Desnuda en la ciudad

Desnudarse en público, supuestamente puede ser visto como un acto de locura, gratuito, un desprecio de la decencia.

Pero para las lentes de artistas como Spencer Tunick, Pablo Saborido y Erica Simone (en la fotografía superior) sin embargo, la actitud gana nuevos significados: desnudarse en pleno espacio urbano puede ser, también, un modo de desnudar el propio espacio urbano.

El rey desfilaba en su carruaje, mostrando a la población su nueva y magnífica ropa visible, de acuerdo con los supuestos sastres que la produjeron, sólo por las personas más inteligentes. Y todos aquellos que asistían a la parada, elegantes que son, hacían cuestión de elogiar el tejido, el corte, los colores de la ropa de la ropa excepto un niño que, al notar lo obvio y gritar ¡el rey está desnudo!, hizo que el pueblo comprendiera lo que de hecho estaba viendo: un rey desnudo.

Por diferentes razones -sociales, políticas, culturales, económicas-, la distinción entre lo que es público y lo que es privado se vuelve cada vez más complicada. Poca gente sabe, hoy en día, lo que pertenece al terreno de uno y otro. Al mismo tiempo causa, consecuencia y “solución” de los conflictos urbanos, la construcción de centros comerciales y condominios cerrados, por ejemplo, acabó transformando la ciudad en un lugar repleto de muros y cámaras de vigilancia y vacía de encuentros y de visibilidad. Estamos tan encerrados en nosotros mismos que los demás o el otro son de cierta manera invisibles en nuestro día a día.

Y es justamente el encuentro o el contacto directo, sin barrera alguna entre hombres y mujeres de la ciudad que el norteamericano Spencer Tunick promueve al registrar multitudes de personas desnudas en diversos lugares del mundo.

“En aquel momento”, dice el arquitecto André Goldman, que participó en la performance realizada por Tunick en 2002 durante la Bienal de São Paulo, “a pesar de estar en el mismo espacio y en el mismo cuerpo de antaño, vivía nuevas experiencias sensoriales y, sobre todo, sociales y culturales sólo por estar desnudo. La pérdida de la noción de lo prohibido en relación a las “partes íntimas” me hizo perder también el exceso de erotización relacionado al sexo. Estábamos, de hecho, todos desnudos y despreocupados del sexo o la vergüenza: ¡era natural!”.

Mientras Tunick fotografía colectivos, aglomerados de personas desnudas, Pablo Saborido, argentino radicado en São Paulo, retrata a individuos desprovistos no sólo de ropa, sino también de la convivencia con el otro. En la serie Construcción-Desnuda, muestra seres desnudos y solitarios insertados en lugares vacíos y silenciosos de ciudades como São Paulo, Buenos Aires, Barcelona, París o Jerusalén.

“Pienso que mi trabajo sugiere un desajuste entre el hombre y el espacio que él habita, así como la lucha para conseguir reestablecer un equilibrio”, comenta el artista. “Es un trabajo optimista, que cree en el éxito de esa demanda”.

Desnuda con la mano en el bolsillo

La francesa radicada en Nueva York Erica Simone, a su vez, realizó una serie de autorretratos llamados Nueva York, en la que se muestra desnuda, a veces con un zapato o una bota, a veces con una bufanda, un guante u otro accesorio en espacios públicos de Nueva York. “La idea es evocar un cuestionamiento básico sobre la utilidad social de la ropa”, afirma. “La moda tiende a hablar por nosotros, antes incluso de tener una oportunidad de decir algo. Segrega y nos congrega de varias maneras, es un lenguaje silencioso y global. Yo quería ver cómo la gente se sentiría en las calles sin el amparo de ese lenguaje, entender lo que sería, en fin, la vida desnuda”.

Claro que el desnudo en el arte no es novedad. Lo interesante de estas obras, sin embargo, es en que ellas no se trata la dimensión de lo erótico, lo sensual o lo pornográfico. Tanto el cuerpo colectivo de Tunick como los cuerpos solitarios de Saborido, por ejemplo, hacen que paremos para pensar en las relaciones que tenemos con nosotros, con el otro y con la ciudad. Y, al mostrarnos en nuestro estado más primitivo, desnudan, de una manera al mismo tiempo poética y política, la actual lógica del público y del privado.

Fuente: Os Naturistas (texto original en portugués).

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