La historia de la fotografía de desnudo I

Pinturas en cuevas prehistóricas, estatuas de la Antigüedad clásica en Grecia y Roma, esculturas eróticas de la India y África, figuras femeninas desnudas y otros artículos antiguos encontrados en todo el mundo son pruebas de la profunda fascinación por el cuerpo desnudo.

La invención de la fotografía en el siglo XIX creó un nuevo medio para retratar el cuerpo y, aunque los primeros profesionales se inspiraron en la tradición europea de pintura, en lo que respecta a los temas, la composición y la iluminación, las diferencias de los procedimientos entre ambas formas de arte pronto marcaron evoluciones distintas. Concretamente, la relación entre el artista y el modelo adquirió un papel fundamental.

Además, la fotografía introdujo una opción que nunca antes había estado disponible en el arte visual: se podía elegir entre capturar una escena de forma instantánea, tal cual (lo que se vino a denominar reportaje), o crear una composición artística colocando deliberadamente todos los elementos antes de que se abriera el obturador.

DESNUDEZ CON MENSAJE

A pesar de la dificultad técnica que entrañaba crear las primeras fotografías, tienen el mérito de haber allanado el terreno para una experiencia visual que cualquiera podría disfrutar. En la medida en que la fotografía fue ganando popularidad, también la ganaron las imágenes de cuerpos desnudos, introduciendo la sexualidad en el nuevo medio, con frecuencia en las guisas del esteticismo. Estos desnudos, fotografiados a la luz del día, se veían apasionadamente reales en comparación con las pinturas, en los que el espectador sabía que el artista había descrito cuidadosamente la luz del cuerpo del modelo a su libre albedrío.

Autopotrait en noyé (1840) de Bayard
Autopotrait en noyé (1840) de Bayard

Sin embargo, una de las primeras fotografías de desnudos, tomada por Hippolyte Bayard (1801-1887), no tenía nada de erótica ni de la admiración clásica por las formas humanas. En Autoportrait en noyé (Autorretrato ahogado), Bayard se retrató a si mismo desnudo, con la excepción de un trozo de tela que representaba un sudario, sentado medio desplomado, aparentemente muerto. Bayard había inventado su propia técnica de fotografía de impresión en positivo aproximadamente a la vez que Louis Daguerre (1787-1851), pero fue este último, con su “daguerrotipo”, quién recibió el reconocimiento oficial del gobierno francés. Como reacción contra la injusticia que él sintió que se había cometido, Bayard creó esta fotografía. No sólo fue ésta la primera vez que se utilizó una fotografía de desnudo con un fin político, sino que también fue la primera que mostraba el cuerpo humano en un escenario teatral. De hecho, puede que sea la primera vez que se fotografió una figura humana desnuda, puesto que la técnica de Daguerre necesitaba una exposición extremadamente larga y su fotografía de un cuerpo femenino, de 1839, se obtuvo fotografiando una escultura.

DESNUDOS ERÓTICOS

Al principio de la década de 1840, con las mejoras en las lentes y en los productos químicos se hicieron posibles exposiciones de menos de un minuto, un avance que abría camino a la realización de retratos populares. Otro avance fue la cámara esteroscópica, que creaba la ilusión de imágenes tridimensionales. Este efecto se conseguía presentando dos imágenes bidimensionales, ligeramente diferentes, una junto a la otra. Este proceso se utilizó para retratos cotidianos, pero también para mostrar imágenes “reales”, secretas y eróticas.

Dos de los defensores más prolíficos de esta nueva técnica fueron F.J. Moulin (aprox. 1800-1868) y Auguste Belloc (activo entre 1850 y 1868). Da la sensación de que estos dos fotógrafos franceses hayan probado todos y cada uno de los géneros del desnudo: desnudos académicos, desnudos pictóricos que simulan obras de arte famosas y las imágenes eróticas, incluso pornográficas. Sus fotografías de desnudos académicos se utilizaron como referencia entre pintores como Coubet y Delacroix, y ambos hombres se contaron entre los pioneros de la fotografía artística.

Femme nue allongée sur un canapé (alrededor de 1850) de Auguste Belloc
Femme nue allongée sur un canapé (alrededor de 1850) de Auguste Belloc

Tras la invención de la fotografía se planteó la pregunta de cómo debía representarse el cuerpo humano. En las pinturas lo habitual había sido mostrar la desnudez en escenas mitológicas, religiosas y alegóricas, lo que cubría con un velo de respetabilidad el acto de mirar algo que con frecuencia tenía un contexto sexual. Fuera ya de esos contextos y con una presencia más real, los desnudos fotográficos tomaron inevitablemente una connotación sexual. Muchos de los fotógrafos que exploraron la sexualidad del cuerpo humano lo hicieron anónimamente y algunas de aquellas imágenes continúan siendo impactantes aún hoy. No sólo mostraban la belleza de sus modelos, sino también sus necesidades sexuales, sus deseos y sus actividades, a menudo explícitas, un tema que reaparecería en la escena artística a mediados del siglo XX.

La producción de las fotografías de desnudos eróticas y pornográficas pronto se convirtió en un próspero negocio que alimentaría los apetitos de determinados segmentos del público, bien censuradas oficialmente o bien existentes en un mercado underground ilegal, en función de lo que permitieran las leyes de cada lugar.

EL DESNUDO CIENTÍFICO

Mientras se desarrollaba el género de la fotografía erótica y los artistas discutían sobre el uso de la forma humana en este nuevo medio, otros fotógrafos se adentraban en las posibilidades científicas y técnicas. En Estados Unidos y Francia, respectivamente, Eadweard Muygridge (1830-1904) y Etienne-Jules Marey (1830-1904) realizaban experimentos con la cronografía, es decir, un conjunto de fotografías de un objeto en movimiento a intervalos regulares, en la que un cuerpo desnudo se convertía en el motivo perfecto, por razones artísticas, pero también científicas. La cronología capturaba movimientos, demasiado rápidos para que el ojo los captara, con un fondo negro que permitiera la comparación de las diferentes posiciones que adoptaba el cuerpo en movimiento.

Motion Study of an Athlete on the March (alrededor de 1900) de Eadweard Muybridge
Motion Study of an Athlete on the March (alrededor de 1900) de Eadweard Muybridge

Otra área científica de investigación popular a mediados del siglo XIX fue la antropología, y los científicos tenían mucho empeño en crear un registro fotográfico de las personas que estudiaban. En la medida en que viajar comenzó a ser más fácil, la curiosidad por tierras extrañas aumentó. Fotografías “exóticas”, con frecuencia de las colonias africanas o asiáticas, sedujeron a espectadores occidentales con imágenes de personas semidesnudas.

Este tipo de imágenes y la fascinación por personas y culturas lejanas ya era patente en las pinturas y las esculturas mucho antes de la invención de la fotografía. Sin embargo, este nuevo medio daba a las imágenes una garantía de autenticidad que tuvo como consecuencia el boom de la fotografía etnográfica. Fotografías de personas que vivían en estrecha relación con la naturaleza, con valores culturales e ideas de la moralidad sexual diferentes, se hicieron muy populares entre los occidentales por motivos científicos, ideológicos y, por supuesto, artísticos y eróticos, desde la década de 1860 hasta bien entrado el siglo XX. Aunque algunos fotógrafos adoptaron una postura genuinamente científica, muchas de las imágenes se podrían clasificar de “etnografía imaginativa”. Esta visión exótica de lo extraño, la idealización romántica y la fantasía erótica rayaban en el racismo y la etnocentricidad; con frecuencia revelaba más de la cultura de los fotógrafos y sus fantasías que de las culturas extranjeras y sus pueblos indígenas.

Fathma, de la tribu des Ouled Naif (1904) de Rudolf Lehnert
Fathma, de la tribu des Ouled Naif (1904) de Rudolf Lehnert

Esta forma de abordar la fotografía se puede observar en la obra de Rudolf Lehnert (1878-1948) y Ernst Landrock (1878-1966). Nacido en Bohemia (región que en aquella época formaba parte del imperio austrohúngaro), Lehnert conoció a Landrock, alemán, en Túnez en 1904. Juntos montaron un estudio de fotografía en la capital. Lehnert se ocupaba de tomar las fotografías y Landrock dirigía el estudio. Posteriormente abrieron un negocio el El Cairo para vender postales e impresiones de escenas románticas del desierto, de las tribus beduinas y de chicas semivestidas o semidesnudas.

Fuente: Desnudo Fotografía. El arte y la técnica (fragmento). Ediciones Akal 2010. Autor Pascal Baetens.

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