemplo de los cánones de belleza que se veneraban en la época; las venas de las manos reflejando la tensión antes de la lucha, los pies, los músculos y el gesto de la cara dan cuenta de los increíbles dones de Miguel Ángel y de su dominio en todas las disciplinas artísticas.

Su altura, de más de cuatro metros, aunque es debido a la ubicación que iba a tener en un principio, para que pudiera ser visto desde cualquier punto, ha terminado por aportar grandiosidad estética y conceptual a la estatua.

Existen varias réplicas de la obra repartidas por el mundo, en Nueva York o Marsella; una de las más notables es la copia en yeso en el “Victoria & Albert Museum” de Londres.

Fuente: culturainquieta.com

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Liberarse al Naturismo

Como se dice en la canción “Una noche y media” de Renato Rocketh, cantada por Marina Lima: “acerca el verano, una calidez en el corazón, este colorido, cosas mágicas en la vida”.

Cada estación posee su magia, pero el verano parece más propicio para desnudar el cuerpo y en él sentir las energías de la naturaleza, es algo que no podrá ser hablado porque cada persona podrá sentir de forma diferente. Lamentablemente en ese país tropical, cuyos primeros habitantes ya andaban desnudos, la práctica del Naturismo / Nudismo como agente de integración entre mente-cuerpo todavía es desconocida.

Algunas personas me dicen que nunca serán naturistas / nudistas, no entienden que dicho de esa manera refleja un lado psicológico negativo del propio cuerpo y consecuentemente ante la vida. La civilización adiestra al individuo a vivir en la irrealidad y él asume como si fuera real, él sueña y cuando despierta todavía siente los reflejos de lo que soñó. Este lado negativo no deja aberturas para cambios y evolución, asume una postura intransigente, a veces hasta arrogante ante su naturaleza. El conflicto entre social x natural no cesará nunca.

El más correcto sería decir: “No soy naturista / nudista, pero quien sabe algún día” Al menos se abre una puerta para hacer evaluaciones, estudiar el asunto, realizar reflexiones sobre sí mismo ante el universo. El historiador Viegas Fernandes da Costa al escribir sobre su experiencia con la desnudez social en el artículo “Sobre la desnudez social” coloca el dedo en la herida de una sociedad que recrimina el cuerpo y continúa procediendo así con el aval de aquellos que aún no comprendieron lo que aún no comprendieron lo que representa el movimiento naturista / nudista en el mundo. Cita él: “Sabemos, por tanto, de cuán transgresor puede caracterizarse el gesto de quitarse la ropa y convivir socialmente sin ésta. Insisto recordar que el carácter transgresor de la desnudez está relacionado con el contexto social en que se inserta, en nuestro caso, la sociedad textil. La transgresión y osadía del acto parece aún mayor cuando se trata de cuerpos que la sociedad clasificó como defectuosos o discapacitados. Es decir, que por alguna característica que manifiesta, se aparta de la imagen que tenemos de un cuerpo normal, construida en nuestro imaginario”.

Digo eso de experiencia propia, ya que llevo en mi cuerpo las marcas de una enfermedad neuromuscular que me atrofió a los miembros inferiores y superiores, y provocó “deformidades” en mi columna y tórax. La práctica del Naturismo / Nudismo es provocativa en la medida en que pasamos también a reflejar la inclusión del propio cuerpo en la naturaleza, ahí empezamos a pensar sobre el medio ambiente, sobre los valores sociales y sobre muchos otros asuntos. ¡Desarrollamos la percepción de cómo la sociedad es neurótica! La duda que todavía llevo es que los psicólogos todavía intentan ajustar al individuo a esa sociedad. Pienso que ese ajuste sólo puede ser hecho en sociedad con una filosofía, y el Naturismo / Nudismo puede ser una propuesta muy interesante.

Y en el caso de que se trate de una persona, Naturismo / Nudismo es una propuesta de una vida diferente, una mirada con naturalidad y de sentirse libre. Libertad que también nos hace responsables porque estamos pasando para futuras generaciones una nueva perspectiva que incluye el respeto y armonía incluso con nuestras diferencias. Los conceptos que tenemos de la naturaleza humana son verdaderamente insignificantes y totalmente distorsionados, la ciencia por medio de la Física cuántica atestigua eso, el físico alemán Werner Heisenberg en 1927 propuso el Principio de la Incertidumbre. Experimentar el Naturismo / Nudismo incluso para hacer una reevaluación del propio psiquismo, amplía las posibilidades de entendimiento de cómo vemos el mundo material. Es una inmersión no sólo en las aguas del mar, sino también dentro de sí mismo. Intenta, prueba, libérate.

Fuente: Os Naturistas (Texto original en portugués). Autor: Evandro Telles.

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El espectro de la censura en el siglo XXI – 2ª parte

Artista inserto resueltamente en la tradición del desnudo, el francés Gustave Courbet (1818-1877) pintó en 1866 El origen del mundo, que se exhibe en el Museo d’Orsay de París desde 1995. El lienzo, inscrito en la tendencia naturalista, perteneció a la colección del psicoanalista Jacques Lacan y forma parte de una serie de desnudos que en su época conmocionaron a la sociedad francesa. El pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), oriundo de Texcoco, durante su estancia en Europa mostró siempre una gran admiración por este legado pictórico que tuvo una marcada influencia en su obra.

El d’Orsay sostiene que esa obra escapa a la pornografía gracias al virtuosismo y refinamiento del autor. En 2001 el profesor francés Frédéric Durand le tomó una fotografía al cuadro y la insertó en su portal de Facebook. Sin embargo, la empresa optó por desactivarle su cuenta bajo el argumento de que la inclusión de desnudos era contraria a su política de contenidos.

Durand recurrió a la justicia de Francia; alegó que Facebook transgredía su libertad de expresión. En 2015 la compañía fundada por Mark Zuckerberg cambió sus políticas y desde entonces permite la inserción de desnudos, algo que le acarreó serios cuestionamientos a su esquema de neutralidad. Aun así, el tribunal de gran instancia de París (Ordonnace RG 12/12401) obligó a esa compañía a sujetarse a la justicia francesa, respaldado por la Corte de Apelaciones parisina (Arrêt no. 15/08624). Esta sentencia se pronunciará previsiblemente el próximo 15 de marzo. En el ínterin, la Comisión Nacional de Informática y de Libertades obligó a Facebook a ajustar sus políticas a la legislación francesa.

La experiencia del desnudo

Fundada en noviembre de 1781 con el nombre de las Tres Nobles Artes (pintura, escultura y arquitectura) de San Carlos, de la Ciudad de México, esta institución recibió tiempo después el título de Real Academia; un hecho importante porque eso le daba acceso a los fondos de la Real Hacienda.

En la academia predominaba una junta conservadora y prevalecía el movimiento nazareno impulsado por Friedrich Overbeck, que abrevaba del romanticismo alemán. Este artista delimitó tres caminos para el arte pictórico: El primero lo ubicó en la naturaleza, con Alberto Durero como su mejor representante; el segundo, en lo sublime, con Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel) como el gran exponente, y el tercero en lo bello, con Rafaello Sanzio como su síntesis (Elisa García Barragán).

Entre los fundadores de la corriente nazarena destacaron el propio Overbeck, Franz Pforr, Ludwig Vogel y Johann Hottinger. Formados en la Academia de Viena, ataviados con estrafalarias vestimentas y cabelleras largas, de ello les vino el mote de Los Nazarenos (i nazareni). En sus fundamentos, esta escuela preconizaba un retorno al cristianismo primitivo y bíblico; el realismo correspondía a los sentimientos y a la filosofía de su tiempo.

En el caso de México la tendencia pictórica nazarena o purismo nazareno era pregonada por Rafael de Rafael, español profundamente religioso afincado en el país y uno de los críticos de arte más renombrados de su época (Ida Rodríguez Prampolini).

Las mismas categorías estéticas fueron reivindicadas por el catalán Pelegrín Clavé, designado director de pintura de San Carlos, así como por los conservadores José Bernardo Couto, quien sería también director, José Joaquín Pesado y Manuel Carpio, quienes participaron en el órgano rector de la Academia (Angélica Velázquez Guadarrama). El pensamiento conservador impregnó la dirección artística de San Carlos. Maximiliano de Habsburgo le dio el título de imperial, pero el único vestigio artístico de su gobierno son las pinturas de Santiago Rebull.

En una reseña escrita por Rafael de Rafael sobre la tercera exposición de la Academia, publicada en El Espectador el 5 de junio de 1851, concluyó que el país, de origen reciente, carecía de historia. El crítico español no ocultaba su fascinación por la cultura europea. Desaciertos como éste eran recurrentes en los críticos conservadores de arte de la primera parte del siglo XIX mexicano, quienes exaltaban la pintura religiosa, que estimaban universal y, en consecuencia, totalmente legítima (Fausto Ramírez Rojas).

En la época, la Odalisca saliendo del baño, expuesta en San Carlos y atribuida al belga Henri Decaisne (1799-1852), fue cuestionada por Rafael de Rafael, quien lanzó invectivas contra los alumnos y, sin restarle del todo méritos al óleo de Decaisne, los previno para que no se dejaran seducir por obras como ésta: “Los laureles que se cogen en el campo del sensualismo y de la inmoralidad son laureles malditos y se marchitan, y secan antes de que pueda tejerse con ellos una corona”.

Esta catilinaria contrasta con el premio de composición otorgado por San Carlos al lienzo del texcocano Felipe Santiago Gutiérrez La caída de los ángeles rebeldes (1850) que, inspirado en El paraíso perdido, del poeta John Milton, es una de las primeras incursiones en el desnudo masculino en México (Alfonso Sánchez Arteche y Esperanza Garrido).

La reseña de Rafael fue criticada acremente por Ignacio M. Altamirano, quien era un asiduo espectador de exposiciones. Aficionado al arte, como él solía llamarse, le atribuyó a San Carlos el retraso en el desarrollo artístico en México. Sus aseveraciones merecieron una respuesta vigorosa del pintor Gutiérrez, quien reivindicó a los artistas de su tiempo.

Como efecto del ánimo conservador prevaleciente en la época, el desarrollo del desnudo pictórico en México estaba totalmente refrenado. Gutiérrez argüía que el desnudo de la mujer resultaba necesario para la ejecución de los cuadros históricos y mitológicos, pero en San Carlos esa corriente resultaba desconocida. Aquí, consignaba, “únicamente se estudia vestida en los cuadros bíblicos, y cuando más, con los brazos desnudos y pies hasta los tobillos”.

Aun en la vorágine conservadora, Gutiérrez contrató a la modelo Gallesiara y al modelo Sansone. Juan Cordero (1822-1884) hizo lo mismo con María Bonani, una práctica usual en el medio italiano.

El mito de Atala o los amores de dos salvajes en el desierto, narrativa decididamente romántica, le sirvió a Cordero para ejecutar La muerte de Atala basado en la novela de Chateaubriand y explorar el desnudo femenino. Pero quien lo escruta con intensidad es el pintor Gutiérrez, quien alcanzó la cúspide con las diferentes versiones de La amazona o La cazadora de los Andes.

​La tradición del desnudo en San Carlos la continuarían Julio Ruelas (1870-1907), Roberto Montenegro (1885-1968) y Germán Gedovius (1867-1937). Pero la decadencia del porfiriato, a finales del siglo XIX y el umbral del XX, arrambló al arte en México. Con todo, la sociedad finisecular vio emerger en la Ciudad de México un nuevo espacio, en el que las imágenes eróticas en portadas de revistas y postales se exhibían en estanquillos e incluso en cajetillas de cigarros. Las artes visuales encontraban en litografías y grabados, además de fotografías, los vehículos idóneos para la difusión del cuerpo femenino, epitomado siempre como femme fatal.

La Revolución Mexicana mostró la actitud del poder en lo que respecta a los asuntos del cuerpo en momentos de crisis y de violencia social; una de las constantes en este sentido fue la ausencia de expresión política de las mujeres frente a su cuerpo y su sexualidad.

Como bien lo expresara el esteta e historiador Justino Fernández, la Revolución Mexicana coincidió con importantes renovaciones en el arte: nuevas categorías estéticas permitieron reformular la libertad de expresión y se distanciaron del tradicional arte representativo y naturalista.

Sólo con libertad, sostenía Fernández, es posible el florecimiento del arte. Esta concepción, este movimiento, significó nuevas concepciones de belleza que a los artistas mexicanos les permitió expresar su historia, sus costumbres y sus potencias estéticas nacionales, lo que se constituyó en una de las contribuciones trascendentes mexicanas a la cultural universal.

El siglo XX estuvo cargado de altibajos en lo que atañe a la censura y autocensura por parte de los artistas mexicanos. En cuando al desnudo, en la primera parte del siglo XX destaca la obra de Diego Rivera (1886-1957). Existe consenso en el sentido de que los mejores desnudos de este artista se encuentran en sus frescos del Salón de Actos de la Escuela Nacional de Agricultura, en Chapingo.

A contraluz de los óculos, Rivera pintó una serie de desnudos, algunos de los cuales, como el de la germinación, son excelsos. El muro apaisado que cierra el antiguo coro lo preside la madre tierra, representado por un desnudo femenino de una gran sensualidad. Las bóvedas tienen también desnudos masculinos con excelentes efectos. El desnudo en Rivera encuentra también su culminación en el lienzo de caballete Bailarina en reposo (Justino Fernández).

Roberto Montenegro careció de la ventura de Diego Rivera. En 1921 José Vasconcelos le encomendó un mural para el Antiguo Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, la antigua sede del Museo de la Luz, actualmente Museo de las Constituciones. Montenegro ejecutó en el ábside El árbol de la vida o de la ciencia, que causó gran zozobra en la sociedad por los desnudos de la obra. El mural fue modificado a solicitud de Vasconcelos. En 1944, la restauración obligó a Montenegro a desconocer su paternidad respecto de la obra (Ingrid Suckaer).

La represión

En la última parte del siglo XX la censura tuvo marcados rasgos sectarios. Con motivo de la Olimpiada Cultural, el Consejo Británico montó una exposición, Nuevas Tendencias, con artistas renombrados, como Bridget Riley, Richard Hamilton, Eduard Paolozzi, Allan Jones y David Hockney. Esta muestra ya había sido instalada en Sao Paulo, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, sin mayores percances (Alan Travis, The Guardian, 16/06/2001).

Hockney (1937) fue uno de los pintores británicos más influyentes, especialmente en la línea del pop art. Su obra estaba representada por siete lienzos, varios de los cuales traslucían representaciones homosexuales, que había ejecutado para ilustrar 14 poemas del poeta griego Constantino Cavafis (1863-1933).

En 2001 el Ministerio de Relaciones Exteriores británico desclasificó los papeles confidenciales del embajador Charles Peter Hope a través del Public Record Office. Las revelaciones contienen datos importantes para la historia de la censura mexicana: La directora del Museo Nacional de Arte Moderno de la época, Carmen Barreda, con sólo ver los cuadros de Hockney aseveró que jamás había visto algo similar, a tal grado que se opuso terminantemente a su exhibición y calificó esa obra de inmunda y obscena. Más aún, supuso que a la muestra asistirían multitudes de beatniks con sus manifestaciones indeseables, como aquellas en las que afloraba el homosexualismo.

Hope, quien desde luego era conservador, se adhirió a los prejuicios de Barreda y en su correspondencia alertó a Londres. Sostuvo que la sociedad mexicana era mucho menos tolerante que la británica y declaró que la fobia de ésta contra el homosexualismo había sido una conducta reiterada, aun cuando en el pasado prehispánico de México las prácticas homosexuales eran permitidas.

En Londres la censura mexicana causó estupor. El Consejo Británico se opuso a ella y declaró que la muestra había sido adverada por el Comité Asesor de Bellas Artes, presidido por Philip Anstiss Hendy (1900-1980), uno de los curadores de arte más reputados, y por el historiador de arte y poeta Herbert Read (1893-1968), quienes avalaron resueltamente la inclusión de la obra de Hockney.

Hope concluyó que el secretario de Educación Pública mexicano, Agustín Yáñez (1904-1980), le había incluso asegurado que, siendo éste gobernador de Jalisco y por menos que eso, había sido dos veces excomulgado por el arzobispo de Guadalajara, José Garibi y Rivera. El único riesgo que observaba Hope era la posibilidad de que se incomodara a un número restringido de críticos de arte. Así que el propio Hope autorizó la censura y el presidente Gustavo Díaz Ordaz pudo inaugurar la muestra el 6 de junio de 1968 (Raúl Olmos).

En la memoria colectiva mexicana aún perdura el recuerdo de la polémica muestra El real templo real, de Rolando de la Rosa, quien en enero de 1988 expuso en el Museo de Arte Moderno el ícono de la Virgen de Guadalupe pero con el rostro de Marylin Monroe, ante lo cual miembros de la organización ultraconservadora Pro Vida irrumpieron en el recinto para exigir el retiro de la exposición. En medio del escándalo, el director del museo y crítico de arte Jorge Alberto Manrique se vio obligado a retirarla y, más que eso, a dimitir.

El crepúsculo del siglo XX se clausura en el mismo recinto con la exposición de la obra gráfica El gran circo del mundo (1999), de Nahúm B. Zenil, quien fue seriamente cuestionado por su componente temático homosexual. Este artista ya había sido censurado con motivo de su exposición Oh Santa Bandera en 1997, en el Festival Internacional de la Diversidad Sexual, que se conoce como la Semana Cultural Lésbica Gay, en el Museo Universitario del Chopo, bajo el argumento del empleo indebido de la bandera nacional.

El siglo XXI

En abril de 2009 el poder revisor de la Constitución modificó y sujetó a una tutela específica la libertad cultural, que obliga a los poderes públicos a adoptar una nueva actitud en la materia. El Constituyente de la Ciudad de México no hizo menos: su artículo 13, inciso D, proclama que “toda persona, grupo y comunidad gozan del derecho irrestricto del acceso a la cultura”. Más aún, sentencia que “el arte y la ciencia son libres y queda prohibida toda clase de censura”.

Esta protección constitucional quedó desarrollada con plenitud por la Ley de los Derechos Culturales de los Habitantes y Visitantes de la Ciudad de México, aprobada por todas las fuerzas políticas representadas en la Asamblea Legislativa (Gaceta Oficial del 22 de enero de 2018).

La reforma constitucional y su ley secundaria responden a los siguientes fundamentos: protección genérica de la creación humana, reconocimiento de la libertad de la cultura y de su desarrollo, e intervención positiva de los poderes públicos en la materia. La tutela constitucional evita referirse al reconocimiento social o valor artístico intrínseco de una obra, a la individualización del carácter artístico o a la consecución de un cierto nivel artístico.

En junio de 2015, bajo el resguardo de esa tutela, el Museo de Arte Moderno albergó en el Jardín Escultórico un biombo de papel de Fernando Osorno que evoca una escena homosexual (Maai Ortiz). Más aún, el Museo Nacional de Arte exhibió Discursos de la piel, del pintor mexiquense Felipe Santiago Gutiérrez, a finales de 2017.

Epílogo

El arte es un bien espiritual no definible; intentar definirlo equivaldría a sostener que el valor artístico de una obra estaría obligado a expresar un fin, conllevar un objetivo o poseer un carácter estético. El arte es un hecho social que en su plenitud representa un momento histórico determinado y, como tal, es susceptible de metamorfosis y alteraciones. El propósito es claro: evitar la discusión y privilegiar el debate e insertar este último en la vertiente de las razones demostrativas y no en la de las preferencias.

En nuestra época, los movimientos avant-garde, la audacia, la provocación y la voluntad de ruptura terminaron por banalizarse. Octavio Paz lo expresaría en esta forma: “El arte moderno comenzó a perder su poder de negación; la rebelión terminó en procedimiento, la crítica en retórica y la transgresión en ceremonia. La negación dejó de ser creativa. No es el fin del arte, es el fin del arte moderno”.

El debate, empero, es sobre la libertad, en donde el arte no es excepción. Pocas veces en la historia se ha manifestado una exigencia constante de libertad como en nuestro tiempo, lo que en términos llanos consiste en que el individuo debe darse su propia ley y acatarla, con la finalidad de hacerse cargo de su propio destino.

Fuente: proceso.com.mx Autor: Jorge Sánchez Cordero.