…y con ellos llegó el despelote

No se habían cumplido doce meses del primer gobierno socialista en España cuando 14 personas eran detenidas en la playa de Baroña por escándalo público. Algo empezó a cambiar en los arenales de Galicia desde aquel verano del 83.

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El conflicto nudista surgió en Galicia porque hubo gente que bajó a la arena en traje de campaña, en cuiños, tetiñas, piroliñas, perrechudiñas, carrachudiñas y ameixiñas free para defender la libertad frente a la represión, para denunciar las dobles y triples morales, para denunciar la contaminación tanto material como inmaterial que golpeaba y sigue golpeando Galicia y que incluso estaba y está protagonizada por políticos y personalidades importantes que deberían predicar con el ejemplo. Aquellos que ya le conozcan, sabrán que quien así se expresa no puede ser otro que el profesor Miguel Cancio, sociólogo, fundador de la Coordinadora Nudista Ecológico Radical.

Evidente y lógicamente, los de Baroña no fueron los primeros coiristas, de Galicia, así como tampoco se trataba de la primera ocasión en que se producía este tipo de detenciones en nuestra comunidad autónoma. Ya en 1975, varios nudistas habían sido primero detenidos, retenidos, presos, liberados y posteriormente multados por mostrarse a flor de piel en la playa canguesa de Barra. Pero, en el caso de Baroña, tanto por la época en que aconteció, como por los hechos que, unos a otros, se sucedieron, bien puede sostenerse que se gestó el ¿cómo definirlo? ¿vale lo de nudismo ideológico reinvindicativo?

Miguel Cancio sitúa geográficamente el nacimiento simultáneo de la Coordinadora Nudista en la mentada playa de Porto do Son y en el Café Ideal-Bar Azul, “en el corazón de la ciudad vieja de Santiago de Compostela, un gran espacio de encuentro, de conversaciones y tertulias infinitas”. La posteriormente conocida por sus siglas, CNER, “nació —en palabras de Cancio— para luchar firme, festiva, revulsiva, poética, vital e indomeñablemente, por la libertad y la verdad al desnudo: nació para conseguir que los nudistas, de forma libre, responsable y respetuosa, pudiesen tranquilamente practicar el nudismo sin verse detenidos, acusados del delito de escándalo público; sin verse acosados, insultados, perseguidos, procesados y agredidos”.

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Y también nació, hay que subrayar, para “denunciar el arrase urbanístico”. Todavía a día de hoy, Cancio piensa que la verdadera causa de las detenciones realizadas en Baroña no fue la de practicar el nudismo, sino precisamente la denuncia de unos asuntos de plena y vigente actualidad: la destrucción del litoral y la privatización encubierta de las playas. “Los coiristas de Baroña —relata el sociólogo— ya venían practicando nudismo desde los años 70, por ser ésta una playa completamente apartada, de muy difícil acceso, y minoritaria. En Baroña los nudistas convivían, de forma pacífica y sin ningún problema, con bañistas en traje de baño.

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El problema surgió cuando los nudistas denunciaron lo que denominaron Búnker de Baroña, un edificio de cuatro pisos levantado de forma completamente ilegal al borde de la playa en una zona considerada paisaje de especial protección, al borde de un monte, y uno de los castros celtas más importantes de Galicia”. Para denunciar la ilegalidad del Búnker, Cancio y el economista Pedro Arias llevaron a la playa a un notario para que levantase acta de las características del edificio y de su cierre, documento que presentaron en la Comisión Provincial de Urbanismo de A Coruña donde, por cierto, les dieron la razón.

Junto a Miguel Cancio y Pedro Arias, por aquel entonces concejal en el Ayuntamiento de A Coruña, también formaban parte del núcleo duro de aquella primigenia “ejecutiva” de la Coordinadora Nudista Ecológico Radical los médicos José Aznares y Amparo Casal, y el cámara de TVE Sanz de Siria (precisamente uno de los detenidos en Porto do Son). También hay que citar entre los pioneros de la CNER a otros destacados profesionales como la economista Teresa Figueiras, el fotógrafo Carlos Asorei, la historiadora Rosa Costas, la filósofa Marta Díaz Paredes, el profesor Luis Domínguez o los asimismo médicos —especialidad mayoritaria, cual puede apreciarse, entre los componentes de aquella vanguardia—, Mercedes García Valcárcel, Ricardo Valdés o Javier Ferreiro “además de —apunta Cancio— muchos compañeros de múltiples luchas por las libertades y por la mejora social y humana en Galicia y en España”.

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Sin lugar a dudas, eran gente lo que se dice preparada, pero es que además tenían a su favor un más que razonable conocimiento del manejo de las técnicas (y las repercusiones) mediáticas.

Los “sucesos de Baroña” , conocidos a fin de cuentas de manera relativa por la generalidad de la sociedad gallega de la época, adquirieron, no obstante, una insospechada dimensión gracias a las comparecencias televisivas de Cancio y sus compañeros. En la primera de ellas, emitida pocos días después de las detenciones en el programa que por las tardes dirigía Pepe Navarro, el sociólogo se ocupó, entre otras cosas, de enseñarle un refrán a Manuel Fraga (“Culo al aire en verano y para el baño es muy sano”) así como de recomendarle que “mejor acudir así a la playa en cueros vivos para que sus fans pudiesen contemplar arrobadas sus pluritituladas cachazas”

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En la segunda, meses más tarde y teniendo como marco el espacio nocturno de la Segunda Cadena Si yo fuera presidente, presentado y dirigido por Fernando Tola, los del colectivo nudista intervinieron tal cual los trajo su dios al mundo —amparados por un juego de luces y sombras que impedía captar sus identidades, sus caras y sus cuerpos— en el plató del estudio donde contestaron a las preguntas de Tola, que estaba de pie frente a ellos. El espacio finalizaba con un brevísimo zoom que pillaba de espaldas a los naturistas gallegos, y esa fue la foto de portada con que abrió la primera página de El Periódico de Cataluña.

A raíz de esta serie de acontecimientos, se desplazaron a Galicia periodistas de agencias, rotativos y canales de televisión extranjeros; la noticia de los nudistas de Baroña llegó incluso a China, tratada con todo lujo y generosidad por The Hong Konk Standard.

Las comparecencias mediáticas de la CNER se complementaban con la “acción directa”, con las gestiones jurídicas y con una suerte de gabinete que elaboraba las cartas, comunicados y faxes que enviaban a las más altas instancias del país, desde al rey Juan Carlos hasta al entonces obispo de Santiago de Compostela, Rouco Varela, pasando por el presidente del Gobierno, Felipe González. Refiere Cancio que éste último “nos contestó muy amablemente y, entre otras cosas, nos envió información sobre el nudismo pero ¡en francés!”.

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Entre las acciones directas, cabe mencionar la manifestación “en traje de campaña” desde Baroña al edificio del concello de Porto do Son para exigir la libertad de los detenidos, o los “encierros nudistas jacobeos” en monasterios. Se preocuparían también de extender el movimiento propiciando por España adelantando la constitución de colectivos similares, que florecieron con denominaciones y lemas tan ingeniosos como Asturias en pelotines que guapiña yes: Puxa Asturies en Boles, Nudismo Bai Eskarrikasko, Agustina de Aragón en Bolas o Haz nudismo con Pujol y con Roca, menuda bicoca.

El nudismo ya es legal, pero…

Desde el año 1989, con la aprobación de la reforma del Código Penal, ya no es delito ir desnudo a la playa, sin embargo todavía continúa vigente el delito por “escándalo o alteración del orden público”. La ley tampoco contempla como infracción el ir desnudo por la calle, “siempre que no haya intención sexual en el hecho de no llevar ropa”, pero todo esto, lógicamente, deriva en contradictorias interpretaciones y ha provocado innumerables incidentes. Para asesorar a los nudistas, en 1997 se creó la Asociación Naturista de Galicia, un colectivo que asesora a los practicantes del coirismo en caso de conflicto, sobre todo ante la actitud de determinados concellos que intentan limitar la práctica del nudismo amparándose en reglamentos municipales anteriores a la reforma del Código Penal.

La solución más a mano que se ha encontrado es la existencia de una serie de playas, que se consideran espacios tradicionales para la práctica del nudismo. En la actualidad, en Galicia están reconocidos como nudistas por los respectivos ayuntamientos a los que pertenecen un total de 18 arenales, aunque se habla de alrededor de 57 playas naturistas, una lista no en balde encabezada por la de Baroña, Arealonga, y que incluye egregios nombres de la historia del nudismo radical gallego como Barra (Cangas), Cala dos Alemáns (Foz), Bascuas (Sanxenxo), Melide (Illa de Ons) o Barrañán (Arteixo).

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Miguel Cancio, miembro fundador de la CNER: “En realidad, el nudismo no era lo más importante”.

El incansable y eternamente joven Miguel Cancio continúa en primera línea del frente en una lucha que, para él, trasciende los límites del nudismo y se erige en una “guerra incruenta” por la salvaguarda de los derechos fundamentales del ser humano.

Veinticinco años después ¿cree que los gallegos sentimos menos pudor ante la desnudez en público o tal vez mantenemos el mismo pudor, pero disimulado?

El problema del pudor con relación al nudismo tiene que ver con la libertad responsable, en este caso con saber estar y comportarse en la playa y fuera de la playa con una, dos o ninguna prenda para bañarse. El nudismo es el grado cero de la traza y hay que saber llevarlo.

Se ha conseguido que las autoridades delimiten playas para la práctica del nudismo. ¿Se conforma con esta conquista o va usted a por la liberación de todas las playas?

La libertad es la libertad siempre de los que piensan, viven y son de otra manera, y saben respetarse. Creo que debe haber lugares para bañarse donde las personas puedan sentirse a gusto, y donde se comporten de forma responsable.

La utilización del humor a veces cobra un efecto bumerán. ¿No se pasaron ustedes con aquellos lemas que, a pesar de ingeniosos, pudieron producir la impresión de que iban sólo de cachondeo?

La Coordinadora Nudista forma parte de la Internacional Situacionista Pastelera, y propugnaba y propugna hacer siempre las cosas en serio, con alegría, ironía, poesía y filosofía, con razón y corazón, con ciencia y conciencia, pero no tomarse nunca en serio, saber reírse del mundo y de la vida empezando por reírse de uno mismo.

Si se confirmase lo del cambio climático, Galicia tendería a calentarse, así que la lógica dicta que el nudismo irá a más. ¿Hay que regularlo?

Libertad, la libertad responsable; el resto vendrá dado por añadidura.

Hoy por hoy ¿usted va sólo a playas nudistas o se alterna con las textiles?

Ya tengo dicho que lo del nudismo no era lo más importante. Lo fundamental es la defensa de la libertad. Después de lo de Baroña, yo he ido alguna vez a playas donde hice nudismo y a otras donde no lo hice. Pero esto es lo que hacía mucho antes de lo de Baroña. Yo no me someto nunca a lo políticamente correcto. Permítame que termine echando mano del gran Pascal y de Larico da Veiga, destacados miembros de la CNER: el hombre es un pimiento que pica, un junco desnudo, pero se trata de pimientos y juncos muy frágiles y que piensan. Lo que sucede es que este ser pensante, a veces, recubierto de hábitos envidiosos, violentos, tramposos, demagógicos, prepotentes y ostentosos, engendra monstruos, miente, contamina, degrada, maltrata y destruye a otros seres, y ve monstruos donde no los hay. Por ello, queridiños míos, y como decía San Pablo: debemos desnudarnos del hombre viejo pero sin olvidarnos del juego limpio, de los grandes principios…

Fuente: La Opinión A Coruña.

Información relacionada:

No era fácil ser nudista en los 80 en nuestro país.

Baroña 1983, la verdad al desnudo.

Del recato al nudismo – España cambia de piel (1970-1980).

La España naturista en los años 70.

Diary of a Nudist

Diary of a Nudist

Diary of a Nudist (1961) película documental de temática nudista, trata de un editor de periódico, Arthur Sherwood, que estando en un viaje de caza se tropieza accidentalmente con una colonia nudista en el bosque. Él, muy sorprendido por ésto, decide enviar a la reportera Stacy Taylor a la colonia nudista para que puede escribir un reportaje contrario al nudismo. Sin embargo, para su sorpresa, descubre que Stacy le gusta el estilo de vida nudista y escribe algunos artículos muy positivos sobre sus experiencias, que no sientan bien a Arthur. Éste decide entonces unirse a la colonia el mismo y escribir su propia historia.

Doris Wishman, nudismo, sexploitation, pornografía

Doris Wishman, estadounidense (Nueva York 1912 – Miami 2002) fue directora, guionista y productora de cine. Comenzó su carrera cinematográfica de forma temprana. Aunque contaba con algún familiar en una compañía de producción, desde el principio tuvo muy claro entrar en el negocio del cine por su cuenta.

La legislación vigente en su país permitía mostrar desnudos en el cine si éstos formaban parte de un contexto documental.

Nude on the Moon (1961)
Nude on the Moon (1961)

En este contexto, su primer largometraje de factura nudista fue Hideout in the Sun en 1959, y se filmó en un centro nudista. Después llegaría Nude on the Moon (1961), que fue prohibida en el estado de Nueva York pues se trataba de una película de ciencia ficción, que según la junta de censura nada tenía que ver con desnudos en un entorno de una colonia nudista.

Carteles de las películas de Doris Wishman.
Carteles de las películas de Doris Wishman.

Durante los años sesenta la revolución sexual, los hippies y la guerra de Viet-Nam dieron como resultado una explosión de cine conocido como sexploitation, una zona límite entre la pornografía dura y la blanda. Muchos son los títulos que conforman este movimiento cinematográfico. Para entonces Doris, cineasta autodidacta, era una bella mujer casada e interesada en el nudismo que la llevara a realizar ocho films entre 1960 y 1964 sobre este tema. Entre esos títulos se encuentran Diary of a Nudist (1961) Blaze Starr Goes Nudist (1962) y Gentlemen Prefer Nature Girls (1962), realizadas éstas en centros o colonias nudistas de Pennsylvania y Florida.

Doris Wishman
Doris Wishman

Doris Wishman no resultaba especialmente simpática entre los colectivos nudistas de la época en su país, aunque siempre intentaba y conseguía cooperación entre los directivos de los campamentos o centros nudistas para llevar a cabo sus proyectos cinematográficos.

En este sentido, la Federación Naturista Internacional (INF) no era optimista acerca de la utilidad de las películas de temática nudista. En su congreso de 1962 se pidió a las organizaciones nacionales de nudistas en Europa y América del Norte desvincularse de todas las empresas comerciales que tienen como objeto hacer películas nudistas. La INF afirmó que las películas “eran de poca utilidad para el movimiento” -incluso lo perjudican pues esas películas por lo general son clasificadas como “x”- películas de contenido sexy y/o sexual.

Bad Girls Go to Hell (1965).
Bad Girls Go to Hell (1965).

Su apreciación del desnudo femenino y la atmósfera tautológica reinante inspiraron a Doris a dirigir sus films en dirección al género sexual con los medios técnicos que contaba en aquellos momentos, su sentido de la estética y su dramatúrgia personal. Bad Girls Go to Hell (1965) es una de sus films más conocido y el más representativo del sexploitation en su filmografía. Realizado bajo el seudónimo de Louis Silverman, narra la historia de una chica que huye a la gran ciudad después de haber asesinado a su violador y termina víctima de los abusos sexuales propios de la metrópolis. En este film, como en muchos otros, Doris contó con la colaboración del director de fotografía C. Davis Smith.

Más tarde en su carrera, después de un largo periodo de trabajo en el género sexploitation, Wishman realiza un para de películas pornográficas como Satan Was a Lady (1975) y Come With Me, My Love (1976) ambas protagonizadas por la estrella porno Annie Sprinkle.

En los años 80, interesada en formar parte de la locura de las películas slasher Wishman decidió hacer su propia película del género titulada A Night to Dismember (1983), tras el fracaso de ésta se mudó a Florida a mediados de los 80, donde trabajó en una tienda de lencería, donde permaneció hasta su muerte en 2002, y donde recibió homenajes de sus seguidores incondicionales.

Fuentes: Libro Cinema au naturel. A history of nudist film (fragmento). Autor: Mark Storey. Editorial Naturist Education Foundation 2003 y laimagenrota.blogspot.com.es

El arroyo

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El baño

Uno de los grandes placeres del baño, del que no siempre nos damos cuenta pero que no es por eso menos real, es que regresamos momentáneamente al tiempo de nuestros antepasados. Sin estar esclavizados por la ignorancia como el salvaje, nos volvemos como él corporalmente libres al sumergirnos en el agua; nuestros miembros ya no tienen que soportar el odioso contacto de las ropas, y junto con ellas dejamos también sobre la orilla una parte de nuestros prejuicios de ocupación u oficio; ya no somos obreros, comerciantes, profesores o médicos; olvidamos por una hora nuestras herramientas, libros e instrumentos y, de vuelta al estado natural, podríamos creernos todavía en las edades de piedra o bronce durante las cuales los pueblos bárbaros levantaban sus chozas sobre pilotes en medio de los aguas. Como los hombres de épocas remotas estamos libres de todo convencionalismo; nuestra fingida gravedad puede desaparecer y dejar sitio a la ruidosa alegría; nosotros, civilizados, envejecidos por el estudio y la experiencia, nos volvemos niños como en los primeros tiempos de la infancia del mundo.

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Siempre recordaré con qué extrañeza vi por primera vez disfrutar en el río a una compañía de soldados. Niño aún, no podía imaginarme a los militares de otro modo que con sus vestimentas multicolores, las hombreras rojas o amarillas, los botones de metal, los diversos adornos de cuero, lana y tela encerada; no los podía ver de otro modo sino marchando al mismo paso en columnas ordenadas con tambores al frente y oficiales a los costados, como si formaran un inmenso y extraño animal empujado hacia delante por no sé que ciega voluntad. Pero, sorprendentemente, el ser monstruoso al llegar al borde del agua empieza a fragmentarse en grupos dispersos e individuos distintos; ropajes azules y rojos fueron arrojados en montones como vulgares harapos, y de todos esos uniformes de sargentos, cabos y simples soldados, veía salir hombres que se arrojaban al agua con gritos de júbilo. No más obediencia pasiva, no más abdicación de su persona; los nadadores, por un rato de nuevo ellos mismos, se dispersaban libremente por el agua; nada los distinguía ya de los paisanos que retozaban a su lado. Desgraciadamente, se oyó un silbato y la salida se operó de forma súbita. Mientras nosotros continuábamos jugueteando en el agua, nuestros compañeros de un instante huían para ir a recoger sus vestimentas rojas y sus botones numerados, y pronto los vimos alejarse marchando en fila y al paso por la polvorienta carretera.

Fuente del texto: El arroyo (fragmento). Editorial Media Vaca 2001. Autor Élisée Reclus.

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Sobre el libro

La Historia de un arroyo fue, según Gary S. Dunbar, el libro que decía preferir el propio autor de entre todos los que había escrito. Se publicó por primera vez en 1869 (Y se tradujo al español, ya en el siglo siguiente, con el título abreviado de El arroyo), y fue desde entonces un libro muy leído y apreciado. Lo que ofrecía en él Reclus, y en ello estaba su mayor atractivo, era una experiencia ejemplar de diálogo con la naturaleza, de honda relación personal con el paisaje. No era un libro convencional. Era la obra de alguien que había sabido recorrer sin prisa el paisaje, que había sido capaz acercarse a la naturaleza y escucharla. Era una obra en la que Reclus demostraba ser un geógrafo despierto y un excursionista consumado.

Paseando por la orilla del arroyo, pueden los hombres acercarse a la naturaleza, y con ello, dice Reclus, “regenerar su vigor y mantener así su dignidad de seres libres y pensantes”. La naturaleza puede enseñarnos lo que es la verdadera libertad, la libertad que se apoya en una relación armónica y respetuosa con lo que nos rodea. Esa es la libertad que busca Reclus en el paisaje, esa es la lección moral que le proporciona su diálogo con la naturaleza. Y nada mejor para comprobarlo que su experiencia del baño en las aguas del arroyo. Bañarse allí es, para Reclus, un modo de fundirse con la naturaleza, de escuchar sus enseñanzas, una forma de regeneración física y moral. Es una manera de desnudarnos, no sólo de nuestras ropas, sino también, advierte Reclus, de nuestros convencionalismos y de nuestros prejuicios, y de volver a la naturalidad, al goce de la vida libre y alegre de la naturaleza, como “niños” que estuviesen “en los primeros tiempos de la infancia del mundo”.

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Sobre el autor

Élisée Reclus, geógrafo y anarquista, nacido en Sainte Foy la Grande (Gironda, Francia) el 15 de marzo de 1830 y muerto en Thourout, cerca de Bruselas, el 4 de julio de 1905. Geógrafo y anarquista son dos palabras que en una época ya pasada –pero no tan lejana- tenían un significado muy distinto al que generalmente le damos en nuestros días. Ahora la geografía ha sido sustituida por el turismo, y en lugar de viajar para aprender (o digamos mejor, para desprender tanta tontuna), uno recorre miles de kilómetros como quien atraviesa una puerta, sólo para cambiar el paisaje, y no altera sino levemente sus costumbres. Hoy el anarquismo es para muchos alboroto, irreverencia, indisciplina o revoltijo, cuando para Reclus era ni más ni menos que “la más alta expresión del orden”. ¡Qué difícil resulta ahora hablar de algunas cosas! Para el autor de una Geografía que considera a los seres humanos en relación con el medio que lo sustenta, la tierra es la casa donde viven los hombres, y los hombres somos todos hermanos, libres e iguales, dueños de los mismos derechos; todos nos movemos bajo un mismo sol y nuestra sangre es bombeada por idénticos corazones.