Diary of a Nudist

Diary of a Nudist

Diary of a Nudist (1961) película documental de temática nudista, trata de un editor de periódico, Arthur Sherwood, que estando en un viaje de caza se tropieza accidentalmente con una colonia nudista en el bosque. Él, muy sorprendido por ésto, decide enviar a la reportera Stacy Taylor a la colonia nudista para que puede escribir un reportaje contrario al nudismo. Sin embargo, para su sorpresa, descubre que Stacy le gusta el estilo de vida nudista y escribe algunos artículos muy positivos sobre sus experiencias, que no sientan bien a Arthur. Éste decide entonces unirse a la colonia el mismo y escribir su propia historia.

Doris Wishman, nudismo, sexploitation, pornografía

Doris Wishman, estadounidense (Nueva York 1912 – Miami 2002) fue directora, guionista y productora de cine. Comenzó su carrera cinematográfica de forma temprana. Aunque contaba con algún familiar en una compañía de producción, desde el principio tuvo muy claro entrar en el negocio del cine por su cuenta.

La legislación vigente en su país permitía mostrar desnudos en el cine si éstos formaban parte de un contexto documental.

Nude on the Moon (1961)
Nude on the Moon (1961)

En este contexto, su primer largometraje de factura nudista fue Hideout in the Sun en 1959, y se filmó en un centro nudista. Después llegaría Nude on the Moon (1961), que fue prohibida en el estado de Nueva York pues se trataba de una película de ciencia ficción, que según la junta de censura nada tenía que ver con desnudos en un entorno de una colonia nudista.

Carteles de las películas de Doris Wishman.
Carteles de las películas de Doris Wishman.

Durante los años sesenta la revolución sexual, los hippies y la guerra de Viet-Nam dieron como resultado una explosión de cine conocido como sexploitation, una zona límite entre la pornografía dura y la blanda. Muchos son los títulos que conforman este movimiento cinematográfico. Para entonces Doris, cineasta autodidacta, era una bella mujer casada e interesada en el nudismo que la llevara a realizar ocho films entre 1960 y 1964 sobre este tema. Entre esos títulos se encuentran Diary of a Nudist (1961) Blaze Starr Goes Nudist (1962) y Gentlemen Prefer Nature Girls (1962), realizadas éstas en centros o colonias nudistas de Pennsylvania y Florida.

Doris Wishman
Doris Wishman

Doris Wishman no resultaba especialmente simpática entre los colectivos nudistas de la época en su país, aunque siempre intentaba y conseguía cooperación entre los directivos de los campamentos o centros nudistas para llevar a cabo sus proyectos cinematográficos.

En este sentido, la Federación Naturista Internacional (INF) no era optimista acerca de la utilidad de las películas de temática nudista. En su congreso de 1962 se pidió a las organizaciones nacionales de nudistas en Europa y América del Norte desvincularse de todas las empresas comerciales que tienen como objeto hacer películas nudistas. La INF afirmó que las películas “eran de poca utilidad para el movimiento” -incluso lo perjudican pues esas películas por lo general son clasificadas como “x”- películas de contenido sexy y/o sexual.

Bad Girls Go to Hell (1965).
Bad Girls Go to Hell (1965).

Su apreciación del desnudo femenino y la atmósfera tautológica reinante inspiraron a Doris a dirigir sus films en dirección al género sexual con los medios técnicos que contaba en aquellos momentos, su sentido de la estética y su dramatúrgia personal. Bad Girls Go to Hell (1965) es una de sus films más conocido y el más representativo del sexploitation en su filmografía. Realizado bajo el seudónimo de Louis Silverman, narra la historia de una chica que huye a la gran ciudad después de haber asesinado a su violador y termina víctima de los abusos sexuales propios de la metrópolis. En este film, como en muchos otros, Doris contó con la colaboración del director de fotografía C. Davis Smith.

Más tarde en su carrera, después de un largo periodo de trabajo en el género sexploitation, Wishman realiza un para de películas pornográficas como Satan Was a Lady (1975) y Come With Me, My Love (1976) ambas protagonizadas por la estrella porno Annie Sprinkle.

En los años 80, interesada en formar parte de la locura de las películas slasher Wishman decidió hacer su propia película del género titulada A Night to Dismember (1983), tras el fracaso de ésta se mudó a Florida a mediados de los 80, donde trabajó en una tienda de lencería, donde permaneció hasta su muerte en 2002, y donde recibió homenajes de sus seguidores incondicionales.

Fuentes: Libro Cinema au naturel. A history of nudist film (fragmento). Autor: Mark Storey. Editorial Naturist Education Foundation 2003 y laimagenrota.blogspot.com.es

El arroyo

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El baño

Uno de los grandes placeres del baño, del que no siempre nos damos cuenta pero que no es por eso menos real, es que regresamos momentáneamente al tiempo de nuestros antepasados. Sin estar esclavizados por la ignorancia como el salvaje, nos volvemos como él corporalmente libres al sumergirnos en el agua; nuestros miembros ya no tienen que soportar el odioso contacto de las ropas, y junto con ellas dejamos también sobre la orilla una parte de nuestros prejuicios de ocupación u oficio; ya no somos obreros, comerciantes, profesores o médicos; olvidamos por una hora nuestras herramientas, libros e instrumentos y, de vuelta al estado natural, podríamos creernos todavía en las edades de piedra o bronce durante las cuales los pueblos bárbaros levantaban sus chozas sobre pilotes en medio de los aguas. Como los hombres de épocas remotas estamos libres de todo convencionalismo; nuestra fingida gravedad puede desaparecer y dejar sitio a la ruidosa alegría; nosotros, civilizados, envejecidos por el estudio y la experiencia, nos volvemos niños como en los primeros tiempos de la infancia del mundo.

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Siempre recordaré con qué extrañeza vi por primera vez disfrutar en el río a una compañía de soldados. Niño aún, no podía imaginarme a los militares de otro modo que con sus vestimentas multicolores, las hombreras rojas o amarillas, los botones de metal, los diversos adornos de cuero, lana y tela encerada; no los podía ver de otro modo sino marchando al mismo paso en columnas ordenadas con tambores al frente y oficiales a los costados, como si formaran un inmenso y extraño animal empujado hacia delante por no sé que ciega voluntad. Pero, sorprendentemente, el ser monstruoso al llegar al borde del agua empieza a fragmentarse en grupos dispersos e individuos distintos; ropajes azules y rojos fueron arrojados en montones como vulgares harapos, y de todos esos uniformes de sargentos, cabos y simples soldados, veía salir hombres que se arrojaban al agua con gritos de júbilo. No más obediencia pasiva, no más abdicación de su persona; los nadadores, por un rato de nuevo ellos mismos, se dispersaban libremente por el agua; nada los distinguía ya de los paisanos que retozaban a su lado. Desgraciadamente, se oyó un silbato y la salida se operó de forma súbita. Mientras nosotros continuábamos jugueteando en el agua, nuestros compañeros de un instante huían para ir a recoger sus vestimentas rojas y sus botones numerados, y pronto los vimos alejarse marchando en fila y al paso por la polvorienta carretera.

Fuente del texto: El arroyo (fragmento). Editorial Media Vaca 2001. Autor Élisée Reclus.

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Sobre el libro

La Historia de un arroyo fue, según Gary S. Dunbar, el libro que decía preferir el propio autor de entre todos los que había escrito. Se publicó por primera vez en 1869 (Y se tradujo al español, ya en el siglo siguiente, con el título abreviado de El arroyo), y fue desde entonces un libro muy leído y apreciado. Lo que ofrecía en él Reclus, y en ello estaba su mayor atractivo, era una experiencia ejemplar de diálogo con la naturaleza, de honda relación personal con el paisaje. No era un libro convencional. Era la obra de alguien que había sabido recorrer sin prisa el paisaje, que había sido capaz acercarse a la naturaleza y escucharla. Era una obra en la que Reclus demostraba ser un geógrafo despierto y un excursionista consumado.

Paseando por la orilla del arroyo, pueden los hombres acercarse a la naturaleza, y con ello, dice Reclus, “regenerar su vigor y mantener así su dignidad de seres libres y pensantes”. La naturaleza puede enseñarnos lo que es la verdadera libertad, la libertad que se apoya en una relación armónica y respetuosa con lo que nos rodea. Esa es la libertad que busca Reclus en el paisaje, esa es la lección moral que le proporciona su diálogo con la naturaleza. Y nada mejor para comprobarlo que su experiencia del baño en las aguas del arroyo. Bañarse allí es, para Reclus, un modo de fundirse con la naturaleza, de escuchar sus enseñanzas, una forma de regeneración física y moral. Es una manera de desnudarnos, no sólo de nuestras ropas, sino también, advierte Reclus, de nuestros convencionalismos y de nuestros prejuicios, y de volver a la naturalidad, al goce de la vida libre y alegre de la naturaleza, como “niños” que estuviesen “en los primeros tiempos de la infancia del mundo”.

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Sobre el autor

Élisée Reclus, geógrafo y anarquista, nacido en Sainte Foy la Grande (Gironda, Francia) el 15 de marzo de 1830 y muerto en Thourout, cerca de Bruselas, el 4 de julio de 1905. Geógrafo y anarquista son dos palabras que en una época ya pasada –pero no tan lejana- tenían un significado muy distinto al que generalmente le damos en nuestros días. Ahora la geografía ha sido sustituida por el turismo, y en lugar de viajar para aprender (o digamos mejor, para desprender tanta tontuna), uno recorre miles de kilómetros como quien atraviesa una puerta, sólo para cambiar el paisaje, y no altera sino levemente sus costumbres. Hoy el anarquismo es para muchos alboroto, irreverencia, indisciplina o revoltijo, cuando para Reclus era ni más ni menos que “la más alta expresión del orden”. ¡Qué difícil resulta ahora hablar de algunas cosas! Para el autor de una Geografía que considera a los seres humanos en relación con el medio que lo sustenta, la tierra es la casa donde viven los hombres, y los hombres somos todos hermanos, libres e iguales, dueños de los mismos derechos; todos nos movemos bajo un mismo sol y nuestra sangre es bombeada por idénticos corazones.

El TS avala la prohibición del nudismo en espacios públicos

El tribunal defiende que la práctica del nudismo tiene su límite en la convivencia y en la coexistencia de otros derechos fundamentales o bienes constitucionalmente protegidos.

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El Tribunal Supremo acaba de avalar que no puede practicarse el nudismo en espacios públicos, a excepción de aquellas zonas fijadas para ello. De esta manera, avala la ordenanza del Ayuntamiento de Barcelona que prohíbe estar desnudo en un espacio público y rechaza el recurso presentado por la Federación Española de Naturismo y de la Asociación por la Defensa del Derecho al Nudismo, que defiende que se trata de una manifestación del derecho fundamental a la libertad ideológica.

El tribunal defiende que la práctica del nudismo tiene su límite en la convivencia y en la coexistencia de otros derechos fundamentales o bienes constitucionalmente protegidos, por lo que puede ser restringido por la necesidad de mantener el orden público y la convivencia pacífica.

Puedes leer o descargar el documento completo en pdf de la Sentencia del Tribunal Supremo sobre el nudismo en Barcelona, desde aquí.

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El TSJC avala la prohibición del nudismo recogida en la ordenanza.

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El TSJC avala la prohibición del nudismo o ir sin camiseta y con bañador en la calle en Barcelona.

La Sentencia del Supremo sobre la desnudez viola la Convención de Derechos Humanos.

Macumba Antropófaga – 50 años de Teatro Oficina, São Paulo, Brasil

La elección del Manifesto Antropófago como tema de la pieza que celebró en 2011 los 50 años del Teatro Oficina Uzyna Uzona, no pudo ser mas adecuada.

Escrito por Oswald de Andrade y publicado en 1928, el Manifesto Antropófago es el marco del movimiento Antropofágico brasileño, uno de los más importantes en la cultura del país. Desestructurando las raíces de la historia brasileña, el movimiento acentúa la contradicción entre las culturas primitiva (amerindia y africana) y latina (de herencia cultural europea), propone la deglución crítica del legado europeo y la digestión y transformación en el arte brasileño. No aceptar, sino devorar lo civilizado/moderno asumiendo una actitud salvaje. Una crítica a la historia del Brasil y al sistema burgués patriarcal impuesto por las colonizaciones europeas. En un país formado por la mestizaje, el movimiento modernista aglutinaba ideas asumiendo la mezcla de culturas y recreando el arte brasileño. “Tupi or not tupi, that’s the question”[1].

Todo eso está impregnado en la historia del Teatro Oficina y en el apetito voraz del director José Celso Martinez Corrêa. La pieza “Macumba Antropófaga” inicia al público en una especie de ritual: la formación de una corriente humana hace alusión a la figura de la serpiente y conduce las personas a un paseo en el barrio del Bixiga. En la melodía que sigue, el coro de actores invita: “Entra en la rueda cobra grande”[2]. Al pasar por la Casa de Dona Yayá, por la fachada del Teatro Brasileño de Comedia (TBC) y por la Calle Ricardo Batista, donde Oswald escribió “Un hombre sin profesión”, acontecen escenas como Cacilda Becker incorporando Tarsila do Amaral y la presencia de una cabra en plena calle de São Paulo. La interacción con los moradores del barrio y el clima de fiesta instaurado por las calles envuelve al público; y el cortejo sigue su camino hasta atravesar una pequeña puerta que da en un terreno baldío donde una “Oca de Bambú”[3] abriga una de las escenas de seducción entre Oswald y Tarsila. Luego, los actores y el público se desplazan a la “Oficina de Floresta de Selva de Jardines”, donde transcurre la mayor parte de la función.

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Conocida por sus largas duraciones, las piezas dirigidas por Zé Celso poseen un tiempo extendido. “Macumba Antropófaga” dura cuatro horas y parece que necesita de este tiempo justamente para envolver al público en esa variación de rito teatral. En este sentido, es posible notar una cierta naturaleza ritualística que acompaña las piezas del Oficina. Según Johan Huizinga, “el ritual es un dromenon, o sea, una cosa que se hace, una acción. La materia de esta acción es un drama, o sea, una vez más, un acto, una acción representada en un escenario.”[4] Hay algo de sagrado que se hace presente en las escenificaciones de la compañía. Desde su inicio, en 1958, el Teatro Oficina pasó por varias fases, enfrentando mudanzas socio-culturales y políticas, y consiguió mantener un teatro crítico e investigativo donde la vida es celebrada. La palabra celebrar, de hecho, ya apunta el sentido de fiesta que el grupo conduce. La representación sagrada, dice Huizinga, “es ejecutada en el interior de un espacio circunscrito bajo la forma de fiesta, o sea, dentro de un espíritu de alegría y libertad. En su intención se delimita un universo propio de valor temporal.”[5] Se trata de interrumpir la vida cotidiana y llevar a las personas a otra esfera existencial.

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La inmersión del público por tanto contribuye a la atmósfera de ritual colectivo. La interacción es un tema siempre muy delicado en términos artísticos. En el caso del Teatro Oficina no hay interacción, hay integración. La libertad se consigue respecto a un ambiente acogedor. Justamente porque libertad es también poder decir no. Para aquellos que se dejan llevar por la vivacidad dionisíaca del grupo, el desnudo es aceptado y deseable. El espíritu libre se consigue sin constreñimientos. En un montaje de “Las Bacantes”, de Eurípedes (1994) las actrices desnudaron en escena el cantante y compositor Caetano Veloso. Un encuentro de “tropicalistas” en puro teatro antropofágico. El desnudo y el sexo son temas constantes en los montajes de Zé Celso. En “Macumba Antropófaga”, el manifiesto deja claro: “Lo que atropellaba la verdad era la ropa, lo impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción contra el hombre vestido.”[6].

“Macumba Antropófaga” reúne cerca de 40 músicos, actores y actrices, bailarines y video makers. Una parte de las canciones fue compuesta por el propio Zé Celso, otras fueran compuestas colectivamente. Los tambores conducen las danzas que acompañan movimientos indígenas y africanos. Georges Didi-Huberman cuando habla del poder transformador de la danza no deja dudas: “se baila casi siempre para estar juntos. Se baila entre varios. Los cuerpos se acercan unos a otros, van y vienen sin orden previo. Se rozan, se frotan, se desean, se divierten, se desatan. Una fiesta. Una variante de cortejo sexual.”[7] Los cuerpos llenan las escenas y el espectáculo funciona como un musical con muchas referencias, personajes y hechos que aluden a diversos momentos históricos.

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La relación del Teatro Oficina con el barrio del Bixiga, en São Paulo, es antigua. Su historia enfrenta varias tormentas, entre ellas un incendio en el edificio, la resistencia a la dictadura militar y posteriores conflictos judiciales. En las palabras del director: “nosotros re-existimos”. El actual edificio fue construido por la arquitecta Lina Bo Bardi y es tenido como patrimonio histórico. Hoy, hay un conflicto acerca de los terrenos y de la lucha para impedir la ocupación del barrio por la alta burguesía. El Bixiga ubicado en la región de la Bela Vista, surgió cerca de 1870 y fue poblado por inmigrantes italianos que se desplazaron al Brasil. Fue donde la samba paulistana hizo historia y el teatro ganó fuerza. Con “Macumba Antropófaga”, el Teatro Oficina celebra sus 50 años en el barrio del Bixiga.

Notas:

[1] DE ANDRADE, Oswald. Manifesto Antropofágico. 1928. El autor hace un juego de palabras con la conocida frase de Hamlet y el idioma extinto de los indios brasileños: el “tupi”.
[2] Fragmento musical de la pieza MACUMBA ANTROPÓFAGA URBANA DE SAMPÃ, Teatro Oficina Uzyna Uzona. 2011.
[3] La palabra Oca, en portugués, tiene su origen en el idioma tupi (oka=casa). Es una casa cubierta de ramas, en general de forma circular, utilizada por los indios.
[4] HUIZINGA, Johan. Homo Ludens. Ed.Perspectiva, São Paulo: 2008, p.18
[5] Ibdem, p.17
[6] DE ANDRADE, Oswald. Manifesto Antropofágico. 1928.
[7] DIDI-HUBERMAN, Georges. El bailaor de soledades. Ed. Pré-textos. Valencia: 2008, p.13

Fuente: interartive.org