El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

Nicolás Capo con su mujer, Ramona, que lleva en brazos a su hijo Apolo, en la colonia nudista de Gavà, en 1932

Nicolás Capo (1899-1977) fue uno de los introductores del naturismo en España. Autor de numerosas obras de divulgación naturista y precursor del nudismo, promovió incansablemente la trofoterapia, es decir, la dieta regeneradora de las enfermedades causadas por una combinación incorrecta de los alimentos.

El afán por seguir difundiendo esta ideología llevó a su hija Odina a regentar desde hace ya un cuarto de siglo un restaurante vegetariano que todavía hoy abre sus puertas en Barcelona: L’hortet. La tercera generación de la familia trabaja hoy en L’hortet, un clásico del buen comer, con precios asequibles y productos naturales. La filosofía del profesor Capo sigue presente en el menú que cada día ofrecen a sus clientes.

El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana
El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

El libro Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana es, en realidad, un “triple” libro:

Porque cuenta la biografía de Nicolás Capo, desde su condición de sospechoso para las autoridades de la dictadura a su amistad con Mahatma Gandhi o Pau Casals.

Porque explica las bondades del naturismo y la vida sana.

Porque muestra algunas de las recetas más populares y sabrosas que se ofrecen en el restaurante L´Hortet. Casi un centenar de propuestas, magníficamente ilustradas, con sugerencias de entrantes, primeros platos, segundos, postres y bebidas vegetales.

Cada receta, además, se presenta de una manera muy original: la doble página ofrece, junto a los ingredientes y pasos para la elaboración del plato, la descripción que el profesor Capo hizo en su momento de las propiedades naturales o curativas de alguno de los ingredientes, junto con una explicación de los alimentos con los que mejor combina o de aquellos con los que no debe mezclarse.

El nudismo purificador

El profesor Capo solía decir “Hagamos un pequeño esfuerzo y seamos puros”. Y cuando se refería a la pureza no sólo aludía a la salud del cuerpo sino también del espíritu y la mente. Capo entró de lleno en el nudismo a mediados de los años veinte, cuando se instaló en Barcelona, y se convirtió en uno de sus principales promotores a través de la revista Pentalfa. Naturismo y nudismo se complementaban.

“El desnudismo es una vuelta consciente a la naturaleza y nunca una práctica de exhibicionismo y de estímulo del erotismo”, aseguraba Capo. Pero este ideal un tanto ingenuo era difícil de transmitir y complicado de entender en una sociedad que veía el desnudo como un pecado, y el cuerpo de la mujer como una tentación inmoral.

Para Capo el nudismo -o “desnudismo científico y filosófico”, como lo llamaba- era sinónimo de salud y librecultura, e impliaba una liberación de la mente y del sexo en el sentido de deshacerse de la necesidad de practicar sexo y, así, purificarse y fortificar la mente. El profesor veía el sexo con la única finalidad de procrear, las mujeres no tenían, en su opinión, connotaciones sexuales. Pese a la naturalidad con que difundía los beneficios del nudismo, era muy discreto y, a la vez, muy estricto con quién y dónde practicarlo. Por este motivo, tanto la familia Capo como sus pacientes tomaban sus baños de sol desnudos y a resguardo de curiosos en la terraza de su vivienda de la calle Alcoy de Barcelona o bien en los campos nudistas que fundó a imagen de los que proliferaban en Francia y Alemania. Uno de esos campos nudistas fue fundado en 1929, estaba situado en Gavà (Barcelona), el Paternón o masía Can Torelló, y era el punto de encuentro de naturodesnudistas y “amigos del sol”; matrimonios y familias con hijos. Nunca accedían personas solas con el fin de evitar voyeurs, a quienes el profesor decía que se equivocaban, que aquello era salud y no había que hacer caso a las “malas pasiones”. Resguardados por una tapia de más de dos metros de alto practicaban gimnasia sueca o educación fisicobiológica y deportes de equipo, tomaban baños de sol, comían paellas vegetarianas, y compartían canciones, poesías y simbólicos bailes purificadores alrededor del fuego. En este entorno estaban seguros de que los niños serían vegetarianos convencidos, como Gandhi o Tolstoi, que vivirían sin probar la carne de “inocentes animales”, y no se extrañarían de ver a los padres desnudos ni se avergonzarían de sus cuerpos porque lo considerarían natural, no lo verían como exhibicionismo.

Extraído del libro “Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana” (fragmento).

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Hija del naturista Nicolás Capo espera recibir pronto documentos expoliados.

Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico IV – Novelas y otros libros que hablan de Naturismo y Nudismo II.

Naked at Lunch

Mark Haskell Smith quiso averiguar cuál era la atracción por el nudismo, por lo que vivió dentro del mundo del “nudismo social, no sexual” durante dos años.

Su nuevo libro, Naked at Lunch, editado en varios idiomas y países, es una historia del nudismo organizado en combinación con una guía de divulgación sobre el mundo donde la ropa es opcional. En entrevista con el periodista Brent Bambury, de CBC, se refirió sobre sus experiencias en los cruceros nudistas y playas de veraneo pasando por la compra de alimentos en supermercados, siempre totalmente desnudo.

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¿Cómo fue la primera vez que se desnudó con un grupo de extraños?

Fue bastante aterrador. En realidad estaba en un complejo nudista en Palm Springs y yo estaba en mi habitación tratando de darme coraje para ir a la piscina y ver lo que estaba ocurriendo. Pero me quedé dentro y seguí poniéndome más y más protector solar. Empezaba a irme, y me decía: “ Tal vez una capa más.” En el momento en que entré alrededor de la piscina, estaba tan pintado que parecía una esfera de discoteca.

¿Cuánto tiempo se tarda en conseguir el valor suficiente para hablar con alguien?

Los nudistas son realmente muy agradables y acogedores. Una hora  después me encontré caminando y verificando las instalaciones. Había una pequeña biblioteca, así que me acerqué para ver los libros que tenía, y había allí una mujer que también estaba mirando los libros. Empezamos a hablar de los escritores de suspenso que nos gustaba. Era como si lo hubiera hecho con la ropa puesta.

Entonces, ¿por qué la gente hace esto? ¿Por qué a la gente le gusta estar desnudo con otras personas?

Es diferente según las personas. A algunas les gusta porque les da un sentido de aceptación del cuerpo y otras lo hacen porque sólo se sienten bien.

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¿Logró disfrutar?

Había un par de cosas que me parecieron muy bien.  Bañarse desnudo es muy agradable, y el senderismo en los Alpes con un grupo de naturistas resultó ser una experiencia muy divertida y placentera. Realmente te sientes conectado con la naturaleza de una manera que no lo harías si estuvieras usando los Gore-Tex.

¿Existe un nudista típico?

Depende. En Estados Unidos, un nudista típico es una persona jubilada que simplemente disfruta bebiendo una cerveza alrededor de una piscina y barbacoa con sus amigos nudistas. Mientras que en Europa la gente es más activa. A los europeos les gusta ir de excursión, les gusta montar a caballo, y hacer de una gran cantidad de actividades en familia.

Usted describe una gran cantidad de nudistas mayores en su libro. ¿Cree que hay una conexión entre la edad y estar abiertos a esto?

Puede que algunos de ellos sean son viejos hippies. Pero el nacimiento original del movimiento nudista, particularmente en América del Norte, se produjo después de la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra, el Pentágono le dio a los soldados revistas nudistas para mantenerlos felices porque no les podía dar pornografía. Y cuando regresaron de la guerra, hubo un boom de nudistas  en los lugares de verano.

¿Cree que es más fácil dejar de lado la autocrítica cuando se es mayor?

Sí. Durante los dos años completos de mi investigación, mi mejor recuerdo era el de una mujer, probablemente alrededor de 70 años de edad, en un crucero con 2000 otros nudistas. Ella estaba en la pista de baile con su andador en una discoteca, sólo pasando un gran tiempo. Para mí, eso es inspirador.

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Mirando hacia atrás sobre los dos años que pasó haciendo esto, ¿hubo experiencias que todavía le cuesta creer que realmente ocurrieron?

Pasé una semana en Cap d’Agde, en el sur de Francia. Es una ciudad nudista de alrededor de 60.000 personas. Hay tiendas de comestibles, pastelerías, carnicerías, incluso una tintorería. Hay todo lo que se encontraría en una ciudad, excepto que todo el mundo está desnudo. De hecho, me fui de compras y he discutido sobre el vino fino local, desnudo. Una vez que estás allí, es como rendirse ante la ridiculez de la cosa. Es como decir, “ok, vamos.”

Parece surrealista, pero se trata de gente normal haciendo cosas normales, menos lo de la ropa. ¿Por qué nos suena tan extraño a nosotros?

Los puritanos abandonaron Europa y llegaron a América del Norte porque Europa era demasiado liberal, y creo que estamos todavía muy influenciados por esta idea de que el cuerpo desnudo es ofensivo de alguna manera. Pero el hecho es que todos tenemos uno. Así que no sé de dónde sacamos la idea de que de alguna manera, es malo.

Pero hay una especie de puritanismo en la normativa de los nudistas para mantener la práctica de la sexualidad fuera. De hecho, la llaman ‘el nudismo social, no sexual.’ ¿Cómo funcionan esas reglas?

Creo que lo hacen en un alto grado. Se necesitaba tener estas reglas donde no hubiera miradas maliciosas o flirteo para que fuera un lugar seguro para las mujeres, por lo que la gente en el exterior entendería que no se trata sólo un montón de hombres que hacen cosas raras.

Pero tiene que haber hombres y mujeres en el nudismo que también son muy sexuales. ¿Usted piensa que son completamente sinceros respecto a esas reglas? ¿O la atmósfera está un tanto cargada sexualmente?

Bien, estoy de acuerdo que somos animales sexuales. Pero para hacer que el lugar de veraneo estuviera a salvo, al menos en las zonas públicas, realmente había que seguir esas reglas. Si la gente tuviera trajes de baño, estaría coqueteando, estaría haciendo bromas, estarían haciendo todas las cosas que la gente normalmente hace. Cuando están desnudos, son un poco más cohibidas. Pero, ¿quién sabe lo que pasa detrás de las puertas cerradas?

¿Cuál es la lección más importante que aprendió de su tiempo en el mundo nudista?

Creo que es la idea de la tolerancia. Un nudista me dijo: “No hay ninguna ley que garantiza el derecho a no ser ofendido.” Si algo te ofende, sólo debes mirar hacia otro lado. Los nudistas son personas normales a las que les gusta hacer esto, y no hacen daño a nadie, en absoluto. Empecé a sentir que si la sociedad en general tuviera ese tipo de tolerancia que tienen los nudistas, tendríamos, en realidad, una sociedad mejor.

Información relacionada:

Naked at Lunch: The Adventures of a Reluctant Nudist.

Why Do People Like to Be Naked in Public?.

Culturas del erotismo en España 1898-1939

Culturas del erotismo en España 1898-1939, en el capítulo cinco “Naturismo sexual. Nudistas y Bañistas” de este interesante libro, puede leerse…

La propaganda visual del nudismo no era inmune al eclecticismo hipócrita tan frecuente en otras ramas “pseudoeróticas” del saber. Al modo de los manuales de divulgación sexual, las revistas nudistas también se nutrían generosamente de fotografías y postales sicalípticas para fines supuestamente no lúbricos. Y, al igual que la sexología, el nudismo rechazaba con energía toda acusación de inmoralidad. A cambio, se describía a sí mismo como una teoría legítima, una ciencia, y un modus vivendi basado en la salud del cuerpo y del espíritu. Así, el retrato fotográfico de una belleza desnuda recogido en una de las publicaciones naturistas y nudistas más difundidas y populares, Pentalfa, lleva el título resonante y en letras mayúsculas de “El desnudo no es inmoral”, y a ese título le sigue un breve párrafo que declara lo siguiente:

No nos cansaremos de decir que el desnudo no es inmoral: el que piensa lascivamente, sicalípticamente o pornográficamente es el que es inmoral. Nosotros, con el desnudo gráfico, perseguimos la finalidad de crear pensamientos fuertes y sanos, de crear cuerpos puros y serenos y que ante el desnudo no se descompongan como la cera al lado del fuego. ¡Queremos hombres de voluntad recia, faros de fuerza y magnitud y de pureza! ¡Queremos hombres libres de perjuicios arcaicos y castos como los santos cívicos de la Religión del Bien!

Con todo y con eso, y a pesar de su estereotipada hipocresía sexual, el nudismo introdujo importantes novedades en el panorama del erotismo carpetovetónico. Por de pronto, desnuda rutinariamente al varón (cosa que ocurre con muy poca frecuencia en otros géneros que le cantan al amor, como son la postal erótica, la revista galante, la novela sicalíptica o el teatro risquée), y apela con ello no tanto al placer femenino, como al deseo homoerótico.

Además, el nudismo resucita el “espectáculo” de la desnudez colectiva. Esta se vuelve, de pronto una moda europea y rabiosamente moderna, empeñada en competir con la desnudez aborigen de otros continentes menos “civilizados”, y en contraponer a los ejemplos recogidos en las numerosísimas fotografías etnográficas y en los museos de antropología (Alloula, Boas, Goldwater, Grognet, Koetzle, Lionner) esas otras imágenes de una “nueva” colectividad nudista de raza caucásica. Por otra parte, y como era de esperar, el hecho de que el fenómeno de la desnudez colectiva se expanda por territorio europeo genera notable resitencia. Resuena por doquier el argumento de la “regresión” (el miedo, a la postre, de que el “salvajismo” y la anarquía sexual y social se apoderen del mundo civilizado) y, en el caso concreto de la Península Ibérica, el nudismo se suma a la retórica nacionalista.

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El naturismo catalán, por ejemplo, celebra la creciente popularidad de las prácticas nudistas en la costa levantina, y lo opone a la proverbial reticencia castellana, mucho más inclinada a cubrirse el cuerpo que a desnudarlo. Abundan, pues, en el nutrido elenco de publicaciones naturistas y nudistas producido y difundido en Cataluña, las referencias concretas a su indiosincrasia cultural. Sirva como ejemplo esa reproducción fotográfica de un grupo de nudistas bailando la sardana, acompañada, además, de un pie de foto en catalán: “La sardana es la dansa mes bella de totes les danses que es fan y es desfan”…

El naturismo, pues, tuvo, desde las primeras décadas del siglo XX especial predicamento entre catalanes y levantinos. El naturismo no solo insistía en las bondades salutíferas de desnudar el cuerpo y de exponerlo al sol y al aire libre, sino que hacía propaganda ruidosa igualmente de la alimentación vegetariana y macrobiótica, así como de la medicina llamada “natural”. La gran mayoría de las asociaciones naturistas y nudistas comulgaban abiertamente con el credo anarquista, aunque también había indicios alarmantes de un nudismo (de aparición relativamente tardía y epigonal) que simpatizaba con la ideología nazi (es el caso, por ejemplo, de Los fueros del naturismo de Ángel Martín de Lucenay, 1934) y dialogaba peligrosamente con la asociación nudista que bajo el régimen de Hitler se conocía como Bund für Leibeszucht (Asociación para el Cultivo del Cuerpo).

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Las primeras asociaciones naturistas y sus publicaciones periódicas, como Regeneració, Helios y Amics del sol, culminaron en Pentalfa, probablemente el colectivo naturista y nudista de mas larga tradicion y prestigio en Cataluña, que, para la difusión de su filosofía, publicaba una revista con el mismo nombre. Nicolás Capo, el fundador de Pentalfa, era también el director de la revista, y autor de lo que se considera la piedra fundacional del naturismo catalán. El naturismo y el progreso mecánico y biológico (1925). Muy pronto, a estas dos contribuciones primerizas al nudismo como filosofía de vida (es decir, a la revista y al libro de Nicolás Capó) le siguieron otras publicaciones, como, por ejemplo, el Almanaque Nudista, de aparición anual; Estudios, revista valenciana encargada de difundir el pensamiento anarquista y eugenéstico; Iniciales, publicación de signo anarconudista, fundada y editada en Barcelona; el tratado sexológico, de divulgación popular, Los fueros del naturismo (1934) de Martín de Lucenay; la traducción, al castellano, de Desnudez, la novela pasional del nudismo, de la autora francesa Simone May (1933); y, por fin, Elysia, el paraíso de los desnudistas, versión narrada, en castellano, del documental nudista californiano, Elysia: Valley of the Nudes (1934).

Fuente: Libro Culturas del erotismo en España 1898-1939 (fragmento). Editorial Cátedra 2014. Autora Maite Zubiaurre.

Información relacionada: Monográfico Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico.