Reflexiones desde una roca

Conozco un lugar muy bueno para tomar el sol desnudo. Esta situado en plena montaña y a solo quince minutos de mi casa. Se trata de una peña elevada, con la anchura suficiente para estirarte por completo. Para llegar a ella, has de realizar una sencilla escalada libre que te pone a salvo de domingueros y te aísla como un águila en su nido. Eso me encanta ya que, salvo la compañía de naturistas y mentes libres, prefiero no tener gente a mí alrededor, tanto si estoy vestido como desnudo. Me gusta disfrutar de la naturaleza en soledad y tomar el sol en un lugar así me traslada a otra dimensión.

No soy buen escritor; mis palabras son imperfectas. Describir mis emociones mas profundas, por las sensaciones recibidas, implica necesariamente que estas se degraden cuando intento llevarlas al papel. Lamento no poseer ese talento que permite a los verdaderos escritores conectar su mente con lo que desean describir. Así, me es muy difícil dar una idea de lo que siento en esa roca, desnudo.

Soy una persona extremadamente racional; quizá demasiado, dicen algunos. No creo en dioses, espíritus, religiones, tarot, cartas, ni loterías. No me invento remedios fáciles para este mundo en otros. Los problemas no se solucionan con hechizos o rezos. Las afirmaciones que realizamos deben ser demostrables, mensurables y estar explicadas mediante métodos científicos. Como podéis ver mi método resulta tremendamente “impopular”. Por todo esto me resulta chocante, el cierto halo de misticismo que me rodea cuando llevo un tiempo subido a esa roca. Da igual que me encuentre en posición de loto o sencillamente tumbado como en la playa. Los sonidos de la naturaleza llegan nítidos, para alojarse en una parte de mi cerebro y quedar allí incrustados casi como una sensación luminosa por absurdo que resulte. Sin embargo no califico la experiencia como algo espiritual ni verdaderamente místico. No creo en viajes astrales fruto de un estado meditativo, ni en energías que nadie sabe explicar; sencillamente lo tomo como una “sintonización” precisa con la naturaleza.

En nuestro estado actual de hombres y mujeres mayoritariamente textiles en entornos urbanos, hemos perdido la capacidad de escuchar a la naturaleza; nos hemos anestesiado de las placenteras sensaciones que un entorno natural, en plena desnudez física, nos puede proporcionar. Este estado nos llevaría a desnudar también nuestra mente -he dicho mente ya que el concepto de alma es una falacia inventada con intereses muy terrenales- y poder gozar así de maravillas tan simples como satisfactorias.

En esa roca -o en cualquier entorno natural en que me encuentre desnudo y en soledad- mis sentidos se agudizan, o bien sencillamente vuelven a escuchar la naturaleza. El canto de un pájaro, se transforma en una pauta sinfónica que comunica a ese pequeño ser conmigo y con el entorno. La brisa pasa a ser la sensual caricia, apenas insinuada, de un amante sobre mi piel. Mientras tanto el calor del sol funde mis músculos; se acomodan a la roca como si fuera un mullido colchón mientras percibo el corretear de una hormiga en mi pierna. Solo entonces me encuentro en sintonía con la naturaleza y me siento de verdad un naturista.

Es un momento para cerrar los ojos, para concentrarse en el tacto y en el oído. La mente debe quedar libre del mundo social que tanto la manipula y deforma. Erradicar todas las filosofías intolerantes, religiones, medios de comunicación sensacionalistas, leyes estúpidas, códigos morales caducados, normas, normas y más normas que se empeñan constantemente en decirnos como debemos vivir. El dinero deja entonces de importarte; te ríes de la política; las religiones son solo lavados de cerebro; lo militar, algo infame; ¿que importancia puede tener el color de la piel, o una bandera o frontera sobre el mapa?; ¿cuanto vamos a perder si no cuidamos la ecología? ¡Que forma de complicarnos inútilmente la vida!

Amo la filosofía naturista. No se si es la pura o no. Le encuentro tan infinitos matices que muchas son las formas de expresarla; quizás tantas como naturistas hay. Es bella y alegre, respetuosa y sana. Sencillamente paso de todos los disparates que algunos textiles y medios de comunicación dicen sin conocimiento de causa. Me parece bien que alguien vaya desnudo por la calle, si así le apetece, y encuentro igualmente perfecto si solo lo hacen en su casa o en la sauna. Vive y deja vivir, y no te amargues porque cuatro mentes taradas, continúen con la enfermiza obsesión de imponer su punto de vista. Que se vayan a sus infiernos con su mojigatería o que permanezcan aquí, como amigos nuestros, pero respetando a los que no pensamos igual.

Recomiendo a todos que prueben el desnudo en común, una parte fundamental del naturismo, y también que, de vez en cuando, vuelvan al desnudo en solitario. Disfrutar de él en todas sus formas tanto meditativas como meramente físicas, haciendo funcionar la mente o dejándola en blanco. La cuestión es que no anestesiemos, mediante capas de ropa, esas maravillosas sensaciones que solo puede proporcionarnos la piel desnuda. No acoracemos nuestro cuerpo como la espalda de una tortuga y nos privemos del tacto, ese gozoso y primitivo sentido tan olvidado. Si ello implica que nos acaricien o que nos acariciemos nosotros mismos pues adelante. Tanto si el fin es comunicativo como sexual, es perfectamente válido. Son formas de sensaciones que la sociedad ha condenado de diversas maneras. No nos dejemos manipular por gente amargada; sus mentes están ya demasiado anquilosadas y llenas de bilis para cambiar ¡pero ese es su problema!.

Mis torpes palabras no pueden describir mis verdaderos sentimientos. Creo sencillamente que cuando alcanzas ciertos estados mentales, como yo en lo alto de esa roca, creces interiormente; te sientes más próximo al conocimiento de tu cuerpo y la naturaleza. Una inspiración de aire se trasforma en un saborear el entorno; al mismo tiempo cuento todos los sonidos que me llegan, asombrándome de lo numerosos que son. La mente reproduce el lienzo de colores naturales proporcionado por los ojos, pero al mismo tiempo le añade matices cromáticos que quizá no existan, aunque eso no importa demasiado. Mientras tanto extiendo una mano para acariciar el aire tanto como él me acaricia a mí y dejo que el sol me inunde con su energía. Parezco solo ser un hilo conductor entre el astro y el suelo; aprendo de ambos como mis mentores. Ellos estaban aquí millones de años antes que nosotros y seguirán ahí, cuando nuestra estupidez nos autodestruya.

Me conformo pues con esos breves momentos de comunión absoluta con la naturaleza; una sinceridad sensitiva que nunca debimos perder.

Fuente: Libro Para un mundo mejor: Ateismo y Naturismo (fragmento). Editorial Createspace Independent Publishing Platform, United States 2015. Autor: Ricardo Pallejá Herrera.

¿Desnudarse es feminista?

Un cuerpo femenino sin ropa despierta todo tipo de juicios contra las mujeres. ¿A qué se debe esto?

Primero, cada mujer tiene derecho a desnudarse donde quiera y a elegir que le tomen fotos desnuda. Eso no tiene nada de malo. Un cuerpo desnudo es solo un cuerpo desnudo, no tendría que ser sorpresa para nadie que una mujer tenga pezones debajo de su blusa. Pero como vivimos en un mundo sexista, el desnudo de una mujer es leído como un motivo de vergüenza, una pérdida de la virtud, una muestra de falta de autoestima, un semáforo en verde para que otros se masturben con su imagen. En realidad es absurdo que tantas lecturas castiguen a las mujeres por desnudarse, mientras que si un hombre lo hace, por mucho llega a ser irreverente. Y se pone peor: si una mujer se desnuda y le gusta su cuerpo, la gente la acusará de vanidosa, superficial, provocadora y hasta estúpida. En resumen, las mujeres somos castigadas si tomamos control de nuestro cuerpo y, más aún, si osamos asumirnos como seres sexuales.

El problema no es que las mujeres se desnuden. El problema es que muchas veces esos desnudos son explotados por una industria que deshumaniza y explota los cuerpos de las mujeres para lucrarse. En 1975, la crítica feminista Laura Mulvey creó el concepto ‘male gaze’. Mulvey argumenta que en el cine se impone una mirada masculina; es decir, la cámara asume la perspectiva de un hombre, heterosexual, cisgénero. Esto se evidencia cuando la cámara nos impone mirar de arriba a abajo un cuerpo, o cuando solo vemos un cierto tipo de desnudo (el de la mujer joven y delgada), que es el único que agrada al patriarcado. Decimos que es una mirada que ‘deshumaniza’ porque se trata de un sujeto que mira a un objeto (y ese objeto es una persona, como las mujeres en Playboy). Es una mirada tan invasiva que las mujeres la hemos interiorizado cuando nos miramos en el espejo. Sirve, cómo no, para vender revistas, películas y todo tipo de entretenimiento. Esa convergencia compleja de los cuerpos de las mujeres convertidos en mercancía y el castigo social que provoca el desnudo hace que sean productos casi irresistibles.

En vez de criticar a las mujeres por desnudarse ante una cámara, tendríamos que criticar a una industria que las explota y les promete fama para no tener que darles honorarios justos. Que nos dice a diario que solo hay una forma de belleza. Pero el mundo está cambiando. Por un lado, la posibilidad de tomarse selfies ha revolucionado la manera de contarnos en imágenes sin intermediarios. Esto ha detonado un movimiento mundial para asumir de forma positiva nuestros cuerpos. Por otra parte, cada vez más mujeres hacen parte de la industria editorial y audiovisual; es decir, las miradas se están diversificando.

La pregunta no es si una mujer debe o no desnudarse, es si el desnudo es ético. Es decir, sin explotación, con consentimiento y respeto. Para eso hay que preguntarse quién toma las decisiones sobre esa imagen y quién se lucra o beneficia de ella.

Fuente: Revista Cromos. Texto: Catalina Ruiz-Navarro.

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El destape no fue una liberación ni para el cine ni para la mujer.
El naturismo proporciona igualdad entre hombres y mujeres.

Nuevos brotes

En estos casi veinte años de permanencia en la red con mi web (Lugares Naturistas) y blogs (Info Lugares Naturistas e Info Nudismo) he visto nacer, y casi con la misma rapidez desaparecer nuevos recursos, blogs, páginas web, cuentas en las redes sociales, etc. todos relacionados con el nudismo naturismo, recursos que durante el tiempo que estuvieron activos contribuyeron en mayor o menor medida a difundir y promocionar a nuestro colectivo con más o menos acierto.

Pero nada parecido a lo que está sucediendo desde el verano pasado, y especialmente desde inicios de este 2018, que están surgiendo en la red “nuevos brotes” como si de una explosión primaveral se tratase… En los últimos meses he visto nacer nada menos que siete blogs, todos ellos a nivel de particulares, todos ellos en español, y todos ellos con mucha e interesante información y artículos de opinión sobre el nudismo, el naturismo y esta filosofía de vida tan nuestra y tan peculiar. Todo esto sin contar varias cuentas nuevas de Twitter también dedicadas a los mismos fines.

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Así que desde estas páginas me agrada mucho dar la bienvenida a la red (por orden de creación) a:

Somos Nudistas, la forma de vida más natural.
Naked at Home, erótica naif y humana.
Mamá Nudista, vivencias y opiniones desde mi condición de mujer, madre…
Viviendo Desnudos, blog colaborativo nudista.
Desnudízate, blog grupal sobre nudismo.
Apnel, asociación para la promoción del naturismo en libertad.
Infonaturismo, toda la información del mundo naturista.

Y me siento bien, sobretodo ahora que el paso de los años en Internet me hacen un “veterano” en estas lides, y me pesan lo suficiente como para pensar ya en un relevo generacional que parece se está produciendo, llegan estos nuevos recursos y es algo que me congratula de veras, eso sí, con la esperanza de que tengan continuidad en el tiempo, ojalá sea así.

Juanjo

Europeos y americanos opinan sobre la desnudez y la sexualidad

Desde el arte del Renacimiento que representa a los humanos en su estado natural, hasta llenar las hojas de los titulares de las noticias, la desnudez está en todas partes. Las películas, los programas de televisión y los anuncios aprovechan la desnudez, pero los mismos cuerpos avergüenzan cuando se muestran en una configuración diferente.

Miramos asombrados al arte del desnudo y condenamos la exposición accidental de una celebridad, pero ¿por qué? ¿Qué hace que cada situación sea diferente? ¿Y cuándo la desnudez nos hace sentir más incómodos? Solicitamos a más de 1.000 europeos y estadounidenses que exploren sus percepciones personales y culturales sobre la desnudez. ¿Curioso quién es modesto y quién no tiene impedimentos? Continúe leyendo para averiguar.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de los gráficos puedes visualizarlos en modo “pase de diapositivas”, o individualmente en sus tamaños originales.

Productos sexuales

Con la desnudez en las películas y los programas de televisión en aumento y las redes sociales tomando medidas enérgicas contra las políticas de exposición, nos interesó ver cómo los europeos y los estadounidenses se sentían sobre la desnudez en los medios públicos.

La indiferencia, la alegría y la sorpresa fueron emociones principales expresadas por personas de todos los medios. De hecho, cuando se trataba de apreciar el arte, la desnudez no provocaba mucho disgusto, con solo el 4% informando sobre este sentimiento. Sin embargo, la desnudez en las redes sociales se vio de una manera más negativa. Aunque el 42% de los encuestados se sintió indiferente acerca de la exposición, el 44% se sorprendió y el 21% se sintió disgustado.

Los altos niveles de disgusto cuando se trata de desnudez en las redes sociales pueden deberse a una falta de preparación. Al iniciar sesión en Facebook o Twitter, la mayoría de las personas esperan ver actualizaciones de sus familiares y amigos o videos virales destinados a la risa, no el cuerpo desnudo de alguien.

En cambio, encender el televisor, ver una película o visitar un museo son muy diferentes. La desnudez se ha mostrado en la pantalla grande y pequeña durante décadas y, a través del arte, incluso más tiempo, por lo que es algo más esperado, aunque no siempre aceptado.

Sentimiento regional sexual

La mayoría de los europeos y estadounidenses se sentían indiferentes sobre la desnudez en los medios. Sin embargo, analizamos sus respuestas en función del sexo y la nacionalidad y descubrimos que los europeos se sentían un poco mejor que los estadounidenses cuando veían la desnudez en los medios.

Cuando se mira específicamente el género, las mujeres estaban más disgustadas con ver la desnudez que los hombres.

Agreguen nacionalidad, y la división se hizo mayor: las mujeres estadounidenses estaban casi dos veces más disgustadas con la desnudez en los medios que los hombres estadounidenses.

Para sumergirse aún más en la incomodidad, la desnudez en los medios fue muy polarizadora para las mujeres: a pesar de que el 87% de las mujeres europeas y el 91% de las estadounidenses se sienten indiferentes sobre la desnudez en los medios, el 34% muestran sentimientos de disgusto hacia las representaciones mediáticas de la desnudez.

En contraste, casi el 70% de los hombres europeos informan sentirse bien cuando ven la desnudez, y los hombres estadounidenses lo sienten de manera similar. Los hombres estadounidenses también tenían menos miedo, disgusto y tristeza hacia la desnudez que los hombres y mujeres estadounidenses.

Primera exposición a la desnudez

Casi 20% más estadounidenses que europeos estuvieron expuestos a la desnudez a través de películas durante la infancia. Sin embargo, cuando se trataba de la playa, era más común que los jóvenes europeos experimentaran la desnudez que los estadounidenses.

Mientras que los niños estadounidenses suelen estar protegidos y generalmente prohibidos en las playas designadas como nudistas, tomar el sol desnudo en la playa es una norma cultural en muchas partes de Europa. La mayor exposición pública al cuerpo desnudo en la playa y la verosimilitud de la presencia de los padres en esa situación pueden ser la razón por la cual los europeos consideraban la desnudez como menos sexual que los estadounidenses en todos los escenarios que presentamos.

De los estadounidenses expuestos a revistas para adultos cuando eran niños, el 30% relacionó la desnudez con la sexualidad a medida que crecían, el doble del número de europeos.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de los gráficos puedes visualizarlos en modo “pase de diapositivas”, o individualmente en sus tamaños originales.

La edad de la aceptabilidad

Por alguna razón, a los niños les encanta estar desnudos. Es normal que los niños pequeños se quiten la ropa y corran sin otra cosa que un pañal, pero ¿a qué edad se vuelve inaceptable?

Tanto los estadounidenses como los europeos coincidieron en que entre las edades de 12 y 14 años, el cuerpo desnudo comienza a ser considerado como sexual por la sociedad. Aunque esta edad puede parecer baja, podría ser una buena señal para que los padres comiencen a hablarles a sus hijos sobre los lugares adecuados para la desnudez y cómo de cómodos se sienten con sus cuerpos.

Exhibición pública de cuerpos

La exposición a la desnudez en la infancia puede ser una faceta normal del crecimiento tanto en Europa como en los EE.UU., como se encuentra nuestro estudio. Más allá de las películas, revistas y bellas artes, las playas europeas y los vestuarios estadounidenses eran algunos de los espacios públicos más comunes en los que las personas estaban expuestas a la desnudez cuando eran niños. Sin embargo, eso no significa que sea socialmente aceptable permitir que tu práctica nudista se vea en público.

Tanto los europeos como los estadounidenses estuvieron de acuerdo: las escuelas fueron uno de los lugares más inaceptables para exhibir desnudos, según el 96% de los encuestados. Incluso los espacios privados no eran un lugar para la desnudez. Otro 38% pensó que ver la desnudez pública en las redes y teléfonos era inaceptable.

Las playas también eran lugares inapropiados para tomar el sol, según el 37% de los participantes. Es importante señalar que el Reino Unido tiene una actitud muy diferente social y legalmente, hacia la desnudez pública que en los Estados Unidos. Antes de convertirse en The Naked Rambler 2.0, puede valer la pena actualizarse sobre las reglas existentes en cada lugar sobre la desnudez pública y practicar el nudismo de playa de forma correcta.

Percepción personal

Las mujeres europeas y estadounidenses compartieron sentimientos negativos hacia la desnudez en los medios y una falta de comodidad con sus propios cuerpos desnudos. A pesar de las laxas leyes europeas sobre la desnudez pública y las estrictas leyes estadounidenses que prohíben la exposición, las mujeres europeas se sentían un poco más incómodas que las mujeres estadounidenses.

La experiencia, la cultura y el género juegan un papel en las percepciones de uno sobre la desnudez, pero la forma en que uno ve su propio cuerpo también es un factor importante.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de los gráficos puedes visualizarlos en modo “pase de diapositivas”, o individualmente en sus tamaños originales.

Audazmente desnudo

Independientemente de la edad, la forma o el tamaño, algunos hombres y mujeres no pueden evitar la vulnerabilidad que sienten cuando se quitan la ropa. A pesar de cómo podría hacer sentir a sus parejas, algunas mujeres incluso prefieren evitar verse desnudas durante el coito debido a la vergüenza o la autoconciencia que sienten cuando están expuestas.

Según nuestra encuesta, el 49% de las mujeres europeas solteras y el 52% de las mujeres estadounidenses solteras admitieron sentirse incómodas desnudas. Por el contrario, solo el 41% de los hombres europeos solteros y el 35% de los hombres estadounidenses solteros compartieron su opinión.

Mientras que los hombres europeos divorciados eran menos propensos que los solteros o casados, ​​o los que estaban en pareja a sentirse incómodos estando desnudos, las mujeres europeas divorciadas eran más propensas que las solteras, las casadas o las novias a sentirse incómodas cuando estaban expuestas. Como supimos, los hombres estadounidenses divorciados se sentían más cómodos estando desnudos que cualquier otro encuestado.

Confort en el desnudo

Mientras que aproximadamente 1 de cada 10 hombres estadounidenses y menos de 1 de cada 5 mujeres estadounidenses se sentían incómodas estando desnudas frente a su pareja, los porcentajes eran más altos entre los europeos. Nuestra encuesta reveló que el 44% de las mujeres europeas y el 42% de los hombres europeos se sentían incómodos al desnudar sus cuerpos frente a sus parejas .

Sin embargo, los europeos tenían más probabilidades que los estadounidenses de sentirse cómodos si un amigo del mismo sexo o un familiar cercano los veía desnudos.

No es imposible que hombres o mujeres se sientan incómodos con su cuerpo incluso cuando están cerca de un cónyuge. Reducir las redes sociales, prestar atención a los elogios que le da su pareja, y recordar lo que alguien ama de usted son herramientas importantes para combatir estas percepciones arriesgadas de autoestima.

Creciendo en la propia piel

Los estándares tradicionales de belleza han sostenido durante mucho tiempo que lo más joven es hermoso, pero esa tendencia puede estar empezando a cambiar. Desde 1990, la edad promedio de las “personas más bellas” ha aumentado de 33 a 38 años. Y aunque este puede ser el estándar retratado por los medios, algunos hombres y mujeres no se sienten cómodos con su desnudez hasta años después.

Más hombres y mujeres estadounidenses reconocieron sentirse cómodos estando desnudos a los 50 años y más tarde. Sin embargo, las mujeres europeas en sus 20 años reportaron un mayor nivel de confianza mientras estaban desnudas que en cualquier otra edad, y los hombres europeos de 40 años informaron sentirse más cómodos desnudos.

Al descubierto todo

Los europeos y los estadounidenses coincidieron en que había una diferencia entre apreciar la belleza de un cuerpo desnudo en el arte y ver un cuerpo desnudo en público o en la pantalla. Mientras que las mujeres tendían a ser más conservadoras e incómodas con la desnudez, los hombres eran más propensos a abrazar su traje de Adán y encontrarse bien cuando otros compartían el sentimiento.

Estar desnudo puede no ser una taza de té para todos, pero mantenerse sexualmente saludable debería serlo. Conocer su cuerpo y tomar decisiones saludables es una parte importante de sentirse cómodo en su propia piel.

Metodología de la encuesta

Encuestamos a más de 1.000 europeos y estadounidenses sobre sus percepciones de la desnudez. Les preguntamos a los encuestados cómo fueron expuestos a la desnudez a través de los medios y en la vida real, así como su propia comodidad al estar desnudos y la aceptabilidad de estar desnudos. Luego hicimos preguntas demográficas básicas.

Declaración de uso justo

Siéntase libre de desnudarse y compartir nuestros hallazgos con amigos y seguidores solo con fines no comerciales. ¡No olvides volver a vincularnos para dar crédito en el lugar correcto! Para cualquier pregunta relacionada con este proyecto, envíenos un correo electrónico a press@frac.tl.

Fuente: In the Nude (Texto original en inglés).

Información relacionada:

Resultados de la encuesta sobre nudismo para nudistas 2011 en España.

¿El cuerpo humano no debe fotografiarse?

El desnudo siempre ha sido y será un tema polémico. Es un tema recurrente en el mundo del arte. Sin embargo, desde el principio de los tiempos siempre ha tenido sus detractores. En la pintura y en la escultura, y hoy en la fotografía este tema salta una y otra vez en las noticias. ¿Qué pasa con la imagen desnuda del cuerpo humano?

El desnudo siempre ha sido un tema artístico se ha representado en el mundo del arte. La Venus de Willendorf, el Nacimiento de Venus de Botticelli, el David de Miguel Ángel, la Maja desnuda de Goya, hasta la desgarrada mujer desnuda del Guernica de Picasso son símbolos del arte universal.

En principio nadie ve ahí la sexualidad de la piel desnuda. Es la representación del cuerpo humano para enseñar alegorías, simbolismos o contar las historias recogidas en los libros mitológicos. Cuando nos damos un paseo por las salas de los museos más importantes del mundo, desde el Vaticano hasta el Prado, el cuerpo siempre ha sido una referencia cultural.

Y la fotografía, como manifestación artística, siempre ha celebrado el desnudo como una de las temáticas más importantes. En algunos momentos ha sido fuente de conflictos y polémicas como la que se vivió en una feria del libro de una ciudad española. Siempre hay muchas quejas sobre el tema: sexismo, machismo, feminismo, ¿es adecuado? ¿es ofensivo? Es muy significativa la polémica que está suscitando la nueva campaña de una marca de ropa.

El desnudo en la fotografía

Desde los inicios se han hecho fotografías de desnudos. Con dos claras vertientes, la puramente sexual, donde se busca la excitación; y la artística, en la que se busca aprovechar la belleza de un cuerpo desnudo para expresarse. Da igual que sea un cuerpo masculino o femenino, perfecto o fuera de los cánones clásicos.

Cuentan que el rey Alfonso XIII tenía un gabinete en el que enseñaba fotografías pornográficas a sus invitados más distinguidos. Igual que sus antepasados, que tenían habitaciones secretas en las que se deleitaban con las formas de la ‘Maja desnuda’, por poner un ejemplo. Para poder hacer un desnudo la única vía que tenían los artistas era contar una historia mitológica. Y en los primeros tiempos de la fotografía intentaron ese camino, pero pronto fue cortada por el puritanismo de la sociedad victoriana. Y lo que quedó fueron esas imágenes picantes que podemos encontrar si buscamos por internet.

Ahora no sabría decir cuáles fueron los primeros desnudos en los que el autor quería trasmitir una sensación ajena al puro erotismo, pero siempre me viene a la cabeza el trabajo que hizo un enamorado Alfred Stieglitz a su mujer Georgia O`Keefee durante muchos años. Desnudos inspirados por la obra de Picasso con el que se relacionaba desde la famosa galería 291. Son imágenes íntimas en las que las líneas del cuerpo femenino juegan con la composición. A pesar de todo algunas no se pudieron ver hasta la exposición del museo Metropolitan en 1978, con el beneplácito de Georgia.

También podemos recordar las fotografías de los surrealistas, con Man Ray a la cabeza y los retratos de Lee Miller solarizados. Aquellas fotos que se enseñaban en la revista Minotaure eran fruto de locos artistas que solo querían llamar la atención. Pero algunas de esas fotografías no puedes dejar de mirarlas por la intensidad que tienen.

Si nos adelantamos un poco más en el tiempo, empezamos a encontrar un poco más de permisividad. Y los grandes fotógrafos de moda no dudaron en expresarse a través de las líneas del cuerpo humano. Helmut Newton, Richard Avedon, Irving Penn hicieron desnudos sin prejuicios. Y son auténticas maravillas que se estudian en las escuelas de fotografía y que muchos copian hoy en día como si fuera algo novedoso.

Helmut Newton y Robert Mapplethorpe

Quizás son dos de los fotógrafos más polémicos que han trabajado el desnudo sin prejuicios y se han enfrentado a la ira de los que no veían nada más que sexo (y os prometo que hay algo más). Helmut Newton fotografiaba a la mujeres como si fueran diosas. Son imágenes totémicas, poderosas, que no se hunden ante nada. Una vez preguntaron a su mujer, la también fotógrafa June Browne, que si no le preocupaba que su marido hiciera siempre esas fotos. Ella les contestó que solo estuvo preocupada cuando le dio por fotografiar flores. No veía nada malo en esas sesiones en las que ella estaba presente…

Otro gran especialista del desnudo, pero esta vez masculino, es Robert Mapplethorpe. Jamás fue aceptado por la sociedad, es verdad que le gustaba provocar, pero el clasicismo detrás de sus desnudos está a flor de piel. Esos blancos y negros suavizan la crudeza con la que muestra a sus amantes. Y en muchos estados sigue estando prohibido mostrar algunas imágenes demasiado explícitas. Quizás él se sentía feliz con la polémica, igual que el más moderno Terry Richardson. Él si que busca polémica cuando fotografía a sus amigos y amigas. Ahí sigue alimentando por su actitud y falta de seriedad esta polémica sobre el desnudo.

Al fin y al cabo el cuerpo humano es lo que nos une a todos. Y por lo que sea a unos nos puede ofender y a otros no. Todo depende de la óptica con la que se mire. Para saber reaccionar solo nos queda acercarnos a la historia del arte y buscar qué hicieron antes de nosotros. ¿Vosotros qué pensáis?

Fuente: xatakafoto.com/fotografía Autor: Fernando Sánchez @ferfotopuntoes

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