Fin del tabú: el desnudo masculino llega al cine

Las escenas candentes eran casi exclusivas de los cuerpos femeninos, pero ahora parece que ellos han tomado la posta y se animan a mostrarlo todo. ¿A qué se debe ese cambio?

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Hasta no hace mucho, el cine solo mostraba desnudos íntegros de mujeres y, ocasionalmente, el final de alguna espalda masculina. Eran contadas las ocasiones en las que un hombre aparecía totalmente sin ropa.

Pero los tiempos cambiaron y ahora la desnudez parece ser más equitativa para ambos sexos. Incluso, en algunas películas ellos aparecen sin ropa y ellas cubiertas.

Un ejemplo de ello es Savages, el último film de Oliver Stone, donde el espectador puede observar dos escenas de sexo en las que los actores Taylor Kitsch y Aaron Johnson aparecen desnudos y la protagonista no. Casi lo mismo que ocurre en Shame, donde Michael Fassbender lo muestra todo, y en Bronson, un film en el que Tom Hardy se enfrenta con los guardiacárceles “Como Dios lo trajo al mundo” casi al final de la cinta.

Ewan McGregor es uno de los actores a quienes un desnudo en el cine no parece resultarle nada incómodo. Así se lo pudo ver en Trainspotting, tras una escena de sexo; en Velvet Goldmine, donde se quita toda la ropa en un recital, y en The Pillow Book.

En Y tu mamá también hay una escena en la que Diego Luna y Gael García Bernal están desnudos en un trío sexual mientras que la actriz Maribel Verdú no se quita el vestido. Algo similar a lo que sucedió varios años atrás con la película Teorema, donde Terence Stamp lo mostraba todo mientras las mujeres aparecían siempre vestidas.

Otros que recientemente perdieron el pudor a exhibir sus genitales frente a cámara fueron Daniel Craig en El amor es el demonio y Vincent Cassell en Irréversible. Pero ¿a qué se debe y cómo se llegó a este rotundo cambio en la gran pantalla? Infobae entrevistó a Carolina Azzi, directora de cine, quien en el marco de la última edición del Festival de Cine de Mar del Plata, en Argentina, ha resultado ganadora del premio Domingo Di Núbila al mejor ensayo crítico. Actualmente, se encuentra finalizando la postproducción de El Olimpo Vacío, documental que codirige junto a Pablo Racioppi sobre el escritor argentino Juan José Sebreli.

¿Por qué antes el cine solo mostraba cuerpos desnudos de mujeres?

En 1975, en medio de una de las fases más álgidas de la revolución sexual, Laura Mulvey -una teórica feminista- escribe un ensayo llamado Cine narrativo y placer visual. Basándose en el análisis de numerosos films de las décadas precedentes, descubre que el cine es narrado siempre desde un punto de vista masculino. Sin importar el género e incluso independientemente de si el director es un hombre o una mujer, la acción de la trama es llevada adelante casi exclusivamente por un protagonista masculino, mientras que a ella se le reserva un lugar pasivo.

El trabajo de Mulvey funciona como una suerte de denuncia mediante la cual el cine narrativo es acusado de ser un elemento represivo más de la sociedad patriarcal. Quizás por ello no sorprende que en países de costumbres más liberales, los desnudos hayan sido, desde hace tiempo, una imagen mucho más frecuente en el cine. En este punto, el cine del Viejo Continente siempre estuvo un paso adelante. La osadía de los directores franceses, italianos y nórdicos hizo que en los años 60 y 70 ir a ver una película europea implicara una velada promesa de erotismo. En los 80, luego de la muerte de Franco, el cine español se sumó a la tendencia en su famoso “destape”. No fueron pocos los desnudos masculinos (Teorema, Saló, o los 120 días de Sodoma, El desprecio, The devils, El detective y la muerte, Las edades de Lulú, Una habitación con vistas, Maurice, Novecento, El último tango en París, Delicias turcas, El imperio de los sentidos, La ley del deseo, La vida de Brian, entre muchas otras).

¿Por qué en la actualidad cada vez se ven más desnudos frontales masculinos?

De unos años a esta parte, los desnudos masculinos empezaron a hacerse más frecuentes en el cine comercial de Hollywood. En un principio, los glúteos fueron la parte de anatomía masculina que volvía audaz a un actor o a una película sin violentar el pudor de los espectadores (Terminator, Soldado universal, Braveheart, El club de la lucha, Troya). Las comedias fueron el ámbito seguro donde mostrar un poco más de las grandes estrellas, como si el humor le restara importancia a ese exceso de piel al sol. (Un pez llamado Wanda, Boogie Nights, Aquellas juergas universitarias, Cuando menos te los esperas). No es para sorprenderse, el humor suele ser un arma que sirve para decir (en este caso mostrar) aquello que sin el filtro de las risas sería demasiado duro de digerir. Sin embargo, en los últimos años la apuesta sigue subiendo y los desnudos masculinos, incluso frontales, aparecen en películas o escenas dramáticas (American Psycho, Casino Royale, Watchmen, Promesas del Este).

Entonces, ¿podemos asegurar que la mayor frecuencia de desnudos masculinos en el cine de los últimos años es una señal de que la sociedad está alcanzando una real igualdad de géneros?

Es indudable que con el pasar de las décadas, la sociedad machista ha ido menguando y las costumbres sexuales se han ido flexibilizando. Ellas han alcanzado puestos de poder inéditos en el mundo y, paralelamente, han conquistado la pantalla, superando el estadio de simple objeto para ser admirado. De los años setenta a esta parte, la mujer como protagonista en sentido estricto -aquella que lleva adelante la acción de la trama- ha dejado de ser una excepción para convertirse en algo habitual, abarcando desde películas que abordan problemáticas específicamente femeninas (Tomates verdes fritos, Thelma & Louise, Erin Brocovich), pasando por géneros habitualmente pensados para el consumo de espectadoras como las comedias románticas (La boda de mi mejor amigo, El diario de Bridget Jones) y llegando incluso a géneros tradicionalmente considerados masculinos como la acción o la ciencia ficción (Nikita, dura de matar, Alien, el octavo pasajero).

¿El punto de vista erótico de las mujeres ha llegado finalmente a la gran pantalla?

Por muy atractivo que sea a los ojos femeninos el cuerpo desnudo de Daniel Craig o el de Viggo Mortensen, no podemos apresurarnos a confirmarlo. Incluso, las comedias románticas que pretenden dar cuenta de una mirada femenina preservan en sus escenas de mayor contenido sexual un punto de vista masculino. Pretty Woman, uno de los grandes hitos del género, -cuya historia es una actualización de Cenicienta pensada para satisfacer las fantasías románticas femeninas más ingenuas- no hace hincapié en el cuerpo de Richard Gere, sino que, por el contrario, se concentra en la descripción de las largas piernas de Julia Roberts, protagonistas absolutas de una de las escenas más recordadas del film.

De hecho, si repasamos las películas que mencionamos antes, en pocas de ellas el desnudo está inscripto en un contexto sexual. Por el contrario, en Casino Royale y Promesas del Este se trata de escenas de suma violencia. Aún en la actualidad, el cine europeo sigue llevando la delantera en este terreno con películas como Juego de lágrimas (con la inolvidable escena donde la cámara recorre el cuerpo de una atractiva joven que al finalizar el plano se revela un hombre) o la reciente Shame, de una crudeza sexual difícil de imaginar en un producto de primera línea de Hollywood.

¿El cine va incluyendo la mirada femenina de a poco, estamos cerca de que ésta llegue a tener el mismo protagonismo que la masculina?

De a poco se va incluyendo la mirada femenina pero falta mucho para que ésta llegue a tener el mismo protagonismo que la masculina, especialmente en lo concerniente al deseo sexual y los impulsos eróticos. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿constituiría realmente una conquista de la sexualidad humana que el cine también cosifique el cuerpo masculino? ¿La irrupción de la anatomía del hombre como objeto consolidaría una auténtica mirada erótica femenina? ¿Sería la culminación de la liberación sexual que comenzó el siglo pasado?.

Quizás el resultado sea el contrario, que lo que en apariencia es una liberación en el fondo constituya una sumisión. Sumisión a los parámetros de belleza regidos por un ideal según el cual hoy juzgamos la apariencia de las mujeres. Que la sociedad en general y el cine en particular sigan este camino no sería sorprendente en absoluto. Es innegable que, en lo relativo al aspecto físico, la tendencia no es precisamente liberarse de las imposiciones sociales. Muy por el contrario, los métodos para acercarse a un ideal abstracto de belleza se multiplican y los hombres se suman al culto del propio cuerpo. Tal vez, la instauración de una verdadera mirada femenina en el cine sea de una índole totalmente distinta y constituya el punto de partida para una segunda liberación sexual, centrada en la emancipación los mandatos externos y en una sexualidad más honesta y natural. En tal caso, podemos cerrar celebrando el valiente desnudo de Kathy Bates en A propósito de Schmidt.

Fuente: Infobae América. Noviembre 2012. Autora: Soledad Blardone.

Información relacionada: Actores desnudos por exigencias del guión.

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