Desnud Arte: Sébastien Brunel

Apasionado por las artes gráficas, Sébastien entra en la escuela Émile Cohl para estudiar ilustración y diseño gráfico. Las clases con modelos desnudos a las que asiste durante su formación son una revelación para el joven artista y le sirven de motivación para adentrarse en la práctica de la pintura del desnudo. Sébastien obtiene su título oficial con honores en 1996.

Posteriormente, trabaja como diseñador gráfico en estudios de videojuegos de Francia e Inglaterra durante dos años antes de ejercer su profesión por cuenta propia. Monta un estudio junto con tres amigos con los que participa en varios proyectos para distintos clientes (Éditions Milan, Nuclide Games…), aunque su carrera artística cobra forma al inscribirse en la “Maison des Artistes” en 1999. Empieza a exponer sus obras en cafeterías, librerías, bares y teatros de Lyon y alrededores.

Sébastien imparte clases de técnica del desnudo desde 2011. Actualmente vive y trabaja en su ciudad natal. El cuerpo desnudo del modelo es para el artista una fuente inagotable de inspiración. Sus influencias artísticas se remontan a las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet (Ardèche, Francia). Sébastien rompe con el desnudo académico y explora el cuerpo desde múltiples puntos de vista. Sigue la estela dejada por sus artistas preferidos: Egon Schiele (artista austriaco, s. XX), Kees Van Dongen (pintor neerlandés, ss. XIX-XX) o Jules Pascin (pintor americano de origen búlgaro, s. XX).

El artista trabaja con tinta y pincel sobre un esbozo a lápiz. Da volumen a las formas realzándolas con tiza y acuarela. Crea movimiento a través de la línea y del uso vibrante del color. Utiliza la acuarela para “animar” los cuerpos dejando zonas en blanco y jugando con varios matices de un mismo tono. Las sombras y la luz que obtiene así, llenan de vida la piel de sus modelos. En sus desnudos, erguidos o acurrucados, se distingue la torsión de los músculos y la tersura de la piel. Al mostrar así el cuerpo, Sébastien pretende despertar emociones en el espectador. Su pintura va dirigida a la parte oculta del ser humano. Sensual sin ser erótica, cuestiona la relación que mantenemos con la desnudez y la intimidad.

Fuente: carredartistes.com

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Sébastien Brunel.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

La desnudez

Es aberrante que se nos enseñe a sentir vergüenza de todo cuerpo desnudo. Estar desnudo resulta agradable y bello, De hecho, incluso la gente fea, por lo general queda mejor, y no peor, cuando está sin ropa.

Impedir que una persona se desnude (en las playas, por ejemplo) o que vea a otra gente desnuda, equivale a mantener toda una industria que emplea a cientos de policías, inspectores, fiscales de distrito y así sucesivamente. Parece bastante estúpido.

A quienes encuentran que es realmente agradable estar desnudos, cuando se reúnen al aire libre para jugar, nadar y broncearse se les llama nudistas. Quitarse la ropa en compañía significa ver a las personas como son, dejando que te vean también como eres, sin ningún tapujo, y es tranquilizador para cualquiera que tenga dudas acerca de su valor físico como mujer o como hombre. Se aprende que las personas son de todas formas y tamaños y que todas las formas y tamaños son buenas, con o sin ropas.

Hoy muchos adultos van por sus casas desnudos, sin esconderse detrás de las toallas, esto ayuda a los niños a saber cómo son los cuerpos de los mayores. En el siglo pasado algunos hombres crecieron sin saber que las mujeres tenían pelo en el sexo -las ilustraciones y las estatuas casi nunca lo tenían- y se turbaban cuando veían cómo era en realidad el cuerpo de una mujer desnuda; algunas chicas no sabían, hasta que se casaban, cual era el tamaño de un pene normal.

En la época que vivimos ahora probablemente la gente dejará de preocuparse tanto por la desnudez. Por el momento debes recordar que aún sonroja a muchas personas, así como el sexo en general, y que no se puede imponer la desnudez a personas que no la desean.

Los nudistas acostumbraban a considerar como algo importantísimo tomar el sol y broncearse todo el cuerpo, y aseguraban que esto les hacía sentir muy bien. Probablemente lo que les hacía en verdad sentirse bien era el hecho de liberarse de todos los prejuicios sobre la desnudez como algo malo o vergonzoso. Es muy agradable tomar el sol, y las pieles bronceadas dan un aspecto muy saludable, pero en realidad los rayos solares dañan la piel y la agrietan prematuramente, de modo que es mejor no tomarlo en exceso, especialmente en lugares muy soleados como el sur del Mediterráneo o la cima de las montañas, donde el sol es muy fuerte.

Estar juntos y desnudos es una de las cosas más agradables que hacen los amantes, aun cuando no tengan la intención de realizar el acto sexual. Les permite verse y sentirse el uno al otro sin ocultarse nada, simplemente como dos personas tal cual son.

La idea de que la desnudez es algo sucio produjo en realidad, una enfermedad mental. Algunos hombres, que tuvieron dificultades sexuales desde al infancia y tienen demasiado miedo para intentar tener relaciones sexuales con una mujer, sólo se excitan escondiéndose en lugares públicos y mostrando repentinamente sus órganos sexuales a una mujer o a una niña. Si ésta se asusta y lo demuestra, entonces se sienten bien. A estas personas se les llama exhibicionistas y con frecuencia se les castiga con la cárcel, es muy doloroso que tengan tales problemas, y en realidad no le hacen daño a nadie. Si todas las mujeres y las chicas estuvieran acostumbradas a mirar el cuerpo masculino, harían lo que según se cuenta, hizo una dama francesa, y dirían a este hombre: Espléndido, pero ¿no cogerás un resfriado?.

Fuente: El eurociudadano nudista. Texto: Libro El adolescente sexualidad, vida y crecimiento (fragmento).

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Es hora de recuperar nuestra piel

Full Body Proyect, de Leonard Nimoy

Como estar desnudos restaura nuestra dignidad.

Este estos años donde todos necesitan traer lo mejor de sí mismos, estamos abogando activamente por que nuestra especie exista en este hermoso planeta. ¿Podemos ser justos? ¿Podemos practicar la libertad juntos? ¿Podemos redescubrir una relación correcta entre nosotros, incluso entre los humanos y la tierra? ¿Podemos recordar lo que es estar vivos el uno con el otro, más allá del sufrimiento y la supervivencia?

Yo creo que sí, contra toda evidencia que indique lo contrario. Creo que sí porque he tenido tantas experiencias de vulnerabilidad, momentos en los que vi que todos luchamos con la pertenencia, con encontrar un hogar, con ser honestos, con adaptarnos, con satisfacer nuestras necesidades y con cultivar la seguridad. Con ser nosotros mismos sin disculpas, no de una manera defensiva, no de manera performativa, solo… nosotros.

Mi difunta camarada Charity Hicks dijo que esto era “desnudarse”. Ella dijo que cuando entramos a las reuniones y espacios de movimiento entre nosotros, necesitamos dejar de fingir, manipular y vender, y desnudarnos. Cuando ella lo decía, algunos de nosotros nos sonrojábamos y otros decían “¡Ase!” Otros todavía encontrarían una manera de escapar del espacio por completo.

Hay tantas razones por las cuales las personas tienen miedo de desnudarse. El capitalismo nos dice una y otra vez que nuestro verdadero yo no es lo suficientemente bueno. Nos dicen que solo los ricos merecen estar bien y recibir atención. Que nuestros cuerpos no son hermosos porque estamos discapacitados, gordos, blancos o no agradables a un hombre, etc. etc. etc.

Quiero decir que las mismas prácticas que utilizamos para desnudarnos en el ámbito del sexo y la intimidad -la develación de la piel- pueden enseñarnos a llevar a nuestro yo sin arrepentimiento a cualquier espacio donde necesitemos desnudarnos.

Conoce tu propia desnudez

En mis primeros años de engancharme, nunca me vi desnuda. Me ponía mi atuendo y una vez que las cosas eran absorbidas y formadas en una rígida versión de maniquí de mi cuerpo, me miraba en el espejo y lo aprobaba. Más tarde, si la noche iba bien, a medida que la ropa se iba apagando me alejaba o me alejaba de la luz brillante y esperaba que la otra persona no notara la diferencia entre la presentación y la realidad.

Estoy agradecida por las experiencias formativas en las que pude practicar estar desnuda con otras personas en una relación, en aguas termales y baños. Estoy agradecida por los niños que aman mis suaves abrazos envolventes. Y para los amantes que dijeron: “Eres hermosa”.

Pero el trabajo más significativo fue un año de práctica personal: mirarme en los espejos mi cuerpo desnudo y encontrar algo que me gustaba. Es tierno recordar que al principio solo pude decir “mi dedo meñique izquierdo”, pero fue un comienzo: “Meñique izquierdo, eres liso y sin vida. Te ves delicado y tu uña es hermosa”.

Mi estándar era que no podía repetir una parte del cuerpo. Eventualmente llegué a las estrías, cicatrices y hoyuelos de la celulitis. Eventualmente llegué a un lugar donde me veía completa, en movimiento, descompartimentalizada. Eventualmente me di cuenta de que era un cuerpo sagrado y hermoso.

He pasado por un proceso similar para mis emociones, mi espíritu y mi yo trabajador del movimiento.

Conocer esta desnudez me permite tener algo más que coraje cuando a la hora de mostrarme a los demás; me permite tener dignidad. Sigo con la práctica, y en estos días, a veces me resulta difícil mantenerme con la ropa puesta.

Sé bueno con tu cuerpo

Hidrátate. Cómete tus verduras. Haz estiramientos. Di cosas bonitas en el espejo como “maldita sea Dios, te ves deliciosa hoy”.

Asegúrate de que quieres estar desnuda

Si se encuentra en una situación en la que se siente bien, escuche ese sentimiento sin juzgar; ser curioso. ¿Cuál es la información dentro de ese sentimiento que puede ayudar a comprenderse a usted mismo y a la situación? Hay mucha diversión y sexo sexy en varios estados de vestimenta parcial, y apoyo todo eso. O puede haber una cuestión de seguridad o comodidad que necesite atención, que aún no se ha articulado ni acordado.

Y mientras que no hay nada que compare a la experiencia de la piel al desnudo, tiene que estar en el lugar correcto con la persona o la gente correcta. La desnudez es la vulnerabilidad. La vulnerabilidad es algo que ofrecemos donde se gana; como se sostiene bien, podemos ofrecer más. Así que pregúntate, ¿se ha ganado este momento mi desnudez?

Si te encuentras desnuda con alguien que no te mira con el amor, cuidado y adoración con el que te ves a ti misma, reclama tu piel , siempre hay más amantes en el mar o en la aplicación. Alguien quiere tu cuerpo completo. Espera eso.

Obtener consentimiento

Si bien es sorprendente que esto deba decirse, no te desnudes delante de otros sin su consentimiento. No aparezcas y te quites el impermeable o te expongas al césped de alguien como un gesto romántico. No sabes cómo tu desnudez impactará a otros. El permiso y los límites, esos poderosos actos de decir tal vez o no, permiten la libertad real dentro de una conexión.

Desnudarse

Su cuerpo milagroso es un regalo para usted y un regalo para aquellos que lo ven y lo acompañan. Desnúdate de esa manera, como si estuvieras desatando un lazo alrededor de un precioso y bien pensado regalo. Haga contacto visual y vea su poder y deseabilidad en los ojos de su amante. Este es tu cuerpo viviente; así es como se siente la vida.

Tarea caliente y pesada

Evalúa tu comodidad en tu desnudez: si no te sientes completamente cómoda bailando (puede ser una bop) desnuda en el espejo de tu baño, comienza una práctica de buscar y encontrar tu yo sexy, completo y sagrado.

Fuente: bitchmedia.org (Texto original en inglés). Autora: Adrienne Maree Brown.

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Los Gesatas, los guerreros celtas nudistas

Quien pudiera ver la cara de los legionarios romanos cuando cargaron contra ellos una masa de “guerreros desnudos ya que destacaba por su robustez y lozanía” que solo portaban sobre sus cuerpos numerosos torques de oro, símbolo de su numerosas victorias. ¿Quiénes eran esos valientes que se permitían el lujo de combatir sin armadura?.

Dentro de las sociedades celtas, o más correctamente en los contextos culturales de la Tené, la guerra era parte inherente de su sistema social. Numerosos jóvenes precisaban del honor que daba la lucha para ganarse su sitio en la sociedad por lo que solían recurrir al robo, bandidaje y cuando había suerte participar en una guerra contra otros pueblos. Por suerte para sus poblados la fama de los guerreros de estos pueblos llegó al Mediterráneo y fueron reclamados sus servicios como mercenarios, lo que servía de válvula de escape de esa violencia social…

Estos mercenarios celtas denominados gaesetae por Polibio, es decir lanceros, ya que gaesum es lanza en celta. Ya desde la Segunda Guerra Púnica destacaron como mercenarios en las campañas italianas de Aníbal y las victorias del Lago Trasimeno y Cannas. También en los reinos diadocos tras la muerte de Alejandro Magno o en Sicilia en los ejércitos de Siracusa.

Tras años de soldados de fortuna volvían a sus hogares cargados de riquezas, monedas de oro, vino de Italia y lo más importante prestigio para lograr el ascenso social. Pero una vez en sus tierras natales no se integran en la aldea como un campesino-guerrero más sino que convivían en una especie de hermandad, formando un colectivo independiente del resto de la tribu o el clan. Tenían sus propias normas grupales y sus tabúes o geissi, entre los que destacan la obligación de socorro de sus compañeros de armas y el culto al dios de la guerra, conocido como Camulos en las islas británicas. Sabedores de su fuerza y de la ayuda divina debían acudir al combate sin armaduras, ya que si les protegía la divinidad no necesitaban nada más y lo contrario sería buscarse la ira del dios de la guerra.

Por eso iban al combate desnudos como parte de un ritual religioso que los romanos no comprendían y buscaron explicaciones más racionales. Polibio describe que el hecho de quitarse la ropa fue para evitar que los ropajes se enredasen en los abundantes arbustos del campo de batalla. Incluso ciertos autores modernos ven una base higiénica en esta costumbre ya que se evitaría la infección de las heridas ya que la ropa solía estar muy sucia. Pero se tiene que destacar que siempre que en los textos clásicos se menciona a celtas desnudos están combatiendo como mercenarios por lo que nos encontraríamos con gesatas.

Los pueblos celtas solían emplear tatuajes como protección mágica mediante figuras en espiral en torso, brazos y rostro por lo que debían lucirlos en la batalla yendo desnudos o por lo menos el torso. Un ejemplo particular serían los habitantes de gran Bretaña que se pintaban con glasto, un tinte vegetal de color azul oscuro.

Alguno de vosotros pensara, no son tan valientes ya que llevan escudos. La respuesta en sencilla para ellos era un arma, al igual que la espada y la lanza, no una armadura por lo que era su deber acudir con él a la guerra.

En la mayoría de las representaciones los guerreros desnudos no llevan casco por los mismos motivos, además por una razón más importante para ellos. Al igual que nuestros jóvenes que no se ponen la visera para no despeinarse su tupé (o al contrario, no se quitan la visera porque están despeinados) los celtas solían peinarse de una forma muy particular y con gran carácter simbólico. Para muchos celtas el animal totémico por excelencia era el caballo y su diosa protectora era Epona. Como describió Polibio “Se lavan el pelo con agua de cal y lo peinan hacia atrás, por lo que poco se distingue de la crin de un caballo” esto producía un endurecimiento del pelo que impedía el uso de cascos además de convertir el peinado en una especie de yelmo, cual pankie premoderno.

Fuente: bellumartis.blogspot.com.es Texto: Francisco García Campa.

No concibo el mundo de otra manera que no sea creando

Miguel Andrés es un artista español nacido en Yecla (Murcia) en 1982. Creativo de vocación llegó al arte por necesidad tras haber estudiado y ejercido como publicista durante más de una década.

Comienza a desarrollar su obra de forma autodidacta a finales de 2008. Investiga con diferentes disciplinas hasta que finalmente centra su atención en el trabajo con su cuerpo, haciendo de la performance y el videoarte el eje principal de su obra.

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Ha participado en multitud de exposiciones y festivales a niveles nacional e internacional; obteniendo varios premios, becas y menciones. Su obra está en colecciones privadas de Europa y Norteamérica.

También centra su atención en la enseñanza del performing art ejerciendo como profesor en Inperiencia Centro de Investigación Escénica.

“No concibo el mundo de otra manera que no sea creando, investigando o reflexionando. El arte se convierte así en el motor de mi vida, la válvula de escape de mi emoción, personalidad e intelecto; así como en mi forma de conectar con el mundo e intentar comprenderlo”.

“Mi cuerpo es pincel y lienzo para mis creaciones y un arma transgresora con la que comunicar, ya que con mi obra pretendo generar diálogos y nuevos lenguajes mediante la performance y el videoarte”.

Para profundizar en la obra de este artista, resulta imprescindible el visionado de sus videocreaciones alojadas en Vimeo, donde tiene un canal propio, de las mismas, a destacar, quizás la más inquietante e interesante “System“, obra que posee varias disntinciones:

“Esta pieza pretende ser una alegoría digital (al más puro estilo del siglo XXI) de cómo El Sistema inserta en nosotros las pautas básicas para la perpetuación del mismo. Siendo los propios individuos los que defienden las bases de éste, su Sistema.”

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Miguel Andrés.