Desnud Arte: Imogen Cunningham

Las más de 200 imágenes que se muestran en la exposición “Imagen Cunningham” en la Fundación Mapfre en Madrid, del 18 de Septiembre de 2012 al 20 de Enero de 2013, recorren la trayectoria de la fotógrafa norteamericana Imogen Cunningham, obsesionada por la poesía de las flores y el cuerpo humano.

Autorretrato, 1933

Imogen Cunningham (1883-1976) optó a temprana edad por ser fotógrafa y trabajar fuera de casa: dos elecciones inusuales para una mujer de su generación. Conocida por su versatilidad a la hora de elegir los temas y por su capacidad para encontrar la belleza en las cosas comunes, Cunningham fotografió la vida que la rodeaba: a su familia, la naturaleza, bodegones, escenas callejeras y desnudos, y hasta su muerte a la edad de noventa y tres años mantuvo una infatigable labor experimental y ejerció su profesión de retratista.

Imogen Cunningham y Twinka

Desde que era niña y se hizo con una pequeña cámara fotográfica hasta que superó los 90 años de edad, Imogen Cunningham no paró de experimentar y explorar técnicas y nuevos proyectos. Se codeó con los grandes de la historia de la fotografía y su obra compartió espacio, en exposiciones internacionales, con las de Man Ray, Edward Steichen o Berenice Abbott.

Alta en la playa, a finales de 1920

Su vida casi centenaria y su larga trayectoria se pueden recorrer ahora gracias a la iniciativa de la Fundación Mapfre de acometer una retrospectiva con más de 200 imágenes, en las que se percibe su obsesión por las formas del cuerpo humano y las plantas, pues en ellos encontró la poesía, la belleza y la calma que tanto perseguía.

Flor de Magnolia y Dos calas, ambas de 1925

La exposición que ahora llega a Madrid permite observar su obsesión por el entorno natural que representa con conjuntos florales que anuncian una visión claramente moderna de la composición. Muy aficionada a la botánica, experimentó con magnolias, calas, aloes y cactus y del jardín de su propia casa salieron algunas de sus fotos más famosas, como Flor de Magnolia o Dos calas, ambas de 1925 y que muchos expertos consideran un precedente de los trabajos de Mapplethorpe.

Jackie, 1928

Sin embargo, fue el cuerpo humano el que colmó su interés como artista, ya que lo concebía como un símbolo de sensualidad en armonía con la naturaleza.

Fuente: Fundación Mapfre y Metropoli, la revista de ocio para el fin de semana de El Mundo.

Información sobre la exposición: Fundación Mapfre.

Galería de imágenes de su obra gráfica: Google Imágenes.

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