La desconocida historia de los nudistas alemanes

Ni los nazis, ni los comunistas, ni la Segunda Guerra Mundial pudieron frenarlos: la desconocida historia de los nudistas alemanes.

Alguna vez policías alemanes patrullaron las playas amenazando a los nudistas con arrestarlos si no se ponían la ropa. Hoy parece una situación difícil de creer, dado que en ese país la práctica del nudismo es algo tan común como tomar cerveza.

La llamada “cultura del cuerpo libre” o FKK (por sus siglas en alemán) tiene una larga tradición que se remonta a hace más de un siglo. Los primeros nudistas no fueron “hippies” o manifestantes protestando contra algún gobierno, como podría pensarse.

Muy por el contrario, eran naturalistas que -después de la Primera Guerra Mundial- querían exponerse a la luz del sol y tomar aire fresco para tener una vida más saludable. Algunos historiadores han relacionado esta práctica con una forma de contrarrestar los efectos negativos de la industrialización.

Unos años después, cuando los nazis llegaron al poder, prohibieron oficialmente el nudismo. Sin embargo, algunos políticos terminaron viéndolo como una buena forma de promover la creación del “cuerpo ario perfecto”. Incluso la cineasta preferida de Hitler, Leni Riefenstahl, hizo documentales donde aparecían hombres atléticos y desnudos.

Alemania, unida por la desnudez, dividida por la actitud

“Hubo una glorificación del cuerpo desnudo en la propaganda nazi. Terminó convirtiéndose en un símbolo de una Alemania fuerte, joven y pura”, dice Josie McLellan, profesora de historia moderna de la Universidad de Bristol, Reino Unido.

El gobierno quería prohibirlo

A sus 87 años, Wolfgang Haeder recuerda que solía ir desnudo a la playa en los primeros años del gobierno comunista en la ex República Democrática Alemana (RDA).

“Hombres y mujeres andábamos desnudos por la playa. Nadábamos, practicábamos deportes y no teníamos ninguna vergüenza porque para nosotros era algo completamente normal”.

“Teníamos la sensación de que las personas eran iguales y eso hacia que el nudismo fuera, por decirlo de algun modo, muy democrático”, Wolfgang Haeder, nudista alemán en la ex RDA.

Aunque no era ilegal, a comienzos de los años 50 existía una política de “desaprobación” del partido comunista hacia los naturalistas que promovían el nudismo, con algunas autoridades pidiendo que se prohibiera.

Fue en esa época que algunos policías amenazaban con detener a los nudistas, pero como era una práctica permitida por la ley, muchos de los veraneantes se reían y hasta los desafiaban poniéndose pantis.


Un “desnudo democrático”

Poco a poco el nudismo fue tolerado y finalmente el movimiento naturalista se expandió rápidamente por la costa báltica, a tal punto que comenzaron a abrirse oficialmente playas para los naturalistas del FKK.

“Teníamos la sensación de que las personas eran iguales y eso hacia que el nudismo fuera, por decirlo de algún modo, muy democrático”, dice Haeder.

En la actualidad algunos defensores de la “cultura del cuerpo libre” plantean que el nudismo tiene que ver con un estilo de vida que pasa por el respeto a la libertad de las personas y al medio ambiente. Y otros simplemente disfrutan del sol con el beneficio de broncearse sin las marcas del traje de baño.

Este artículo está basado en un reportaje del periodista Mike Lanchin del programa radial Witness, del Servicio Mundial de la BBC.

Fuente: bbc.com

Fuente de las imágenes: FKK Museum, de su “sala” de postales.

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El mayor centro naturista de Francia, un poco de historia

En la víspera de los años cincuenta, en el suroeste francés, un terreno desierto se convirtió en el destino vacacional de un grupo de naturistas franceses. En estas 24 hectáreas de tierra quemada no quedaban más que arena y algún que otro árbol calcinado. Nunca se ha dicho realmente lo que pasó ahí: si se trató de un incendio o si el lugar fue víctima de la política de tierra quemada de la Segunda Guerra Mundial, en la que se destruía todo lo que podía ser utilidad para el enemigo. Sin embargo, este lugar fue escogido por Albert y Christine Lecoq para construir el centro Héliomarin de Montalivet-Les Bains (CHM) y así firmar el acto constitutivo de la Federación Naturista Internacional.

Hoy en día, el camping naturista CHM es el mayor centro de naturismo de Francia y cada año atrae a miles de visitantes de todo el mundo. Entre 1999 y 2011, el fotógrafo francés Hervé Szydlowski visitó las instalaciones todos los veranos para, por un lado, fotografiar a los que llevan años acudiendo al lugar y, por otro, encontrar lo que él califica como «el paraíso perdido». Le hice algunas preguntas sobre su serie, que fue presentada en un libro publicado en 2012 por la editorial Michel Husson y que ha sido nuevamente publicada en forma de mapa titulado 33_Montalivet en septiembre de 2015.

¿Me podrías hablar de la época dorada del Centro Hélio-Marin?

Hervé Szydlowski: El centro fue construido en 1950, pero se popularizó en los años setenta. En un principio estaba dividido en diferentes sectores con algunas cabañas; sin embargo, triplicó su volumen y ahora tiene unas 200 hectáreas. En esa época se podría decir que las personas tenían más vacaciones que ahora, porque el verano iba de junio hasta septiembre. Desde su auge, el club ha albergado a más de 20.000 personas. Los naturistas llegaban de toda Europa: Alemania, Holanda, Suiza e Inglaterra, era increíble. Yo no estuve en esa época pero me hablaron mucho de ella. El centro se basaba en la mutualidad: en cuanto una persona se apropiaba de una cabaña, se convertía también en accionista de todo el camping. Así siguió funcionando hasta 2002.

Y luego, ¿qué pasó?

Algunas personas compraron las acciones de viejos pioneros. Luego las revendieron y no cayeron en cuenta de que al hacerlo también estaban vendiendo el pueblo. Se convirtió en una verdadera empresa. Las personas que quedaron como dueños del centro ni siquiera eran naturistas. Por eso, el espíritu del lugar cambió mucho; no era lo mismo. Tocó esperar diez años en los que pasó de dueño en dueño para que reviviera el verdadero sentido del centro.

¿En los años setenta en Francia había otro centro como este? ¿Cómo explicas la popularidad del lugar?

No, de hecho no había muchos centros así. Este tenía un encanto particular y un buen ambiente; por eso a la gente le gustaba quedarse allí. Todavía prevalece un ambiente muy familiar con diferentes generaciones, y a veces podemos ver a los hijos y nietos de los pioneros del naturismo. Sobre la ruta de Compostela hay personas que hemos visto envejecer, jóvenes que vimos crecer y ancianos que nos dejaron. A veces, después de años de visitar el centro, es posible que quieras vivir otras cosas y otras experiencias, pero siempre te darán ganas de volver. Este sitio es como un hogar, por decirlo así.

Hace no mucho vi que quienes frecuentaban el centro se quejaban de la instalación de wifi.

Sí, es complicado. En mi barrio no hay luz y estamos bastante satisfechos con iluminar nuestras casas con velas. Lo que molesta no es el wifi, sino las antenas. Actualmente, se ha convertido en una tarea muy difícil vivir con los valores ecológicos y biológicos naturistas. A pesar de la implementación de nuevas tecnologías en el centro, este todavía está lleno de esas escenas atemporales que se ven en las imágenes. Al mirarlas, no se sabe si se tomaron hoy o hace 50 años.

Llevas más de 12 años visitando el lugar. ¿Ha cambiado tu percepción al respecto?

Desde un punto de vista objetivo, me doy cuenta de que este lugar representa algo que ya no vemos a menudo. Algunas de las personas que estuvieron viniendo durante muchos años ya no vienen, pues las pensiones han disminuido y el canon anual ha aumentado. Por eso, últimamente hay cada vez menos personas de edad a las que me gustaría fotografiar. No son las mismas, pero para ser sincero seguramente es mi mirada la que ha cambiado y quisiera renovar mi trabajo.

¿A qué se dedican los naturistas que van a este centro?

Allí encontramos todas las clases sociales y profesiones: hay profesores, agricultores, abogados, periodistas y hasta sacerdotes. Lo que es interesante es que no podemos saber nada del otro antes de preguntarle. No existe ninguna señal que te indique riqueza o nada por el estilo. Estamos todos juntos y podemos hablar sin preocuparnos del nivel intelectual o económico. Pero por lo general, el naturismo atrae a las personas que son abiertas a cualquier tipo de situación.

Sin embargo, como el lugar es ahora más comercial que antes, no es visitado únicamente por naturistas. Se pueden ver también nudistas (que son las personas que se desnudan porque se quieren broncear sin tener necesariamente valores naturistas). Hoy en día, la población del centro es muy heterogénea.

Fuente: vice.com

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Las 10 fotografías de desnudo que hicieron historia

El desnudo es uno de los géneros más recurrentes entre los grandes fotógrafos. Usado en la moda, el arte o la fotografía más irónica es protagonista de instantáneas que forman parte del imaginario colectivo del siglo XX.

La historia de esta sesión comienza en 1948, con un pequeño accidente de coche en el que se vio involucrada la joven Marilyn Monroe, y con el fotógrafo Tom Kelley, que le dio a esta un billete de cinco dólares para gasolina y una tarjeta de visita.

Meses después, el 27 de mayo del 49, la actriz se presentó en el estudio del fotógrafo: no le costó convencerla para posar desnuda. Marilin cobró por aquella sesión 45 dólares más los cinco que iba a devolver.

Las imágenes durmieron en un cajón durante algún tiempo. Finalmente, Hugh Hefner se hizo con los negativos para que Marilyn se convirtiese en la primera chica Playboy de la historia. Los casi 54.000 ejemplares de aquel primer número se vendieron en menos de tres semanas. Era diciembre de 1953.

Para esta imagen, tomada en Barcelona en 2003, Tunick logró congregar a unas 4.500 personas (en Ciudad de México reunió 19.000 almas, su propio récord) que posaron para una corta serie desde el amanecer. Aunque sus fotografías urbanas multitudinarias son las más famosas (en Nueva York ha sido arrestado varias veces por montar estas performances), también ha trabajado en proyectos similares con grupos pequeños e incluso con una única persona.

“El violín de Ingres” pasa por ser uno de los desnudos artísticos más destacados de la historia de la fotografía. El artista surrealista y dadaísta retrató la espalda desnuda de la actriz y modelo Kiki de Montparnasse en 1924 (y en muchas otras ocasiones), y luego añadió las dos aberturas de la caja de resonancia de un violín con tinta china, simulando el perfil del instrumento.

De esta lección de pintura, en la que Erwitt fotografía un grupo de estudiantes pintando una modelo… solo que es la retratada la única que va vestida.

Esta fotografía es la última imagen con vida de John Lennon. El 8 de diciembre de 1980 Annie Leibovitz visitó al cantante y a su esposa Yoko Ono en su apartamento del edificio Dakota, frente al Central Park de Nueva York, con el encargo por parte de los editores de la revista Rolling Stone de retratar a Lennon solo.

Horas después Lennon fue asesinado. El 22 de diciembre la fotografía ilustraba la cubierta del prestigioso magacín musical, y en 2005 fue escogida por la American Society of Magazine Editors como la mejor portada de revista de los últimos 40 años.

La cantante Patti Smith es una de las figuras más importantes de la escena punk y rock internacional de todos los tiempos.

Esta fotografía está tomada en 1976, en el loft del fotógrafo en Bond Street, un pasaje del Bowery de Manhattan donde vivían y trabajaban muchos artistas durante los años 70 y al que Smith se mudó ese mismo año.

La fotografía como arte y como medio de expresión le debe gran parte del estatus que alcanzó durante la primera mitad del siglo XX a Alfred Stieglitz.

El fotógrafo y la pintora Georgia O’keeffe intercambiaron correspondencia subida de tono y se vieron tiempo antes de que él se divorciara. El amor que nació entre los dos artistas influyó notoriamente en muchos de los retratos que Stieglitz le hizo a O’Keeffe, entre ellos este desnudo que pasa por ser una de las fotografías más caras de la historia.

“Una buena fotografía de moda debe parecer cualquier cosa menos una fotografía de moda.” Mediante el desnudo, este australiano nacido en Berlín elevó el género a la categoría de arte.

Esta es una de sus fotografías más clásicas: las cuatro modelos desnudas están iluminadas por una luz suave lateral, todas con zapatos de tacón, sin mirar a cámara y con aire de suficiencia, como quitándole importancia a la fotografía.

La iconografía pop de las décadas de los 80 y 90 no sería la misma sin la figura de Herb Ritts.

Ritts, que fotografió a esta modelo desnuda sosteniendo una planta rodadora por encima de su cabeza en 1986, utiliza la similitud del cuerpo esbelto de una mujer con el tronco de un árbol y une dos objetos para construir uno que en realidad no aparece en la escena.

La obra de Edward Weston es una de las más diversas y prolíficas de la historia de la fotografía; no en vano es uno de los autores más influyentes de la primera mitad del siglo XX.

En esta fotografía la postura de la mujer -de recogimiento e introspección, sin mostrar el rostro-, su piel desnuda y la dureza de la luz que baña la escena resaltan la sensación de tristeza y fragilidad.

Fuente: Los 10… de todo!.

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¿Dónde nació la cultura del nudismo?

Las vacaciones de verano se han esfumado casi sin que nos demos cuenta. Parece que fue ayer cuando llegábamos a una ciudad costera, abandonábamos las bolsas y maletas en la puerta de un apartamento y corríamos a la playa más cercana. El único requisito para colocar el primer pie fuera del marco de la puerta era haberse puesto antes el bañador.

Hay algunos sitios donde esto último ni siquiera hace falta. Los que prefieren pasearse en cueros por la arena ganan un tiempo precioso: no tienen que preocuparse del traje de baño. Ni del principal, ni de ese secundario que algunas personas llevan para evitar humedades incómodas.

Como en todo, para el nudismo también hubo una primera vez. ¿Te has preguntado dónde comenzaron a despojarse de toda vestimenta para lanzarse al mar?.

Hay que remontarse hasta principios del siglo XX para encontrarse a los primeros europeos nudistas. En 1898, se fundó en la Alemania occidental el primer “Freikörperkultur” (también conocido como FKK), un club donde los amantes de la desnudez podían compartir su particular afición.

El movimiento, que defendía la ‘libre cultura del cuerpo’, abogaba por una convivencia con la naturaleza en la que las personas no tenían necesidad de tapar sus vergüenzas. Y para disfrutar de esta extrema libertad, qué mejor lugar que Croacia. Concretamente la isla de Rab, una de las 1.199 que pertenecen al país.

El territorio, gobernado entonces por el imperio austrohúngaro, ofrecía un paisaje excepcional. En su capital, del mismo nombre, se levantaba el Hotel Imperial, un ‘resort’ donde acudían en masa los turistas del desnudo.

En muchas de salas del Imperial, cuyas habitaciones siguen acogiendo viajeros, se muestran fotografías de aquellos tiempos. En una de las instantáneas aparecen Eduardo VIII, rey del Reino Unido y conocido después como duque de Windsor, y la que posteriormente sería su mujer, Wallis Simpson.

El retrato se tomó en 1936, cuando la pareja, que aún no había anunciado su romance, visitó el paradisíaco emplazamiento croata. Ambos salen vestidos, aunque no pasaron así toda su estancia. Uno de los días, los amantes se montaron en un yate para recorrer las aguas aledañas a la isla y las pequeñas calas que la circundan. Un taxi acuático les trasladó después a la playa de Kvarner, donde se bañaron en cueros.

Lo que ellos creyeron una hazaña privada, se convirtió en un secreto a voces. Gracias a la prensa, la noticia de su romance y atrevimiento se extendió como la pólvora, junto con la novedad de que aquella isla apartada de la civilización era perfecta para hacer nudismo.

Muy pronto se convirtió en un destino de moda, además de un punto de exhibicionismo político. Muchos simpatizantes del bloque del este comenzaron a viajar a la península de Istria, en la parte más occidental de Croacia, para sumergirse y tomar el sol en las orillas socialistas.

Para los teutones de la parte este de Alemania que iban a mostrar sus vergüenzas públicamente, ir desnudos era una forma de reivindicación y una declaración de libertad individual.

En vista de la situación, los checoslovacos recogieron sus bolsas de playa y muchos se trasladaron al Parque Naturista de Koversada. Desde 1961, la reserva ha acogido hasta 8.000 personas a la vez. Allí, no hace falta pisar la arena para ver torsos (y lo que no son torsos) desnudos.

Establecimientos como bares o tiendas están llenos de turistas en cueros, que pasean a sus anchas por las calles.

En la actualidad, la mayoría de los visitantes continúan siendo alemanes de avanzada edad, que viajan hasta la isla para relajarse y olvidarse de lo agobiante que puede llegar a ser eso de estar vestido a todas horas.

Fuente: bluebbva.com Texto: Daniel Civantos

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La Grecia Antigua y la exaltación del cuerpo masculino

La representación del cuerpo es un instinto básico del ser humano, y no fueron los griegos, entre los pueblos de la antigüedad, los únicos en representar el cuerpo humano como un objeto hermoso y lleno de significados. Además, igual que en la sociedad actual, en el mundo antiguo el cuerpo de cada persona servía como medio para expresar valores personales y colectivos -riqueza, condición social, clan, género y conformidad o discrepancia- mediante el ropaje, las joyas, los tatuajes, perforaciones y otros métodos para alterar el físico. Pero en ningún otro lugar se dedicó mayor atención al cuerpo como en la Grecia antigua, tanto en el arte como en la vida cotidiana, ni hay ninguna otra civilización donde sea más ostensible el gusto por la desnudez.

En el lenguaje pictórico del antiguo Egipto y de las antiguas civilizaciones de Medio Oriente, el desnudo masculino aparece en los cultos y en contextos específicos como la representación de artesanos o de actos bélicos y sus consecuencias. En la guerra, simboliza el sometimiento o la muerte del vencido. Sin embargo, en el arte griego, y desde siempre, suele ser el héroe triunfador el que aparece desnudo o con alguna pieza de armadura pero con los genitales a la vista, lo que añade un interés al homoerotismo griego. En las escenas de batalla, la desnudez se hace recurso normativo para diferenciar a los guerreros griegos de sus enemigos, en particular los persas, para quienes la desnudez era vergonzosa. De hecho, es tal la presencia de la desnudez en el arte griego de cada periodo que cabría pensar que era normal para hombres y muchachos ir sin vestimenta. Pero la desnudez en público no era norma ni en la guerra, ni mucho menos en la vida cotidiana, sobre todo cuando concurrían ambos sexos. Cuando no había mujeres era normal que los atletas anduvieran desnudos por la escuela de lucha ( palestra) y en el gimnasio, palabra que, de hecho, deriva del vocablo griego gymnos que significa “desvestido”.

Otro contexto en que la desnudez masculina era norma era el symposium, una modalidad griega de fiesta masculina bastante peculiar en la que todos estaban desnudos, bebían vino, cantaban y tenían relaciones sexuales con muchachos y cortesanas.

Para los hombres y muchachos de las clases dirigentes de la antigua Grecia el logro de la areté o “excelencia” iba íntimamente relacionado con el honor. Antes del advenimiento de la democracia y en gran medida durante la misma, el logro de estas dos cualidades era prerrogativa de los hijos de “buena familia”. Honor y excelencia tenían que lograrse, naturalmente, perfeccionando el buen aspecto físico e involucrándose en relaciones sentimentales adecuadas, destacando el armamento para luchar en defensa de la ciudad y, en caso necesario, sucumbir en el campo de batalla con una “muerte hermosa” (kalos thánatos).

En el siglo VI a.C., el concepto de virtud masculina se condensaba en un prototipo de estatua llamada kuoros, lite-ralmente “mancebo”, cuya forma básica y proporciones aritméticamente calculadas eran herencia de Egipto,donde una representación escultórica típica era la efigie del varón de pie con faldellín, cabeza y tronco acordes con la simetría frontal,brazos estirados sobre los costados y piernas separadas con el peso sobre la pierna de atrás. El kouros griego era un maniquí compuesto por los elementos intrínsecos de la virilidad ideal: fuerza, rasgos fuertes y regulares, pelo largo peinado, hombros anchos, bíceps y pectorales desarrollados, cintura avispada, vientre plano, cesura marcada entre torso y vientre, y nalgas y muslos potentes. La satisfacción de haber logrado la areté se reflejabaen la sonrisa arcaica que anima el rostro que, por lo demás carece de expresión.

Hacia finales del siglo VI a.C. los kouroi van perdiendo progresivamente la rigidez de formas angulosas de sus predecesores y acusan un floreciente naturalismo. En algunos ejemplares tardíos es como si hubiera dentro del kouros una figura animada que lucha por liberarse. La estatua de mármol llamada “Efebo de Kritios” marca un notable distanciamiento del genuino esquema del Kouros como representación de la figura humana. Es un cambio sencillo pero magistralmente logrado.

En el diálogo “Cármides” de Platón, del 432 a.C., Sócrates acaba de regresar del servicio militar y se apresura a llegar a la escuela de lucha de Taureas, donde le presentan a Cármides que es kalos kai agathos, es decir, “hermoso y de buen corazón”. Cármides es el modelo de Atenas y lo sigue por doquier una cohorte de admiradores. “Nadie se fijaba en nada y sólo le miraban a él como si fuese una estatua” (agalma). Querefonte pregunta a Sócrates si Cármides le parece bello y Sócrates responde que sí, y Querefonte añade que si Cármides se desvistiera sería como si no tuviera rostro (aprosopos), tan perfecta es la belleza de su cuerpo. La escultura griega de aquella época poseía concretamente el atractivo de reducir la personalidad humana a un prototipo que trasciende la belleza individual para proyectar una especie de canon gráfico de la belleza en sí. Cármides, a ojos de Sócrates, era aún más deseable porque, a pesar de ser objeto de tanta atención, no había en su comportamiento nada que la suscitara, salvo un gracioso rubor propio de su edad que le hacía aún más irresistible por su encanto y sofrosyne, cualidad que podría traducirse por “templanza”. En la apología sobre la naturaleza de la sofrosyne que sigue en boca de Sócrates en el diálogo con Cármides, éste señala otro atractivo del carácter perfecto del joven: el don del aidos, la “modestia natural”.

En la primera época del cristianismo, una vez asociado el triunfo de Cristo a la mortificación de la carne del ser humano, cualquier objeto que enalteciera el cuerpo corría peligro, a menos que fuera susceptible de ser reinterpretado dentro de la iconografía cristiana. Así, la estatua cultual de Deméter en la ciudad de Cnido de la costa occidental de la actual Turquía, fue reidentificada como la Virgen, conservándose por ello notablemente intacta, mientras que otras bellas esculturas, de las que sólo nos han llegado fragmentos, fueron destrozadas y arrojadas a hornos para hacer cal para mortero.

La estatuaria de bronce era aún más proclive a la fundición para su reutilización en una época en que aquellas obras se apreciaban más por su peso en metal que por su valor artístico. Así se han perdido casi todas las estatuas grandes de bronce de la Grecia clásica. Sólo en ocasiones el mar nos devuelve sus despojos con el afortunado descubrimiento de una obra de arte hundida en un naufragio, como es el caso de los bronces de Riace del siglo V a.C., hallados en el mar de Calaria. Estos dos jóvenes guerreros, desnudos y barbudos, que alguna vez estuvieran armados con escudo y casco, no desvían modesta mente la mirada como el efebo de Westmacott, sino que parecen conminar con la atracción fatal de su desnuda virilidad cargada de una amenaza de violencia, de agresión sexual, o ambas cosas.

Por mucho que los romanos admiraran el arte griego, éste no representa más que una parte de todo el humanismo intelectual de la herencia de Grecia. En arte, arquitectura, teatro, filosofía y ciencia, la experiencia griega fue la primera configuración formal de los conceptos occidentales sobre lo humano. La escultura griega irradia vitalidad pero trasciende al mismo tiempo la mera imitación de la naturaleza para dar forma a la ideación en obras de belleza eterna. Es, por una parte, su humanismo y por otra su idealismo lo que caracteriza la representación griega del ser humano.


El hermoso cuerpo del Atleta

Las primeras representaciones del cuerpo masculino son esquemáticas y enfatizan los elementos esenciales de la virilidad. Más tarde, el atleta desnudo se convirtió en uno de los numerosos tipos de representación del cuerpo masculino. Otro tipo fue el físico blando y afeminado de los dioses Apolo y Dioniso. Creció, además, el interés por la diversidad física del ser humano y por el retrato individual con carácter.

Los griegos de la antigüedad consideraban el atletismo parte fundamental de la educación y trataban el cuidado del cuerpo y mantenerse en forma como una obligación social. El atletismo era una modalidad de entrenamiento para la guerra, y casi todos los ciudadanos varones podían ser llamados a filas para luchar en defensa de su ciudad-estado. La perfección física externa se consideraba, además, reflejo de rectitud moral. Mantener un buen físico era señal de valor interior. Los atletas se entrenaban y competían desnudos, y para una cultura que fomentaba la admiración sexual de los jóvenes por parte de los hombres mayores, el gimnasio y la competencia eran puntos de encuentro. Un atleta victorioso obtenía casi condición heroica, su nombre perduraba después de su muerte y su victoria solía conmemorarse mediante una oda encomiástica o con una estatua.

Las imágenes abiertamente sexuales eran comunes en el arte griego y aparecen en una gran variedad de objetos, incluidos los de uso cotidiano. Las escenas de actos sexuales aparecen en copas de cerámica y ciertas vasijas utilizadas para beber en reuniones (symposia). Las imágenes reflejan su condición de auténticas fiestas sólo para varones en las que se contrataba a mujeres para diversión y relaciones sexuales. Estas escenas sexuales en la cerámica griega pintada incluyen relaciones entre hombres jóvenes y mayores, ya que, en un marco formal de convenciones, tal relación se consideraba parte del desarrollo normal del muchacho.

Fuente: El Dragón de Hipatia.

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