Desnud Arte: Tim Walker y el Jardín de las Delicias

Tim Walker (nacido en 1970), fotógrafo muy conocido por su trabajo en moda sobre todo para los Vogue británico, americano e italiano, ha realizado diversas exposiciones individuales de sus trabajos en espacios tales como la Somerset House (2012), el Design Museum (2008), y el Bowes Museum (2013). Ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, entre los que se incluyen el Infinity Award for the International Centre for Photography y una beca honoraria de la Royal Photographic Society.

La obsesión de Walker por el maestro holandés del siglo XV, Jheronimus Bosch, le llevó a crear su propia versión de la obra El jardín de las delicias, una pintura enigmática y sugerente, considerada como una de las obras más fascinantes, misteriosas y atrayentes de la historia del arte, que ha cautivado por siglos a generaciones de personas que sucumben ante su encanto provocativo. El conocido e insinuante tríptico recrea momentos del paraíso, el cielo y la tierra. Particulares criaturas a medio camino entre lo humano y la fantasía sucumben a los placeres, los pecados y el disfrute manteniendo relaciones entre ellos, comiendo fruta o retozando por el césped.

Tim Walker en su replanteamiento de universos fantásticos, recreó con personas de carne y hueso, las tentaciones y pecados humanos de la obra El Jardín de las Delicias del pintor holandés Jheronimus Bosch, conocido como “El Bosco”. Con la ayuda de su escenógrafa Shona Heath, el fotógrafo recreó los elementos esenciales del universo boschiano. La sesión fotográfica, que se prolongó durante cinco días, tuvo lugar en Eglinham Hall en Northumberland, y dio lugar a una serie de fotografías sensacionales, simbólicas y altamente sensuales, colmadas de personajes y objetos exquisitamente voluptuosos, inmersos en una puesta en escena profundamente impactante. Acota las escenas y las introduce en habitáculos en los que los modelos aparecen distorsionados por la óptica de la cámara, como disputándose el espacio.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Tim Walker.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

La Grecia Antigua y la exaltación del cuerpo masculino

La representación del cuerpo es un instinto básico del ser humano, y no fueron los griegos, entre los pueblos de la antigüedad, los únicos en representar el cuerpo humano como un objeto hermoso y lleno de significados. Además, igual que en la sociedad actual, en el mundo antiguo el cuerpo de cada persona servía como medio para expresar valores personales y colectivos -riqueza, condición social, clan, género y conformidad o discrepancia- mediante el ropaje, las joyas, los tatuajes, perforaciones y otros métodos para alterar el físico. Pero en ningún otro lugar se dedicó mayor atención al cuerpo como en la Grecia antigua, tanto en el arte como en la vida cotidiana, ni hay ninguna otra civilización donde sea más ostensible el gusto por la desnudez.

En el lenguaje pictórico del antiguo Egipto y de las antiguas civilizaciones de Medio Oriente, el desnudo masculino aparece en los cultos y en contextos específicos como la representación de artesanos o de actos bélicos y sus consecuencias. En la guerra, simboliza el sometimiento o la muerte del vencido. Sin embargo, en el arte griego, y desde siempre, suele ser el héroe triunfador el que aparece desnudo o con alguna pieza de armadura pero con los genitales a la vista, lo que añade un interés al homoerotismo griego. En las escenas de batalla, la desnudez se hace recurso normativo para diferenciar a los guerreros griegos de sus enemigos, en particular los persas, para quienes la desnudez era vergonzosa. De hecho, es tal la presencia de la desnudez en el arte griego de cada periodo que cabría pensar que era normal para hombres y muchachos ir sin vestimenta. Pero la desnudez en público no era norma ni en la guerra, ni mucho menos en la vida cotidiana, sobre todo cuando concurrían ambos sexos. Cuando no había mujeres era normal que los atletas anduvieran desnudos por la escuela de lucha ( palestra) y en el gimnasio, palabra que, de hecho, deriva del vocablo griego gymnos que significa “desvestido”.

Otro contexto en que la desnudez masculina era norma era el symposium, una modalidad griega de fiesta masculina bastante peculiar en la que todos estaban desnudos, bebían vino, cantaban y tenían relaciones sexuales con muchachos y cortesanas.

Para los hombres y muchachos de las clases dirigentes de la antigua Grecia el logro de la areté o “excelencia” iba íntimamente relacionado con el honor. Antes del advenimiento de la democracia y en gran medida durante la misma, el logro de estas dos cualidades era prerrogativa de los hijos de “buena familia”. Honor y excelencia tenían que lograrse, naturalmente, perfeccionando el buen aspecto físico e involucrándose en relaciones sentimentales adecuadas, destacando el armamento para luchar en defensa de la ciudad y, en caso necesario, sucumbir en el campo de batalla con una “muerte hermosa” (kalos thánatos).

En el siglo VI a.C., el concepto de virtud masculina se condensaba en un prototipo de estatua llamada kuoros, lite-ralmente “mancebo”, cuya forma básica y proporciones aritméticamente calculadas eran herencia de Egipto,donde una representación escultórica típica era la efigie del varón de pie con faldellín, cabeza y tronco acordes con la simetría frontal,brazos estirados sobre los costados y piernas separadas con el peso sobre la pierna de atrás. El kouros griego era un maniquí compuesto por los elementos intrínsecos de la virilidad ideal: fuerza, rasgos fuertes y regulares, pelo largo peinado, hombros anchos, bíceps y pectorales desarrollados, cintura avispada, vientre plano, cesura marcada entre torso y vientre, y nalgas y muslos potentes. La satisfacción de haber logrado la areté se reflejabaen la sonrisa arcaica que anima el rostro que, por lo demás carece de expresión.

Hacia finales del siglo VI a.C. los kouroi van perdiendo progresivamente la rigidez de formas angulosas de sus predecesores y acusan un floreciente naturalismo. En algunos ejemplares tardíos es como si hubiera dentro del kouros una figura animada que lucha por liberarse. La estatua de mármol llamada “Efebo de Kritios” marca un notable distanciamiento del genuino esquema del Kouros como representación de la figura humana. Es un cambio sencillo pero magistralmente logrado.

En el diálogo “Cármides” de Platón, del 432 a.C., Sócrates acaba de regresar del servicio militar y se apresura a llegar a la escuela de lucha de Taureas, donde le presentan a Cármides que es kalos kai agathos, es decir, “hermoso y de buen corazón”. Cármides es el modelo de Atenas y lo sigue por doquier una cohorte de admiradores. “Nadie se fijaba en nada y sólo le miraban a él como si fuese una estatua” (agalma). Querefonte pregunta a Sócrates si Cármides le parece bello y Sócrates responde que sí, y Querefonte añade que si Cármides se desvistiera sería como si no tuviera rostro (aprosopos), tan perfecta es la belleza de su cuerpo. La escultura griega de aquella época poseía concretamente el atractivo de reducir la personalidad humana a un prototipo que trasciende la belleza individual para proyectar una especie de canon gráfico de la belleza en sí. Cármides, a ojos de Sócrates, era aún más deseable porque, a pesar de ser objeto de tanta atención, no había en su comportamiento nada que la suscitara, salvo un gracioso rubor propio de su edad que le hacía aún más irresistible por su encanto y sofrosyne, cualidad que podría traducirse por “templanza”. En la apología sobre la naturaleza de la sofrosyne que sigue en boca de Sócrates en el diálogo con Cármides, éste señala otro atractivo del carácter perfecto del joven: el don del aidos, la “modestia natural”.

En la primera época del cristianismo, una vez asociado el triunfo de Cristo a la mortificación de la carne del ser humano, cualquier objeto que enalteciera el cuerpo corría peligro, a menos que fuera susceptible de ser reinterpretado dentro de la iconografía cristiana. Así, la estatua cultual de Deméter en la ciudad de Cnido de la costa occidental de la actual Turquía, fue reidentificada como la Virgen, conservándose por ello notablemente intacta, mientras que otras bellas esculturas, de las que sólo nos han llegado fragmentos, fueron destrozadas y arrojadas a hornos para hacer cal para mortero.

La estatuaria de bronce era aún más proclive a la fundición para su reutilización en una época en que aquellas obras se apreciaban más por su peso en metal que por su valor artístico. Así se han perdido casi todas las estatuas grandes de bronce de la Grecia clásica. Sólo en ocasiones el mar nos devuelve sus despojos con el afortunado descubrimiento de una obra de arte hundida en un naufragio, como es el caso de los bronces de Riace del siglo V a.C., hallados en el mar de Calaria. Estos dos jóvenes guerreros, desnudos y barbudos, que alguna vez estuvieran armados con escudo y casco, no desvían modesta mente la mirada como el efebo de Westmacott, sino que parecen conminar con la atracción fatal de su desnuda virilidad cargada de una amenaza de violencia, de agresión sexual, o ambas cosas.

Por mucho que los romanos admiraran el arte griego, éste no representa más que una parte de todo el humanismo intelectual de la herencia de Grecia. En arte, arquitectura, teatro, filosofía y ciencia, la experiencia griega fue la primera configuración formal de los conceptos occidentales sobre lo humano. La escultura griega irradia vitalidad pero trasciende al mismo tiempo la mera imitación de la naturaleza para dar forma a la ideación en obras de belleza eterna. Es, por una parte, su humanismo y por otra su idealismo lo que caracteriza la representación griega del ser humano.


El hermoso cuerpo del Atleta

Las primeras representaciones del cuerpo masculino son esquemáticas y enfatizan los elementos esenciales de la virilidad. Más tarde, el atleta desnudo se convirtió en uno de los numerosos tipos de representación del cuerpo masculino. Otro tipo fue el físico blando y afeminado de los dioses Apolo y Dioniso. Creció, además, el interés por la diversidad física del ser humano y por el retrato individual con carácter.

Los griegos de la antigüedad consideraban el atletismo parte fundamental de la educación y trataban el cuidado del cuerpo y mantenerse en forma como una obligación social. El atletismo era una modalidad de entrenamiento para la guerra, y casi todos los ciudadanos varones podían ser llamados a filas para luchar en defensa de su ciudad-estado. La perfección física externa se consideraba, además, reflejo de rectitud moral. Mantener un buen físico era señal de valor interior. Los atletas se entrenaban y competían desnudos, y para una cultura que fomentaba la admiración sexual de los jóvenes por parte de los hombres mayores, el gimnasio y la competencia eran puntos de encuentro. Un atleta victorioso obtenía casi condición heroica, su nombre perduraba después de su muerte y su victoria solía conmemorarse mediante una oda encomiástica o con una estatua.

Las imágenes abiertamente sexuales eran comunes en el arte griego y aparecen en una gran variedad de objetos, incluidos los de uso cotidiano. Las escenas de actos sexuales aparecen en copas de cerámica y ciertas vasijas utilizadas para beber en reuniones (symposia). Las imágenes reflejan su condición de auténticas fiestas sólo para varones en las que se contrataba a mujeres para diversión y relaciones sexuales. Estas escenas sexuales en la cerámica griega pintada incluyen relaciones entre hombres jóvenes y mayores, ya que, en un marco formal de convenciones, tal relación se consideraba parte del desarrollo normal del muchacho.

Fuente: El Dragón de Hipatia.

Información relacionada:

La desnudez de las culturas antiguas a las modernas.

Ellos también se desnudan en las series

El desnudo en las series está de moda. El desnudo es un reclamo importante en las series americanas o, cuando menos, una parte muy importante de los guiones de sus series en los últimos tiempos. Podríamos considerar que el desnudo forma parte de una cultura distinta, en la que el argumento implica liberación sobre los antiguos tabúes, que la moralidad respecto al cuerpo o a la sexualidad se ha rebajado, y que los cuerpos son enseñados sin tapujos para una sociedad global sin prejuicios. Pero también podemos pensar, con independencia de esto, que el cuerpo tanto de ellas como, en menor medida, de ellos, es un objeto de mercado y de venta usado para aumentar las audiencias de las más que competitivas productoras o distribuidoras como Netflix o HBO.

En este sentido nuestro cuerpo, a diferencia de él de ellos, está totalmente expuesto a la mercantilización. El desnudo femenino es un objeto de comercio masivo y un reclamo de primer nivel para la promoción de cualquier producto. El erotismo, la sexualidad, la naturalidad o el simple nudismo, la persona que está detrás de la piel y de los pubis rasurados, deja de ser un ser en sí mismo para convertirse en un objeto de mercado. Por qué ellos no se desnudan tanto en las series parece estar muy claro. Poco importa el el formato o incluso el país los desnudos femeninos son una constante mientras los masculinos son más bien excepcionales. Está claro que el cuerpo desnudo de la mujer es un reclamo y un síntoma de éxito, sin embargo también existen series en las que el desnudo masculino nos permite recrearnos también a nosotras un poco la libido y la vista.

Una de las series pioneras en destape fue Roma, una serie histórica que todos recordamos por sus escenas de sexo, de desnudo y sus luchas de poder entre sábanas. Aunque los desnudos femeninos fueron mayoría también pudimos deleitarnos con más de un desnudo masculino bastante interesante, como el de el general Marco Antonio interpretado por James Purefoy.

Spartacus fue su más que digna sucesora. A diferencia de Roma esta producción sí fue una de las grandes series que nosotras pudimos disfrutar tanto o más que ellos. No tanto por las escenas de desnudos, que también, sino por los continuos torsos romanos que aparecen en casi cada secuencia, no en vano una serie sobre guerreros del extinto Imperio, que en realidad tienen una ajetreada vida sexual, y una, más habitualmente de lo normal continua lucha entre esclavos y amos, no podía ser de otra forma. Además tiene escenas sangrientas y mucha tensión no resuelta. Manu Benett, James Wells o John Hanna pasearon no sólo sus torsos desnudos sino otros lugares menos expuestos de su dotada anatomía.

Este argumento de poder y desnudos por algún motivo nos suena especialmente. Su gran heredera y más exitosa serie de HBO, de la que hablar es ineludible, continúa la tradición de las series históricas. Entre el poder, la venganza y el sexo, y una protagonista con la tendencia a salir de entre las llamas completamente desnuda, también se cuelan importantes largos argumentos para que nosotras también nos interesemos. Aunque son minoría y haya sido objeto de controversia, en la ya mítica Juego de Tronos podemos encontrar desnudos como el de Alfie Allen actor que interpreta a Theon Greyjoy, que pasea y utiliza su enorme dotación envidia de todos los siete reinos hasta su desdichado fin, dándonos escenas dignas del pause del mando a distancia.

Otras series de HBO también son para dejar las manos donde puedan verse. Una de ellas es Boardwalk Empire serie de gansters en las que actores como Vincent Piazza, Lucky Lucciano, se nos muestran tal y como vinieron al mundo, aunque un poco más crecidos, sobre todo en algunas partes. También HBO nos ofrece otros géneros como westerns como es Deadwood en el que actores como Nick Offerm, Thomas Jane o Ray Drecker se dejan ver por completo, haciéndonos ver que el desnudo no es sólo parte de los géneros históricos. En la misma cadena el género de fantasía la serie Oz nos ofrece entre otras la anatomía de Christopher Meloni.

En el otro lado, en la plataforma Netflix, también se nos ofrecen largos argumentos para seguir algunas de sus series. En Club de Cuervos una familia de México que se hace cargo de un club de fútbol. Una serie en la que hombres, deportes y vestuarios son una constante, el morbo y los desnudos masculinos tenían que ser constantes. Joaquin Ferreira es uno de los agraciados. Pero hay más ejemplos, en la serie Sense 8 el español Miguel Ángel Silvestre, entre otros, dota a la serie de los hermanos Wachowski de un largo interés; The Client List, una serie en la que los masajes son casi los protagonistas no podían faltar con qué subirnos la libido a nosotras. Los Borgia, serie medieval llena de intrigas, para algunos el Juego de Tronos de Netflix el sexo es una vez más un buen aliciente. También en Da Vinci Demons a los 59″ de su primera secuencia ya aparece un desnudo masculino, el de Hugh Boneville.

Otros clásicos que estimularon nuestro erotismo fueron series como True Blood, una serie de vampiros con un importante apetito de sangre y de sexo. Aunque una vez más ellas acaparen los centímetros de pecho y de pubis, algunos actores como Stephen Moyer, Alexander Scargard o Ryan Kwanten sacian su sed de sangre y de lujuria sin nada encima. En Black Sails, un barco pirata cargado de hombres fornidos, paradogicamente hay casi tantos desnudos femeninos como masculinos, pero sin embargo están ahí. Algunos como el de Zach McGrowan nos muestran integralmente las duras exigencias de la vida en el mar. También hay escenas sexuales en Shameless, un padre soltero con sus hijos, Ryan Malntyre.

En un lugar radicalmente diferente están series en las que ellas son las protagonistas. Orange is the New Black fue una de las más exitosas. En ellas las protagonistas son mujeres casi en exclusiva compartiendo un penal y duchas, con lo que los conflictos sin ropa son constantes. Excepcionalmente hay también desnudos masculinos. En un genero radicalmente diferente de los anteriores, en Girls, a sus protagonistas les encanta estar desnudas. En esta serie se muestra sexo y desnudos con total naturalidad. Claro está que Lena Dunham, su protagonista y productora, acapara la mayor muestra de piel desnuda, pero también hay hombres, genitales, escenas de sexo y todo aquello que, esta vez sí, requiera el guión.

Así, como vemos, los desnudos en las series, sobre todo americanas, es algo ya más que habitual. Y aunque son mucho más comunes entre las mujeres que entre los hombres, estos también nos dejan interesantes momentos. Ya casi en cualquier película o serie es habitual es que a ellas se les vea el pecho y a ellos el trasero, pero en las tan de moda series los desnudos integrales ya son habituales. Sin embargo, más que en ellos, los desnudos integrales son más que habituales entre las protagonistas femeninas.

“La desnudez de la mujer no tiene que ver con la trama, tiene que ver con tratar a la mujer como objetos y a los hombres como seres humanos. El problema es sistémico. Los cuerpos de las mujeres existen en muchos de los variados mundos de HBO para servir a los hombres, devolviéndonos a una cultura de derechos masculinos”. Con estas palabras se expresaba la crítica Sezin Koelher en un artículo The Society Pages que se hizo viral. En él nos recordaba la controversia sobre el cuerpo de la mujer en la pantalla. Esperamos que en adelante los productores se fijen un poco más en nosotras.

Fuente: Naked at Home.

Información relacionada:

Fin del tabú: el desnudo masculino llega al cine.
Actores desnudos por exigencias del guión.
Y en 2018, con “Fariña” vimos el primer desnudo masculino en una serie española.

Un trampantojo con solo pintura corporal

Con un elaborado diseño de Jen the Body Painter, la modelo Maria Lucotti fue desnuda a un centro comercial para descubrir qué pasaría luciendo solo un bodypaiting, una gorra en la cabeza y una bufanda en el cuello, la joven entró en varias tiendas provocando reacciones de todo tipo.

Algunos dependientes descubrieron que en realidad no llevaba nada puesto, coincidiendo en señalar que “nos hemos dado cuenta por el trasero”, mientras que otros y otras no se percataron o no lo hicieron hasta tener contacto con Maria, como por ejemplo en una boutique de lencería donde alega que no se acuerda de la talla de su sujetador.

El vídeo principal de este experimento ha sido compartido por Jen the Body Painter en su cuenta de Instagram a modo de mini-documental y se ha viralizado en dicha red social y también en YouTube, donde ya ha superado los 10 millones de visualizaciones.

También se filmó el proceso y se documentó para Bored Panda, para mostrar cuánto trabajo se necesita para crear una gran cantidad de “nada” en el cuerpo de Lucotti antes de enviarla al centro comercial.

Información relacionada:

La magia de iluminar el cuerpo.
Nature Nourishes Male and Female Body Paint by Roustan Bodypaint.
Bodypainting-photoart “Door Art”.

Un restaurante donde comer o cenar sin ropa

El pasado jueves 2 de noviembre, el restaurante O’Naturel, se convirtió en el primer restaurante naturista en la capital de Francia, sus primeros clientes fueron los miembros de la Asociación Naturista de París. “Esa noche solo recibimos a los miembros de la Asociación Naturista de París. Nos han apoyado desde el principio, y hemos reservado nuestra primera velada para ellos”, le dijeron los propietarios del restaurante, los hermanos Mike y Stephane Saada, a ‘Le Parisien’.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Francia se considera la meca del nudismo. Asociaciones nudistas estiman que unos 2,6 millones de franceses practican el naturismo, y que esta nación contiene cerca de 460 áreas reservadas para el turismo “al desnudo”, incluyendo 155 campings y 73 playas, según un informe de la revista Forbes. Por eso no extraña que el país europeo se haya sumado a esta nueva tendencia gastronómica.

El establecimiento está abierto al público de martes a sábados, ofreciendo una cocina sofisticada por alrededor de 40 euros. Y esta nueva propuesta ha sido muy bien recibida.

Ubicado en el distrito residencial número 12 de París, O’Naturel no parece molestar a los vecinos. “Cuando supimos lo que iba a haber aquí, obviamente, nos dio la risa. Sobre todo porque hay una guardería al lado”, dijo un hombre que vive en un piso sobre el restaurante.“Pero no me molesta en absoluto y a los vecinos tampoco. No vemos nada desde la calle y sabemos que detrás no hay una sala de masajes”, apuntó el vecino, que no descarta pasarse un día.

El restaurante cuenta con una cortina opaca que cubre toda el ventanal e impide ver lo que pasa en el interior, mientras que una segunda cortina impide mirar dentro cuando alguien abre la puerta.

También en el mismo distrito, el parque Bois de Vincennes ha reservado un área para nudistas como parte de la ” visión abierta de las autoridades para el uso de los espacios públicos parisinos “, con un elevado número de usuarios/as desde que se autorizó dicho espacio para uso de los nudistas.

Más información:

París abre su primer restaurante para cenar desnudos.
París ya tiene su primer restaurante para nudistas.
París al desnudo: abrió el primer restaurante para nudistas de la capital francesa.
Bienvenido a O´Naturel: quítese la ropa y elija el menú.

Información relacionada:

La experiencia de comer en bolas.
Triunfan en Europa los restaurantes nudistas.