La Grecia Antigua y la exaltación del cuerpo masculino

La representación del cuerpo es un instinto básico del ser humano, y no fueron los griegos, entre los pueblos de la antigüedad, los únicos en representar el cuerpo humano como un objeto hermoso y lleno de significados. Además, igual que en la sociedad actual, en el mundo antiguo el cuerpo de cada persona servía como medio para expresar valores personales y colectivos -riqueza, condición social, clan, género y conformidad o discrepancia- mediante el ropaje, las joyas, los tatuajes, perforaciones y otros métodos para alterar el físico. Pero en ningún otro lugar se dedicó mayor atención al cuerpo como en la Grecia antigua, tanto en el arte como en la vida cotidiana, ni hay ninguna otra civilización donde sea más ostensible el gusto por la desnudez.

En el lenguaje pictórico del antiguo Egipto y de las antiguas civilizaciones de Medio Oriente, el desnudo masculino aparece en los cultos y en contextos específicos como la representación de artesanos o de actos bélicos y sus consecuencias. En la guerra, simboliza el sometimiento o la muerte del vencido. Sin embargo, en el arte griego, y desde siempre, suele ser el héroe triunfador el que aparece desnudo o con alguna pieza de armadura pero con los genitales a la vista, lo que añade un interés al homoerotismo griego. En las escenas de batalla, la desnudez se hace recurso normativo para diferenciar a los guerreros griegos de sus enemigos, en particular los persas, para quienes la desnudez era vergonzosa. De hecho, es tal la presencia de la desnudez en el arte griego de cada periodo que cabría pensar que era normal para hombres y muchachos ir sin vestimenta. Pero la desnudez en público no era norma ni en la guerra, ni mucho menos en la vida cotidiana, sobre todo cuando concurrían ambos sexos. Cuando no había mujeres era normal que los atletas anduvieran desnudos por la escuela de lucha ( palestra) y en el gimnasio, palabra que, de hecho, deriva del vocablo griego gymnos que significa “desvestido”.

Otro contexto en que la desnudez masculina era norma era el symposium, una modalidad griega de fiesta masculina bastante peculiar en la que todos estaban desnudos, bebían vino, cantaban y tenían relaciones sexuales con muchachos y cortesanas.

Para los hombres y muchachos de las clases dirigentes de la antigua Grecia el logro de la areté o “excelencia” iba íntimamente relacionado con el honor. Antes del advenimiento de la democracia y en gran medida durante la misma, el logro de estas dos cualidades era prerrogativa de los hijos de “buena familia”. Honor y excelencia tenían que lograrse, naturalmente, perfeccionando el buen aspecto físico e involucrándose en relaciones sentimentales adecuadas, destacando el armamento para luchar en defensa de la ciudad y, en caso necesario, sucumbir en el campo de batalla con una “muerte hermosa” (kalos thánatos).

En el siglo VI a.C., el concepto de virtud masculina se condensaba en un prototipo de estatua llamada kuoros, lite-ralmente “mancebo”, cuya forma básica y proporciones aritméticamente calculadas eran herencia de Egipto,donde una representación escultórica típica era la efigie del varón de pie con faldellín, cabeza y tronco acordes con la simetría frontal,brazos estirados sobre los costados y piernas separadas con el peso sobre la pierna de atrás. El kouros griego era un maniquí compuesto por los elementos intrínsecos de la virilidad ideal: fuerza, rasgos fuertes y regulares, pelo largo peinado, hombros anchos, bíceps y pectorales desarrollados, cintura avispada, vientre plano, cesura marcada entre torso y vientre, y nalgas y muslos potentes. La satisfacción de haber logrado la areté se reflejabaen la sonrisa arcaica que anima el rostro que, por lo demás carece de expresión.

Hacia finales del siglo VI a.C. los kouroi van perdiendo progresivamente la rigidez de formas angulosas de sus predecesores y acusan un floreciente naturalismo. En algunos ejemplares tardíos es como si hubiera dentro del kouros una figura animada que lucha por liberarse. La estatua de mármol llamada “Efebo de Kritios” marca un notable distanciamiento del genuino esquema del Kouros como representación de la figura humana. Es un cambio sencillo pero magistralmente logrado.

En el diálogo “Cármides” de Platón, del 432 a.C., Sócrates acaba de regresar del servicio militar y se apresura a llegar a la escuela de lucha de Taureas, donde le presentan a Cármides que es kalos kai agathos, es decir, “hermoso y de buen corazón”. Cármides es el modelo de Atenas y lo sigue por doquier una cohorte de admiradores. “Nadie se fijaba en nada y sólo le miraban a él como si fuese una estatua” (agalma). Querefonte pregunta a Sócrates si Cármides le parece bello y Sócrates responde que sí, y Querefonte añade que si Cármides se desvistiera sería como si no tuviera rostro (aprosopos), tan perfecta es la belleza de su cuerpo. La escultura griega de aquella época poseía concretamente el atractivo de reducir la personalidad humana a un prototipo que trasciende la belleza individual para proyectar una especie de canon gráfico de la belleza en sí. Cármides, a ojos de Sócrates, era aún más deseable porque, a pesar de ser objeto de tanta atención, no había en su comportamiento nada que la suscitara, salvo un gracioso rubor propio de su edad que le hacía aún más irresistible por su encanto y sofrosyne, cualidad que podría traducirse por “templanza”. En la apología sobre la naturaleza de la sofrosyne que sigue en boca de Sócrates en el diálogo con Cármides, éste señala otro atractivo del carácter perfecto del joven: el don del aidos, la “modestia natural”.

En la primera época del cristianismo, una vez asociado el triunfo de Cristo a la mortificación de la carne del ser humano, cualquier objeto que enalteciera el cuerpo corría peligro, a menos que fuera susceptible de ser reinterpretado dentro de la iconografía cristiana. Así, la estatua cultual de Deméter en la ciudad de Cnido de la costa occidental de la actual Turquía, fue reidentificada como la Virgen, conservándose por ello notablemente intacta, mientras que otras bellas esculturas, de las que sólo nos han llegado fragmentos, fueron destrozadas y arrojadas a hornos para hacer cal para mortero.

La estatuaria de bronce era aún más proclive a la fundición para su reutilización en una época en que aquellas obras se apreciaban más por su peso en metal que por su valor artístico. Así se han perdido casi todas las estatuas grandes de bronce de la Grecia clásica. Sólo en ocasiones el mar nos devuelve sus despojos con el afortunado descubrimiento de una obra de arte hundida en un naufragio, como es el caso de los bronces de Riace del siglo V a.C., hallados en el mar de Calaria. Estos dos jóvenes guerreros, desnudos y barbudos, que alguna vez estuvieran armados con escudo y casco, no desvían modesta mente la mirada como el efebo de Westmacott, sino que parecen conminar con la atracción fatal de su desnuda virilidad cargada de una amenaza de violencia, de agresión sexual, o ambas cosas.

Por mucho que los romanos admiraran el arte griego, éste no representa más que una parte de todo el humanismo intelectual de la herencia de Grecia. En arte, arquitectura, teatro, filosofía y ciencia, la experiencia griega fue la primera configuración formal de los conceptos occidentales sobre lo humano. La escultura griega irradia vitalidad pero trasciende al mismo tiempo la mera imitación de la naturaleza para dar forma a la ideación en obras de belleza eterna. Es, por una parte, su humanismo y por otra su idealismo lo que caracteriza la representación griega del ser humano.


El hermoso cuerpo del Atleta

Las primeras representaciones del cuerpo masculino son esquemáticas y enfatizan los elementos esenciales de la virilidad. Más tarde, el atleta desnudo se convirtió en uno de los numerosos tipos de representación del cuerpo masculino. Otro tipo fue el físico blando y afeminado de los dioses Apolo y Dioniso. Creció, además, el interés por la diversidad física del ser humano y por el retrato individual con carácter.

Los griegos de la antigüedad consideraban el atletismo parte fundamental de la educación y trataban el cuidado del cuerpo y mantenerse en forma como una obligación social. El atletismo era una modalidad de entrenamiento para la guerra, y casi todos los ciudadanos varones podían ser llamados a filas para luchar en defensa de su ciudad-estado. La perfección física externa se consideraba, además, reflejo de rectitud moral. Mantener un buen físico era señal de valor interior. Los atletas se entrenaban y competían desnudos, y para una cultura que fomentaba la admiración sexual de los jóvenes por parte de los hombres mayores, el gimnasio y la competencia eran puntos de encuentro. Un atleta victorioso obtenía casi condición heroica, su nombre perduraba después de su muerte y su victoria solía conmemorarse mediante una oda encomiástica o con una estatua.

Las imágenes abiertamente sexuales eran comunes en el arte griego y aparecen en una gran variedad de objetos, incluidos los de uso cotidiano. Las escenas de actos sexuales aparecen en copas de cerámica y ciertas vasijas utilizadas para beber en reuniones (symposia). Las imágenes reflejan su condición de auténticas fiestas sólo para varones en las que se contrataba a mujeres para diversión y relaciones sexuales. Estas escenas sexuales en la cerámica griega pintada incluyen relaciones entre hombres jóvenes y mayores, ya que, en un marco formal de convenciones, tal relación se consideraba parte del desarrollo normal del muchacho.

Fuente: El Dragón de Hipatia.

Información relacionada:

La desnudez de las culturas antiguas a las modernas.

La España naturista en los años 30

1930-1935: Aunque eran tiempos de escasez, los españoles de los años 30 gozaron de muchas libertades y conquistas que aún hoy nos cuesta creer, una de ellas fué la práctica del nudismo en algunos sectores de la sociedad de la época.

Pequeña galería fotográfica:

Algunos hechos acaecidos en la España de los años 30:

2 Enero 1930: Hay 240.000 automóviles matriculados en España.

10 Febrero 1930: La cantante y bailarina estaunidense Josephine Baker, considerada la creadora del strip-tease, debuta en el teatro Metropolitano de Madrid con un espectáculo que ha despertado gran expectación.

23 Abril 1930: Madrid y Barcelona rebasan el millón de habitantes (se calcula que eran 600.000 en 1910).

20 Agosto 1930: Se reduce a un año la duración del servicio militar en España.

17 Septiembre 1930: Se suspende la censura previa para la prensa.

20 Diciembre 1930: Según las últimas estimaciones censales, la población española asciende a 23.700.000 habitantes.

12 Marzo 1931: Apertura del Ateneo de Madrid.

30 Abril 1931: Inauguración del Aeropuerto de Madrid, situado en las proximidades de Barajas.

9 Agosto 1931: M. Navarro bate el récord femenino de Atletismo de España de 80 m. lisos, situándolo en 11 segundos y 8 décimas.

16 Octubre 1931: Implantación del divorcio en España.

2 Enero 1932: Ola de frío en toda España, 7 grados bajo cero en Madrid y 14 en Burgos.

22 Abril 1932: El astrónomo español Rafael Carrasco descubre un nuevo cometa.

9 Mayo 1932: Inauguración de los Primeros Campeonatos Nacionales Universitarios de Atletismo en Madrid.

31 Mayo 1932: Teatro Romea de Barcelona, se estrena una revista que presenta por primera vez a cinco bailarinas con los pechos desnudos, cada noche se cuelga el carte “No hay localidades”.

11 Junio 1932: Se inaugura el Madrid el Museo Sorolla en la casa que habitó el artista.

5 Noviembre 1932: Estreno en Barcelona de la película Mata Hari protagonizada por Greta Garbo.

28 Mayo 1933: La bonanza climatológica de estas fechas y la proximidad del verano, hace que se extienda por España la moda naturista. Ya son numerosos los campamentos de “desnudistas” que se han abierto en distintas regiones, principalmente en Cataluña y son muchas las personas inscritas en ellos y que practican este modo de ser.

1 Septiembre 1933: Estreno de la comedia de Enrique Jardiel Poncela, Usted tiene ojos de mujer fatal.

25 Septiembre 1933: Chirón gana en San Sebastián con Alfa Romeo el Gran Premio de España de Automovilismo.

11 Octubre 1933: Estreno en Barcelona de Melodía de Arrabal con Imperio Argentina y Carlos Gardel.

27 Octubre 1933: Barcelona, detenidos dos individuos con medio kilo de cocaína.

10 Julio 1934: Inauguración oficial de la Universidad de Verano de Santander.

3 Febrero de 1935: La “carioca” es el baile de moda este año.

21 Julio 1935: Un pequeño grupo de 8-10 individuos asaltaron añoche el campo que la sociedad “desnudista” Pentalfa tiene en las inmediaciones de Gavá cerca de Barcelona. Los asaltantes robaron las existencias del campo y se hicieron con las ropas de los miembros de la colonia.

24 Julio 1935: Barcelona, inauguración de unas barcas destinadas al saneamiento de las playas.

Información relacionada: Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

Nicolás Capo con su mujer, Ramona, que lleva en brazos a su hijo Apolo, en la colonia nudista de Gavà, en 1932

Nicolás Capo (1899-1977) fue uno de los introductores del naturismo en España. Autor de numerosas obras de divulgación naturista y precursor del nudismo, promovió incansablemente la trofoterapia, es decir, la dieta regeneradora de las enfermedades causadas por una combinación incorrecta de los alimentos.

El afán por seguir difundiendo esta ideología llevó a su hija Odina a regentar desde hace ya un cuarto de siglo un restaurante vegetariano que todavía hoy abre sus puertas en Barcelona: L’hortet. La tercera generación de la familia trabaja hoy en L’hortet, un clásico del buen comer, con precios asequibles y productos naturales. La filosofía del profesor Capo sigue presente en el menú que cada día ofrecen a sus clientes.

El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana
El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

El libro Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana es, en realidad, un “triple” libro:

Porque cuenta la biografía de Nicolás Capo, desde su condición de sospechoso para las autoridades de la dictadura a su amistad con Mahatma Gandhi o Pau Casals.

Porque explica las bondades del naturismo y la vida sana.

Porque muestra algunas de las recetas más populares y sabrosas que se ofrecen en el restaurante L´Hortet. Casi un centenar de propuestas, magníficamente ilustradas, con sugerencias de entrantes, primeros platos, segundos, postres y bebidas vegetales.

Cada receta, además, se presenta de una manera muy original: la doble página ofrece, junto a los ingredientes y pasos para la elaboración del plato, la descripción que el profesor Capo hizo en su momento de las propiedades naturales o curativas de alguno de los ingredientes, junto con una explicación de los alimentos con los que mejor combina o de aquellos con los que no debe mezclarse.

El nudismo purificador

El profesor Capo solía decir “Hagamos un pequeño esfuerzo y seamos puros”. Y cuando se refería a la pureza no sólo aludía a la salud del cuerpo sino también del espíritu y la mente. Capo entró de lleno en el nudismo a mediados de los años veinte, cuando se instaló en Barcelona, y se convirtió en uno de sus principales promotores a través de la revista Pentalfa. Naturismo y nudismo se complementaban.

“El desnudismo es una vuelta consciente a la naturaleza y nunca una práctica de exhibicionismo y de estímulo del erotismo”, aseguraba Capo. Pero este ideal un tanto ingenuo era difícil de transmitir y complicado de entender en una sociedad que veía el desnudo como un pecado, y el cuerpo de la mujer como una tentación inmoral.

Para Capo el nudismo -o “desnudismo científico y filosófico”, como lo llamaba- era sinónimo de salud y librecultura, e impliaba una liberación de la mente y del sexo en el sentido de deshacerse de la necesidad de practicar sexo y, así, purificarse y fortificar la mente. El profesor veía el sexo con la única finalidad de procrear, las mujeres no tenían, en su opinión, connotaciones sexuales. Pese a la naturalidad con que difundía los beneficios del nudismo, era muy discreto y, a la vez, muy estricto con quién y dónde practicarlo. Por este motivo, tanto la familia Capo como sus pacientes tomaban sus baños de sol desnudos y a resguardo de curiosos en la terraza de su vivienda de la calle Alcoy de Barcelona o bien en los campos nudistas que fundó a imagen de los que proliferaban en Francia y Alemania. Uno de esos campos nudistas fue fundado en 1929, estaba situado en Gavà (Barcelona), el Paternón o masía Can Torelló, y era el punto de encuentro de naturodesnudistas y “amigos del sol”; matrimonios y familias con hijos. Nunca accedían personas solas con el fin de evitar voyeurs, a quienes el profesor decía que se equivocaban, que aquello era salud y no había que hacer caso a las “malas pasiones”. Resguardados por una tapia de más de dos metros de alto practicaban gimnasia sueca o educación fisicobiológica y deportes de equipo, tomaban baños de sol, comían paellas vegetarianas, y compartían canciones, poesías y simbólicos bailes purificadores alrededor del fuego. En este entorno estaban seguros de que los niños serían vegetarianos convencidos, como Gandhi o Tolstoi, que vivirían sin probar la carne de “inocentes animales”, y no se extrañarían de ver a los padres desnudos ni se avergonzarían de sus cuerpos porque lo considerarían natural, no lo verían como exhibicionismo.

Extraído del libro “Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana” (fragmento).

Información relacionada:

Cuando ser vegetariano era sospechoso.

La herencia de Capo.

Hija del naturista Nicolás Capo espera recibir pronto documentos expoliados.

Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico IV – Novelas y otros libros que hablan de Naturismo y Nudismo II.

Culturas del erotismo en España 1898-1939

Culturas del erotismo en España 1898-1939, en el capítulo cinco “Naturismo sexual. Nudistas y Bañistas” de este interesante libro, puede leerse…

La propaganda visual del nudismo no era inmune al eclecticismo hipócrita tan frecuente en otras ramas “pseudoeróticas” del saber. Al modo de los manuales de divulgación sexual, las revistas nudistas también se nutrían generosamente de fotografías y postales sicalípticas para fines supuestamente no lúbricos. Y, al igual que la sexología, el nudismo rechazaba con energía toda acusación de inmoralidad. A cambio, se describía a sí mismo como una teoría legítima, una ciencia, y un modus vivendi basado en la salud del cuerpo y del espíritu. Así, el retrato fotográfico de una belleza desnuda recogido en una de las publicaciones naturistas y nudistas más difundidas y populares, Pentalfa, lleva el título resonante y en letras mayúsculas de “El desnudo no es inmoral”, y a ese título le sigue un breve párrafo que declara lo siguiente:

No nos cansaremos de decir que el desnudo no es inmoral: el que piensa lascivamente, sicalípticamente o pornográficamente es el que es inmoral. Nosotros, con el desnudo gráfico, perseguimos la finalidad de crear pensamientos fuertes y sanos, de crear cuerpos puros y serenos y que ante el desnudo no se descompongan como la cera al lado del fuego. ¡Queremos hombres de voluntad recia, faros de fuerza y magnitud y de pureza! ¡Queremos hombres libres de perjuicios arcaicos y castos como los santos cívicos de la Religión del Bien!

Con todo y con eso, y a pesar de su estereotipada hipocresía sexual, el nudismo introdujo importantes novedades en el panorama del erotismo carpetovetónico. Por de pronto, desnuda rutinariamente al varón (cosa que ocurre con muy poca frecuencia en otros géneros que le cantan al amor, como son la postal erótica, la revista galante, la novela sicalíptica o el teatro risquée), y apela con ello no tanto al placer femenino, como al deseo homoerótico.

Además, el nudismo resucita el “espectáculo” de la desnudez colectiva. Esta se vuelve, de pronto una moda europea y rabiosamente moderna, empeñada en competir con la desnudez aborigen de otros continentes menos “civilizados”, y en contraponer a los ejemplos recogidos en las numerosísimas fotografías etnográficas y en los museos de antropología (Alloula, Boas, Goldwater, Grognet, Koetzle, Lionner) esas otras imágenes de una “nueva” colectividad nudista de raza caucásica. Por otra parte, y como era de esperar, el hecho de que el fenómeno de la desnudez colectiva se expanda por territorio europeo genera notable resitencia. Resuena por doquier el argumento de la “regresión” (el miedo, a la postre, de que el “salvajismo” y la anarquía sexual y social se apoderen del mundo civilizado) y, en el caso concreto de la Península Ibérica, el nudismo se suma a la retórica nacionalista.

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El naturismo catalán, por ejemplo, celebra la creciente popularidad de las prácticas nudistas en la costa levantina, y lo opone a la proverbial reticencia castellana, mucho más inclinada a cubrirse el cuerpo que a desnudarlo. Abundan, pues, en el nutrido elenco de publicaciones naturistas y nudistas producido y difundido en Cataluña, las referencias concretas a su indiosincrasia cultural. Sirva como ejemplo esa reproducción fotográfica de un grupo de nudistas bailando la sardana, acompañada, además, de un pie de foto en catalán: “La sardana es la dansa mes bella de totes les danses que es fan y es desfan”…

El naturismo, pues, tuvo, desde las primeras décadas del siglo XX especial predicamento entre catalanes y levantinos. El naturismo no solo insistía en las bondades salutíferas de desnudar el cuerpo y de exponerlo al sol y al aire libre, sino que hacía propaganda ruidosa igualmente de la alimentación vegetariana y macrobiótica, así como de la medicina llamada “natural”. La gran mayoría de las asociaciones naturistas y nudistas comulgaban abiertamente con el credo anarquista, aunque también había indicios alarmantes de un nudismo (de aparición relativamente tardía y epigonal) que simpatizaba con la ideología nazi (es el caso, por ejemplo, de Los fueros del naturismo de Ángel Martín de Lucenay, 1934) y dialogaba peligrosamente con la asociación nudista que bajo el régimen de Hitler se conocía como Bund für Leibeszucht (Asociación para el Cultivo del Cuerpo).

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Las primeras asociaciones naturistas y sus publicaciones periódicas, como Regeneració, Helios y Amics del sol, culminaron en Pentalfa, probablemente el colectivo naturista y nudista de mas larga tradicion y prestigio en Cataluña, que, para la difusión de su filosofía, publicaba una revista con el mismo nombre. Nicolás Capo, el fundador de Pentalfa, era también el director de la revista, y autor de lo que se considera la piedra fundacional del naturismo catalán. El naturismo y el progreso mecánico y biológico (1925). Muy pronto, a estas dos contribuciones primerizas al nudismo como filosofía de vida (es decir, a la revista y al libro de Nicolás Capó) le siguieron otras publicaciones, como, por ejemplo, el Almanaque Nudista, de aparición anual; Estudios, revista valenciana encargada de difundir el pensamiento anarquista y eugenéstico; Iniciales, publicación de signo anarconudista, fundada y editada en Barcelona; el tratado sexológico, de divulgación popular, Los fueros del naturismo (1934) de Martín de Lucenay; la traducción, al castellano, de Desnudez, la novela pasional del nudismo, de la autora francesa Simone May (1933); y, por fin, Elysia, el paraíso de los desnudistas, versión narrada, en castellano, del documental nudista californiano, Elysia: Valley of the Nudes (1934).

Fuente: Libro Culturas del erotismo en España 1898-1939 (fragmento). Editorial Cátedra 2014. Autora Maite Zubiaurre.

Información relacionada: Monográfico Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico.

Evolución del desnudo en el arte

El desnudo ha sido una de las temáticas más tratadas por los artistas a lo largo de la Historia del Arte, a pesar de las prohibiciones religiosas y morales que siempre pesaron sobre este asunto.

Evolución del desnudo desde la antigüedad hasta el Barroco

En la Prehistoria encontramos los primeros ejemplos con las famosas Venus, representaciones femeninas posiblemente relacionadas con la fertilidad. En el mundo egipcio también se trata el desnudo, especialmente en la decoración de las tumbas. El desarrollo artístico de la Dinastía XVIII alcanzará su momento culminante en la época de Akhenatón, etapa caracterizada por el naturalismo de las figuras.

En Grecia el desnudo alcanza la culminación en la escultura con las obras de los grandes maestros: Fidias, Policleto, Mirón o Praxíteles. La decoración de las cerámicas nos permite contemplar un buen número de desnudos, e incluso escenas de fuerte intensidad erótica.

Estas escenas cargadas de erotismo las volvemos a encontrar en la decoración de las tumbas etruscas. Y que duda cabe que el mundo romano asumirá todas las influencias mediterráneas también en la temática del desnudo. Las paredes de las villas se cubrirán de escenas mitológicas y cortesanas. Mosaicos y frescos nos permiten contemplar los cánones de belleza de esta época.

En la Edad Media se produce una fuerte reacción religiosa contra el desnudo. La idealización que caracteriza tanto el mundo románico como el gótico nos presenta unas estilizadas figuras que sólo aparecen desnudas en la representación de los primeros momentos de la creación o como ejemplo del pecado.

En el Renacimiento se produce un significativo cambio de mentalidades. La antigüedad clásica será la nueva referencia artística, por lo que los desnudos vuelven a hacer acto de presencia. Muchos de los artistas se inspiran en los relieves o las estatuas griegas o romanas, si bien buena parte de los desnudos están rodeados de significado religioso. Pero la gran novedad la encontramos en el tratamiento de los asuntos mitológicos, donde los artistas pueden dar todo lo que llevan dentro. Así Botticelli nos presenta el Nacimiento de Venus o la Primavera; Tiziano realiza sus famosas Poesías para Felipe II; Durero rompe con el idealismo de tiempos anteriores en su Adán y Eva; Leonardo busca las proporciones hasta en el cuerpo humano; Miguel Angel culmina el estudio anatómico con sus maravillosos Ignudis o la Creación de Adán. El cuerpo humano se descubre definitivamente y dará lugar a la ampulosidad del Barroco.

Evolución del desnudo desde el Barroco hasta el Siglo XX

El rasgo principal del Barroco, en lo que al arte del desnudo se refiere, consiste en la realización de obras sagradas impregnadas de la misma sensualidad que las profanas. El San Sebastián de Guido Reni, la Susana de Guercino, la Betsabé de Rembrandt o la Susana de Rubens son buenos ejemplos. Pero será en los asuntos mitológicos donde el desnudo adquiera su mayor esplendor. El Imperio de Flora de Poussin, la Alegoría de la Fecundidad de Jordaens, Venus y Adonis de Carracci o la Venus del espejo de Velázquez son excelentes muestras de la sensualidad barroca llevada al tema del desnudo.

El Rococó nos traerá las raíces del desnudo moderno, añadiendo importantes dosis de erotismo a las obras, como observamos en las pinturas de Fragonard: La camisa quitada o La rosquilla. Boucher, el otro gran maestro de la pintura galante, continuará con sus representaciones de Venus pero ya empieza a tratar el tema de las odaliscas, habitual en la pintura decimonónica. En la pintura italiana del siglo XVIII se continúa con el barroquismo anterior, como observamos en el Castigo de Amor de Sebastiano Ricci.

La reacción al decorativismo del Barroco vendrá de la mano del Neoclasicismo. Los pintores buscan sus fuentes en la Antigüedad y David será el primer maestro de referencia; sus desnudos continúan con la temática mitológica, como apreciamos en Psiqué y Cupido o Venus y Marte. Pero es Ingres el pintor que más tratará el tema del desnudo: la Bañista de Valpinçon, la Gran Odalisca o el Baño turco son algunos magníficos ejemplos.

El Romanticismo no abandonará el desnudo como tema, aportando importantes dosis de exotismo y orientalismo, como observamos en las Mujeres turcas en el baño o la Mujer con un loro, lienzos ambos de Delacroix, sin renunciar a la intensidad dramática de los desnudos masculinos de Gericault.

Pero será el Realismo el movimiento que nos muestre a las mujeres y los hombres tal y como son, de carne y hueso. Buena muestra de esto sería el curioso lienzo de Courbet titulado el Origen del mundo, las Bañistas o El sueño, trabajos del mismo autor. Esta tendencia a abandonar la idealización se continúa en el Impresionismo. El Desayuno en la hierba y la Olimpia de Manet; las Bañistas de Renoir o las jóvenes de Degas son algunos de los ejemplos de desnudos que nos presenta este movimiento.

El desnudo también será un interesante tema para la vanguardia. Expresionistas como Kirchner o Rouault; simbolistas como Puvis de Chavannes o Gustave Moreau; fauvistas como Matisse; cubistas como Picasso o Braque; miembros de la Nueva Objetividad alemana como Christian Schad; artistas pop como Hockney; pintores naïf como Foujita o el Aduanero Rousseau; surrealistas como Paul Delvaux, Salvador Dalí, Marc Chagall o Rene Magritte. Todos se interesarán tarde o temprano por el desnudo. Pero si tenemos que elegir un pintor del siglo XX que cultive especialmente esta temática, hemos de elegir a Amedeo Modigliani, cuyos magníficos desnudos no dejan de estar cargados de inquietud, de tensión interior y desasosiego.

Fuente: ArteHistoria – Junta de Castilla y León.