Los pioneros, un paseo por el naturismo de la Europa de principios del siglo XX

Fueron los pioneros, los primeros naturistas de la Europa de principios del siglo XX, con ellos se inició un proceso de desarrollo del nudismo que no ha parado hasta hoy.

La rebelión contra el modo de vestir victoriano tomo otro giro en Alemania donde, en 1903, Richard Ungewitter escribió un libro, Die Nacktheit, que apoyaba una vuelta a las actitudes de la antigua Grecia hacia la desnudez por razones higiénicas y moralistas. En 1905, Paul Zimmerman abrió el primer complejo nudista social y familiar, Freilichtpark (Parque de la luz libre). Al mismo tiempo otro alemán, el Dr. Heinrich Pudor, escribió un libro titulado Nacktcultur, que trataba sobre los beneficios del nudismo en la coeducación y abogaba por el disfrute del deporte libre de molestas ropas. El doctor Pudor llamaba aristocrático al nudismo y la esclavitud a la ropa una característica plebeya, afirmando que “todas las naciones que descartan completamente el derecho de su pueblo al nudismo se vuelven rápidamente decadentes”. El movimiento nudista (hoy internacional) se expandió desde estas simples creencias, en claro desafío de lo que había sido una mentalidad de un siglo de duración de rechazo del cuerpo.

Fueron tiempos de cambios donde la fotografía también empezaba a dar sus primeros pasos, y donde la cámara se mostraba testigo directo de lo que sucedía a su alrededor, gracias a esa evolución de la fotografía se puede hoy saber y ver como se vivía el nudismo de entonces, gracias a la fotografía tenemos testimonios gráficos de la época.

Bellas y románticas imágenes de nuestros antepasados nudistas tomadas entre los años 1906-1942, imágenes curiosas, algunas teatrales que parecen más pinturas que fotografías, imágenes difíciles de tomar con las cámaras de entonces, de ahí las “poses” que las personas fotografiadas mantienen en algunas de las fotografías, imágenes difíciles de conservar dados los productos químicos que se utilizaban, de ahí que algunas no tengan la calidad técnica que sería deseable, pero no por ello son menos bellas.

Os invito a dar un paseo por estas antiguas fotografías sin más pretensiones que pasar un rato agradable echando la vista atrás, retrocediendo un siglo e intentando “entrar” en esos escenarios naturales que presentan las imágenes, seguro que lo disfrutaréis.

Origen de las imágenes: Nackt Unter Nackten – Utopien Der Nacktkultur 1906-1942. Sammlung Scheid.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

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Historias de Piel: El desnudo

A nivel evolutivo la especie humana perdió gran parte del pelo corporal. Es así que la vestimenta, al oficiar inicialmente como cobertura ante el frío, se hizo foco de aspectos culturales no sólo en referencia a la moda, sino también en lo que tiene que ver con “tapar” nuestra desnudez, al menos en gran parte de Occidente.

Una desnudez que se concibe sólo en función de si los genitales, las nalgas y las mamas son visibles a nivel público, en tanto que otras partes del cuerpo tales como cara, piernas, pies, brazos, manos, espalda, etc. podrán exhibirse ante las personas sin mayores problemas en función de los contextos, ya que no es lo mismo estar en traje de baño en una playa que en un museo.

El desnudo puede tener un sentido erótico, artístico, espiritual-religioso, médico, político, estético, etc. Pero el valor sagrado o más bien “tabuizado” que se le otorga, haría que la desnudez remita a lo auténtico, a la expresión externa del ser interior. A algo esencial, puro o profundo.

Por otra parte el desnudo apelaría a la intimidad, a la vulnerabilidad de alguien, a la expresión de algo del orden de lo privado, que si se exhibe sin consentimiento de otros en espacios públicos, puede incluso constituir un “atentado violento al pudor”.

Cabe destacar que la antigüedad griega exaltó la desnudez como ideal de belleza, así como que la valoración por el desnudo se rastrea hasta la Prehistoria, tal y como evidencia la estatuilla denominada “Venus de Willendorf”. Lo mismo que muchas culturas por fuera de Occidente nunca han sentido la necesidad de “tapar” sus cuerpos.

Sin embargo la tradición judeo-cristiana a través de su mito de origen, homologó el haber cometido el pecado original por acceder al conocimiento a través de la desobediencia a la deidad, con la vergüenza culpógena por la desnudez producto de haber perdido la inocencia por pretender “saber”, al cual la tradición generalizó en un saber sobre lo sexual.

El desnudo posee también un sentido político, en tanto es tomado como representación de esa vulnerabilidad que tornaría a un cuerpo en mera materia desprovista de metáfora, dejándolo “desnudo” de toda consideración o amparo. Una ausencia de metáfora que especistamente justificamos para que los animales no humanos sean maltratados y torturados como “cosas” no sintientes.

En ese sentido el filósofo Giorgio Agamben habla de “la vida desnuda”, para referirse a formas devaluadas de concebir la diferencia que representa el otro, explicando así el tratamiento que el pueblo judío, especialmente desde la materialidad “desnuda” y sin metáfora de sus cuerpos, recibiera en los campos de concentración.

Algo que por cierto podría aplicarse a los tratamientos que reciben los cuerpos en muchos regímenes dictatoriales, incluido el silencioso infierno cotidiano en el que viven tanto cuerpos humanos como no humanos, mientras son explotados para satisfacer nuestras “impúdicas” ansias de consumo.

Por otra parte el desnudo suele ser objeto de la censura, la cual además de plantear sin maquillaje la imposición del poder (al “cortar” escenas, “modificar” contenidos, “tapar” o “eliminar” producciones de otros, etc.), fabrica además criterios morales de cuales son aquellas zonas corporales mostrables y cuáles no, desde argumentaciones siempre discutibles. Mucho más cuando no se aplican de la misma manera en la exhibición de sangrientos actos violentos (ficcionados o no) que suelen registrarse en medios de comunicación.

Es entonces que desde la censura se elabora también una economía erótica de la desnudez, la cual confecciona lo que debe vivirse como “más sexual” o ya “porno”, en función de su prohibicionista acto de “tapado”. Todo lo cual resulta funcional a un mercado, ese que gracias a la censura puede vender a un elevado precio todo lo que en otros ámbitos no se puede mostrar.

Las mujeres por su parte, en tanto que aún objetos simbólicos de intercambio, son “manufacturadas” corporalmente a través de su desnudez tanto exhibida como insinuada. Con ello se logra tutelar y expropiar dichos cuerpos a través de estereotipos femeninos de lo estético y erótico, legislando lo que ellas pueden mostrar, así como cuanto, cómo, a quienes, en qué contexto, con qué significado y desde que cotización de mercado sus cuerpos desnudos serán patriarcalmente evaluados.

Cuerpos desnudos de mujer que aún son utilizados cuan “nuda vida” como carnada para el consumo, y por tanto cosificados como propiedad al permitir naturalizar la violencia que sobre ellos se ejerce.

Aspecto que no ocurre con el desnudo de un hombre, ya que se entiende que lo masculino “dota” a un cuerpo de toda metáfora posible (al menos en comparación con lo femenino), impidiendo que sea cosificado eróticamente en su desnudez por la mirada pública, y en particular por la de las mujeres. No así cuando quien mira la desnudez de un hombre con fines eróticos y/o de dominación fálica erotizada es otro hombre.

El desnudo a su vez suele ser objeto de vergüenza producto no sólo de inhibiciones personales, sino también a raíz del hostigamiento que generan los estereotipos de belleza. Esos que apuntan más sobre lo femenino, aunque poco apoco van colonizando mercantilmente los ideales estéticos masculinos, al menos en ciertos sectores sociales.

En ese sentido el “pudor” que la tradición machista ha exaltado como cualidad femenina, suele jugarle malas pasadas a las mujeres que desean tener relaciones sexuales sin estar pendientes todo el tiempo de cómo lucen, huelen o suenan, mientras están siendo vistas en su desnudez, sobre todo si quienes las acompañan son hombres.

Dichas inhibiciones aprendidas generan trabajo psíquico y vincular en muchas mujeres, cuando estas intentan tener sexo con luz, sin taparse, sin estar pendiente de los “rollos” o celulitis, y sin temor a ser mal evaluadas por su cita (lo cual pudiera determinar que deje de desearlas y decida no volver a llamarlas).

Mujeres que finalmente intentan apropiarse de sus cuerpos y su desnudez, como condición para el placer en autonomía, y como requerimiento imprescindible para concentrarse en lo que desean y no sólo en el ser deseadas. Logrando así ir encontrándose consigo mismas tanto en lo individual como en la relación con otros.

Fuente: Eme de Mujer. Autor: Ruben Campero.

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El pensamiento de Bertrand Russell sobre la desnudez

Bertrand Arthur William Russell, (1872-1970) fue un filósofo, matemático, lógico y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura en 1950. Pero su pensamiento liberal le granjeó persecuciones en su época, y sus opiniones acerca de la desnudez, fueron condenadas como “repulsivas” por un juez quien citó uno de los primeros libros “La educación y la vida buena”. Esto se presentó como prueba de que la cátedra de filosofía de la Universidad se convertiría en Cátedra de “indecencia” si se permitía aquel nombramiento. Se pretendía presentar a Russell como un “lujurioso, erotomaníaco y lascivo” que patrocinaba una especie de exhibicionismo familiar.

Citamos en este espacio algunas de sus opiniones:

El tabú contra la desnudez es un obstáculo para una actitud decente hacia el sexo. Cuando se trata de los niños, ahora lo reconoce mucha gente. Es conveniente que los niños se vean y vean desnudos a sus padres, cuando esto sucede naturalmente.

Habrá un corto período, probablemente a los tres años, en que el niño se interese por las diferencias entre su padre y su madre, y las compare con las diferencias entre él y su hermana, pero este período pasa pronto, y luego ya no se interesa por la desnudez. Mientras los padres no quieran que los hijos los vean desnudos, los hijos tendrán necesariamente la sensación de que hay un misterio, y al tener esta sensación se harán lascivos e indecentes. Sólo hay un medio de evitar la indecencia, y es evitar el misterio. -Un niño debe ver, desde el primer momento, desnudos a sus padres y hermanos, cuando esto suceda naturalmente. No hay que violentar ninguna de las dos cosas; sencillamente no debe dársele la impresión de que a la gente le afecta la desnudez-.

También hay importantes razones en materia de salud en favor de la desnudez, como por ejemplo el baño de sol. El sol sobre la piel desnuda tiene un efecto extraordinariamente saludable. Además, cualquiera que ha visto correr a los niños desnudos al aire libre, tiene que haberse dado cuenta de que se mueven con mucha mayor gracia y libertad que cuando van vestidos. Lo mismo ocurre con los adultos.

El lugar adecuado para la desnudez es el aire libre, el sol y el agua. Si nuestros convencionalismos lo permitiesen, la desnudez dejaría pronto de ser un incentivo sexual; todos nos portaríamos mejor y estaríamos más sanos por el contacto del aire y el sol en la piel, y nuestros patrones de belleza coincidirían más con nuestros patrones de salud, ya que tendrían en cuenta el cuerpo y su actitud, no sólo la cara.

Hay también importantes razones en materia de salud en favor de la desnudez, como por ejemplo el baño de sol. El sol sobre la piel desnuda tiene un efecto extraordinariamente saludable. Además, cualquiera que ha visto correr a los niños desnudos al aire libre, tiene que haberse dado cuenta de que se mueven con mucha mayor gracia y libertad que cuando van vestidos.

Lo mismo ocurre con los adultos. El lugar adecuado para la desnudez es el aire libre, el sol y el agua. Si nuestros convencionalismos lo permitiesen, la desnudez dejaría pronto de ser un incentivo sexual; todos nos portaríamos mejor y estaríamos más sanos por el contacto delire y el sol en la piel, y nuestros patrones de belleza coincidirían más con nuestros patrones de salud, ya que tendrían en cuenta el cuerpo y su actitud, no sólo la cara. A este respecto, hay que encomiar la práctica de los griegos.

El notable incremento en el número de piscinas privadas y la multitud que acude a las playas en verano, donde el baño acompaña a la exposición al sol y la brisa, testifican de nuevo el gran placer que supone la excitación sensorial derivada de desnudarse y exponer la piel a los elementos.

Por su parte C. W. Saleeby hizo un elocuente comentario al respecto en su libro “Sunlight and Health” acerca de la piel:

Este órgano admirable, la envoltura natural del cuerpo que crece constantemente a lo largo de la vida, cuenta al menos con cuatro grupos diferenciados de nervios sensoriales, es esencial para la regulación de la temperatura, es impermeable hacia el interior pero permite la libre excreción de sudor, es resistente a los microbios si no está rasgada y puede absorber rápidamente la luz solar; este órgano hermoso, versátil y maravilloso suele hacerse desaparecer, palidecer y cegar casi por completo por la ropa y sólo gradualmente puede devolverse al aire y la luz que constituyen su entorno natural. Entonces, y sólo entonces, aprendemos de lo que es capaz…

Cabe señalar que la noción de bronceado como indicio de salud apareció en la década de 1920, que se corresponde con el período en que las autoritarias enseñanzas de los behavioristas hacían que los padres tratasen a sus hijos como autómatas y las caricias y otras formas de estimulación cutánea se redujeron al mínimo. Es muy posible que ambos fenómenos estén relacionados.

Fuente: Comunidad Naturista.

¿Por qué no vivimos en un mundo perfecto (desnudo)?

Tiempo de confesión: viviría desnudo las 24 horas, los 7 días de la semana, si pudiera, y sospecho que no estoy solo en este aspecto. Odio la ropa. Bloquean la luz del sol, el aire y la mayor parte del cuerpo por el sentido del tacto. Son irritantes, candentes y, en ocasiones, tienen ganas de comer, por no mencionar costosos y mucho trabajo que mantener. ¿Cuánto tiempo se desperdicia lavar, secar y doblar la ropa interior? ¿Cuánta agua, para ese asunto? Creo que hay muchos miles, posiblemente millones de personas, que irían sin ropa si se les diese la oportunidad.

El clima frío y las quemaduras solares a un lado, la ropa no parece ser muy útil. Algunas personas argumentan que es necesario para el adorno, para hacer que nos destaquemos, pero las joyas, la pintura corporal, las perforaciones y los tatuajes también se pueden utilizar para acentuar el cuerpo y expresar la propia individualidad. En todo caso, una sociedad libre de tabúes corporales permite mayores posibilidades de moda. ¿Imagine un atuendo del futuro, hecho sin las restricciones impuestas por la vergüenza? En cuanto a mí, el cuerpo desnudo es infinitamente más hermoso. La evolución nos ha estado diseñando durante millones de años. A través de un proceso de selección sexual, hemos estado decidiendo las cualidades que encontramos más atractivas en hombres y mujeres.

Los conservadores insisten en que la ropa nos impide tener relaciones sexuales sin sentido, pero cualquier nudista te dirá que una orgía nunca ha estallado en un centro turístico de ropa opcional, y de hecho, acostumbrarse a la piel desnuda nos ayuda a controlar los deseos no deseados. En los países musulmanes, a menudo se culpa a las mujeres por la violación, suponiendo que los hombres no pueden resistirse a revelar su atuendo. Si bien la violencia sexual nunca es excusable, acusar a la víctima siempre es más frecuente en las sociedades con códigos de vestimenta más estrictos. Los individuos de mente liberal, por otro lado, sostienen que la ropa es simplemente nuestro estado natural de ser, que somos animales con capas removibles.

Hace años, perdimos nuestro pelaje (en realidad estamos en el proceso de perderlo todavía) para eliminar el calor corporal rápidamente, lo que ayudó a nuestros antepasados ​​a perseguir presas en extensas extensiones de tierra. Incluso hoy en día, un corredor de maratón puede sobrevivir a un caballo en una carrera de larga distancia. La ropa parece haber sido un subproducto de perder nuestro pelaje. Pero las partes del cuerpo que elegimos esconder dependen en gran medida del clima, lo cual, a su vez, tiene un impacto en la cultura local. Compara el burka usado por las mujeres afganas con la desnudez habitual de los bororo. El Sáhara está seco y caliente y los jugos necesitan humedad del cuerpo. Cubrirse la cabeza y la boca es necesario para sobrevivir en el desierto. Después de un tiempo, esta técnica de supervivencia se condicionó culturalmente y, a medida que el Islam se extendió por todo el mundo, también lo hizo la práctica de cubrirse la cabeza. Por el contrario, la selva amazónica, donde viven los Bororo, es húmeda y cálida, condiciones ideales para la desnudez.

Pero nuestras vidas ya no son dictadas por el clima, al menos en la medida en que alguna vez lo fue. En todo el mundo, la mayoría de la gente confía en alguna forma de aire acondicionado, por lo que, incluso en un país que no es ideal para la desnudez, no es necesario usar ropa. En Munich, Alemania, hay parques públicos con “zonas nudistas urbanas”, aunque durante gran parte del año el frío lo hace poco práctico; mientras que en Escandinavia, entrar en la sauna vistiendo cualquier cosa menos una sonrisa está muy mal visto. Cap d’Agde, Francia, es quizás la ciudad más libre de la Tierra, ya que los turistas pueden literalmente ir a cualquier parte, desde el banco hasta el supermercado, en nada más que sus trajes de cumpleaños. Pero si este fuera un mundo perfecto, no tendríamos que viajar por medio mundo para disfrutar de placeres tan simples. Todos podemos optar por visitar un parque, la playa o incluso el centro comercial como Dios quiso. Entonces, ¿por qué no vivimos en un mundo así? Más al punto, ¿por qué la idea de la desnudez pública golpea a la mayoría de la gente con temor?

Hay numerosos factores a considerar, por supuesto, como la religión y los medios. Pero en un mundo que en gran medida ha llegado a aceptar la homosexualidad, la religión no tiene el dominio que alguna vez tuvo. Incluso la industria de la moda, que se beneficia al hacer que las mujeres se sientan poco atractivas, está perdiendo su influencia. Los desfiles de belleza se están convirtiendo en una cosa del pasado, un producto de una edad más sexista, y muchas menos mujeres usan maquillaje que hace décadas.

Pero mientras los atletas, actrices y cantantes posan desnudos sin escándalo, están teniendo poco efecto sobre el tabú de la desnudez, al menos cuando se trata del público en general. Parte de la razón es la lente del fotógrafo, que es una forma de cobertura en sí misma. El arte de las películas y revistas, al igual que en el Renacimiento, permite excepciones culturales. A pesar de nuestra sociedad cada vez más secular y liberal, la desnudez pública continúa impactando. No es simplemente una cuestión de popularidad. No es como si la piel no estuviera en tendencia. Para el 99% de las personas, caminar desnudo más allá de la puerta de entrada es como saltar de un avión sin paracaídas. ¿Pero por qué?

Claro, tenemos playas y centros turísticos nudistas, pero aquellos que los frecuentan representan una pequeña minoría. ¿Dónde están las ciudades desnudas? Los países desnudos? Los nudistas siempre han sido atípicos, desafiantes del statu-quo. Discutimos más del 2% de la piel, desde los pezones del tamaño de una moneda hasta las regiones púbicas de pulgada cuadrada, lo que parece una tontería si lo piensas bien. Casi no hay diferencia entre un bikini y la desnudez total, sin embargo, los amantes de la playa nunca piensan cruzar esa línea. No es como si tuvieran algunas creencias profundas sobre la modestia. Todos hacemos lo que la sociedad espera de nosotros, al igual que las mujeres musulmanas rara vez consideran las implicaciones morales del hijab. Las libertades que disfrutamos en Estados Unidos, de no tener que usar los trajes de baño de la década de 1900, es algo que damos por hecho. La vestimenta adecuada tiene mucho que ver con el tiempo y el lugar. Una mujer con minifalda puede llamarse puta, pero una abuela de una sola pieza, en virtud de estar en una playa, se considera más modesta. Una vez, era tabú ir a ciertos lugares sin pantalones y una chamarra de vestir, como la iglesia o un restaurante de lujo, y es probable que nos sorprenda si el presidente se dirige a la nación en solo una camiseta sin mangas.

En la mayoría de las situaciones, la desnudez provoca una sensación de vergüenza, y la vergüenza puede ser una emoción poderosa, una que anula nuestra razón. A veces, incluso puede ser destructivo. Los depredadores sexuales usan la vergüenza para ocultar sus acciones. Es una herramienta utilizada también por racistas e intolerantes. ¿Durante cuánto tiempo han vivido las personas LGBT con miedo a la humillación pública y al ridículo? La presión de grupo es otra forma de avergonzar. El deseo de “encajar” puede ser tan poderoso que los adolescentes ignorarán su mejor criterio para participar en conductas destructivas, como beber, fumar, usar drogas y tener relaciones sexuales sin protección. Pero la pregunta sigue siendo, ¿por qué la vergüenza tiene un impacto tan poderoso? La necesidad de aceptación es tan primordial como la de la comida y el agua. De nuevo, la pregunta es ¿por qué?

Como la mayoría de la naturaleza humana, la respuesta se puede rastrear a la evolución. Si el show de Discovery, Naked and Afraid XL, me ha enseñado algo, es que la supervivencia primitiva es difícil. Somos una especie social, confiando el uno en el otro para nuestras necesidades básicas. La noción romántica de Adán y Eva, vivir solo en el desierto, es solo eso, una noción. Si bien se han registrado ejemplos reales de Tarzán, Mowgli y Robinson Crusoe, siempre son la excepción, nunca la regla. Nuestros antepasados ​​más antiguos vivían en grupos comunales, repartiendo tareas a cada miembro del grupo. Mientras un pequeño grupo de hombres jóvenes iba a cazar, los que se quedaron tuvieron que criar a los jóvenes, avivar los incendios, mantener los refugios, encontrar y mantener fuentes limpias de agua y recolectar frutas, nueces y vegetales. Cada uno de estos trabajos era esencial para la supervivencia, y no se podía esperar que una sola persona los realizara todos. Incluso los mejores sobrevivientes modernos dependen de equipos modernos, medicinas, paramédicos de emergencia y un hogar al que regresar, si todo sale mal. Es por eso que tenemos una gran necesidad de “encajar”, porque en tiempos prehistóricos, no encajar bien podría significar una sentencia de muerte. La vergüenza, entonces, es un indicador que nos ayuda a determinar la mejor forma de encajar, para alinearnos mejor con nuestras comunidades. Las personas sin sentido de la vergüenza probablemente se convirtieran en parias, que no sobrevivieron para transmitir sus genes. Quizás aquí es donde obtenemos la frase: “Moriría de vergüenza”, porque históricamente hablando, “morir de vergüenza” era una preocupación legítima?

Hoy, ya no nos preocupamos por la supervivencia como lo hicimos antes. Si somos marginados socialmente, tenemos la opción de mudarnos a otra comunidad. Nadie es probable que “muera de vergüenza” nunca más. Pero la vergüenza sigue siendo parte de nosotros, al igual que nuestros brazos. Es por eso que nunca podemos vivir en un mundo perfecto y libre. Incluso el más acérrimo de los nudistas es propenso a este gen. Artículos de cuerpo gratuitos (como este) aparecen casi a diario, pero puedo contar, por un lado, la cantidad de bloggers dispuestos a ofrecer sus nombres reales, o publicar autofotos desnudos. Aquellos de nosotros que anhelamos un mundo desnudo seguimos ocultos en el anonimato, nunca le decimos a nuestros compañeros de trabajo, amigos o familiares lo que creemos. Aunque nunca podemos desear deshacernos por completo de la vergüenza, podemos cambiar las cosas que consideramos vergonzosas. Al igual que en el Amazonas, la Europa celta y la Antigua Grecia, el nudismo puede convertirse en nuestra tradición, de modo que cuando alguien en el futuro vaya a una playa, la única exposición de la que tendrán que preocuparse es la exposición al sol.

Una vez salí con una chica que nunca había visitado un lugar nudista. Antes de encontrarme, ir desnudo frente a cualquier cosa menos el espejo del baño era impensable. Pero me gustaba mucho y estaba dispuesta a acompañarme en una excursión a Paradise Lakes. Para hacerla sentir a gusto, hice hincapié en que no tenía que ir al natural si no tenía ganas, ya que el complejo era ropa opcional. Pero después de una hora de descansar junto a la piscina, comenzó a sentirse fuera de lugar. Ella estaba en una comunidad diferente, donde todos estaban desnudos. Seguí diciéndole, “Está bien, no te preocupes”, pero finalmente, por vergüenza, se deshizo de su traje de baño.

Puede que no vivamos en un mundo desnudo perfecto, pero Ilmar sí lo hizo, o lo hizo durante la mayor parte de su historia. En Ages of Aenya , imagino un mundo donde la ropa no existe. Cuando este paraíso primigenio se pierde por el cambio climático, Xandr y Thelana se ven obligados a enfrentar la civilización y el prejuicio que proviene de rechazar el cuerpo humano. Puedes leer sobre Ilmar y sus aventuras siguiendo el siguiente enlace. Es la primera fantasía épica naturista escrita por un naturista de toda la vida.

Fuente: The Writer´s Disease (Texto original en inglés). Autor: Nick Alimonos.

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