Emma Dante: Bestias de escena, una mirada al mundo

Según comenta Emma Dante en su website: Bestias de escena, una mirada al mundo (Bestie di scena) llegó a su verdadero significado en el momento en que renuncié al tema que quería tratar originalmente. En un inicio, quería contar el trabajo del actor, su cansancio, su necesidad, su abandono total llegando a la pérdida de la vergüenza y, finalmente, me encontré delante de una pequeña comunidad de seres primitivos, desorientados, frágiles, un grupo de idiotas que como gesto extremo ofrecen sus ropas sudorosas al espectador, renunciando a todo lo demás.

Todo este proceso ha comenzado desde esa renuncia, creándose una extraña atmósfera que no nos ha abandonado y que ha hecho que el espectáculo se genere solo. En Bestias de escena hay una comunidad que huye, expulsada del paraíso al igual que Adán y Eva, llegando a un lugar del pecado, el mundo terrenal, lleno de trampas y tentaciones. Se engañan a sí mismos para vivir, encontrando en ese escenario todo lo que necesitan: el odio, el amor, el camino, el miedo, el mar, el naufragio, la zanja, la tumba donde llorar a los muertos, los restos de una catástrofe…

Nuestras bestias no hacen otra cosa que imaginar la escena. Se ríen viviendo, tomándose de las manos. Bailan, cantan, gritan, pelean en dialectos sureños, seducen, enloquecen, aman, ríen, luchan. Sin historias ni vestuario, las bestias de la escena se mueven desvergonzadamente como al principio de todo, nos obligan a dar peso, volumen y desorden a nuestros ojos… y es el espectador quien elige desde el principio si aceptarlas o rechazarlas.

Bestias de escena se representará en Madrid, en el Teatro Valle-Inclán del 13 al 17 de junio de 2018.

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Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Desnudo/Denuded – Bruno Isakovic

Bruno Isakovic es graduado en Danza Contemporánea por la Amsterdam School of the Arts. Croata de nacimiento, Isakovic es coreógrafo, bailarín y educador, además de miembro del Contemporary Dance Studio en Zagreb, con numerosos premios y distinciones como el premio a la mejor performance individual en el certamen Solo/Dúo Dance International Festival, en Budapest.

Desnudo/Denuded, una performance resultado de su constante investigación sobre el aspecto físico del sujeto y la relación cuerpo-alma. Durante su performance, Isakovic procesa una serie de significados y sensaciones a manera de ritual, en el que no solo se evidencia su maestría en el dominio del cuerpo y sus movimientos, sino su alto grado de introspección para establecer con el público un nivel de comunicación que llega a resultar hasta confidencial.

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¿El cuerpo humano no debe fotografiarse?

El desnudo siempre ha sido y será un tema polémico. Es un tema recurrente en el mundo del arte. Sin embargo, desde el principio de los tiempos siempre ha tenido sus detractores. En la pintura y en la escultura, y hoy en la fotografía este tema salta una y otra vez en las noticias. ¿Qué pasa con la imagen desnuda del cuerpo humano?

El desnudo siempre ha sido un tema artístico se ha representado en el mundo del arte. La Venus de Willendorf, el Nacimiento de Venus de Botticelli, el David de Miguel Ángel, la Maja desnuda de Goya, hasta la desgarrada mujer desnuda del Guernica de Picasso son símbolos del arte universal.

En principio nadie ve ahí la sexualidad de la piel desnuda. Es la representación del cuerpo humano para enseñar alegorías, simbolismos o contar las historias recogidas en los libros mitológicos. Cuando nos damos un paseo por las salas de los museos más importantes del mundo, desde el Vaticano hasta el Prado, el cuerpo siempre ha sido una referencia cultural.

Y la fotografía, como manifestación artística, siempre ha celebrado el desnudo como una de las temáticas más importantes. En algunos momentos ha sido fuente de conflictos y polémicas como la que se vivió en una feria del libro de una ciudad española. Siempre hay muchas quejas sobre el tema: sexismo, machismo, feminismo, ¿es adecuado? ¿es ofensivo? Es muy significativa la polémica que está suscitando la nueva campaña de una marca de ropa.

El desnudo en la fotografía

Desde los inicios se han hecho fotografías de desnudos. Con dos claras vertientes, la puramente sexual, donde se busca la excitación; y la artística, en la que se busca aprovechar la belleza de un cuerpo desnudo para expresarse. Da igual que sea un cuerpo masculino o femenino, perfecto o fuera de los cánones clásicos.

Cuentan que el rey Alfonso XIII tenía un gabinete en el que enseñaba fotografías pornográficas a sus invitados más distinguidos. Igual que sus antepasados, que tenían habitaciones secretas en las que se deleitaban con las formas de la ‘Maja desnuda’, por poner un ejemplo. Para poder hacer un desnudo la única vía que tenían los artistas era contar una historia mitológica. Y en los primeros tiempos de la fotografía intentaron ese camino, pero pronto fue cortada por el puritanismo de la sociedad victoriana. Y lo que quedó fueron esas imágenes picantes que podemos encontrar si buscamos por internet.

Ahora no sabría decir cuáles fueron los primeros desnudos en los que el autor quería trasmitir una sensación ajena al puro erotismo, pero siempre me viene a la cabeza el trabajo que hizo un enamorado Alfred Stieglitz a su mujer Georgia O`Keefee durante muchos años. Desnudos inspirados por la obra de Picasso con el que se relacionaba desde la famosa galería 291. Son imágenes íntimas en las que las líneas del cuerpo femenino juegan con la composición. A pesar de todo algunas no se pudieron ver hasta la exposición del museo Metropolitan en 1978, con el beneplácito de Georgia.

También podemos recordar las fotografías de los surrealistas, con Man Ray a la cabeza y los retratos de Lee Miller solarizados. Aquellas fotos que se enseñaban en la revista Minotaure eran fruto de locos artistas que solo querían llamar la atención. Pero algunas de esas fotografías no puedes dejar de mirarlas por la intensidad que tienen.

Si nos adelantamos un poco más en el tiempo, empezamos a encontrar un poco más de permisividad. Y los grandes fotógrafos de moda no dudaron en expresarse a través de las líneas del cuerpo humano. Helmut Newton, Richard Avedon, Irving Penn hicieron desnudos sin prejuicios. Y son auténticas maravillas que se estudian en las escuelas de fotografía y que muchos copian hoy en día como si fuera algo novedoso.

Helmut Newton y Robert Mapplethorpe

Quizás son dos de los fotógrafos más polémicos que han trabajado el desnudo sin prejuicios y se han enfrentado a la ira de los que no veían nada más que sexo (y os prometo que hay algo más). Helmut Newton fotografiaba a la mujeres como si fueran diosas. Son imágenes totémicas, poderosas, que no se hunden ante nada. Una vez preguntaron a su mujer, la también fotógrafa June Browne, que si no le preocupaba que su marido hiciera siempre esas fotos. Ella les contestó que solo estuvo preocupada cuando le dio por fotografiar flores. No veía nada malo en esas sesiones en las que ella estaba presente…

Otro gran especialista del desnudo, pero esta vez masculino, es Robert Mapplethorpe. Jamás fue aceptado por la sociedad, es verdad que le gustaba provocar, pero el clasicismo detrás de sus desnudos está a flor de piel. Esos blancos y negros suavizan la crudeza con la que muestra a sus amantes. Y en muchos estados sigue estando prohibido mostrar algunas imágenes demasiado explícitas. Quizás él se sentía feliz con la polémica, igual que el más moderno Terry Richardson. Él si que busca polémica cuando fotografía a sus amigos y amigas. Ahí sigue alimentando por su actitud y falta de seriedad esta polémica sobre el desnudo.

Al fin y al cabo el cuerpo humano es lo que nos une a todos. Y por lo que sea a unos nos puede ofender y a otros no. Todo depende de la óptica con la que se mire. Para saber reaccionar solo nos queda acercarnos a la historia del arte y buscar qué hicieron antes de nosotros. ¿Vosotros qué pensáis?

Fuente: xatakafoto.com/fotografía Autor: Fernando Sánchez @ferfotopuntoes

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Ellos también se desnudan en las series

El desnudo en las series está de moda. El desnudo es un reclamo importante en las series americanas o, cuando menos, una parte muy importante de los guiones de sus series en los últimos tiempos. Podríamos considerar que el desnudo forma parte de una cultura distinta, en la que el argumento implica liberación sobre los antiguos tabúes, que la moralidad respecto al cuerpo o a la sexualidad se ha rebajado, y que los cuerpos son enseñados sin tapujos para una sociedad global sin prejuicios. Pero también podemos pensar, con independencia de esto, que el cuerpo tanto de ellas como, en menor medida, de ellos, es un objeto de mercado y de venta usado para aumentar las audiencias de las más que competitivas productoras o distribuidoras como Netflix o HBO.

En este sentido nuestro cuerpo, a diferencia de él de ellos, está totalmente expuesto a la mercantilización. El desnudo femenino es un objeto de comercio masivo y un reclamo de primer nivel para la promoción de cualquier producto. El erotismo, la sexualidad, la naturalidad o el simple nudismo, la persona que está detrás de la piel y de los pubis rasurados, deja de ser un ser en sí mismo para convertirse en un objeto de mercado. Por qué ellos no se desnudan tanto en las series parece estar muy claro. Poco importa el el formato o incluso el país los desnudos femeninos son una constante mientras los masculinos son más bien excepcionales. Está claro que el cuerpo desnudo de la mujer es un reclamo y un síntoma de éxito, sin embargo también existen series en las que el desnudo masculino nos permite recrearnos también a nosotras un poco la libido y la vista.

Una de las series pioneras en destape fue Roma, una serie histórica que todos recordamos por sus escenas de sexo, de desnudo y sus luchas de poder entre sábanas. Aunque los desnudos femeninos fueron mayoría también pudimos deleitarnos con más de un desnudo masculino bastante interesante, como el de el general Marco Antonio interpretado por James Purefoy.

Spartacus fue su más que digna sucesora. A diferencia de Roma esta producción sí fue una de las grandes series que nosotras pudimos disfrutar tanto o más que ellos. No tanto por las escenas de desnudos, que también, sino por los continuos torsos romanos que aparecen en casi cada secuencia, no en vano una serie sobre guerreros del extinto Imperio, que en realidad tienen una ajetreada vida sexual, y una, más habitualmente de lo normal continua lucha entre esclavos y amos, no podía ser de otra forma. Además tiene escenas sangrientas y mucha tensión no resuelta. Manu Benett, James Wells o John Hanna pasearon no sólo sus torsos desnudos sino otros lugares menos expuestos de su dotada anatomía.

Este argumento de poder y desnudos por algún motivo nos suena especialmente. Su gran heredera y más exitosa serie de HBO, de la que hablar es ineludible, continúa la tradición de las series históricas. Entre el poder, la venganza y el sexo, y una protagonista con la tendencia a salir de entre las llamas completamente desnuda, también se cuelan importantes largos argumentos para que nosotras también nos interesemos. Aunque son minoría y haya sido objeto de controversia, en la ya mítica Juego de Tronos podemos encontrar desnudos como el de Alfie Allen actor que interpreta a Theon Greyjoy, que pasea y utiliza su enorme dotación envidia de todos los siete reinos hasta su desdichado fin, dándonos escenas dignas del pause del mando a distancia.

Otras series de HBO también son para dejar las manos donde puedan verse. Una de ellas es Boardwalk Empire serie de gansters en las que actores como Vincent Piazza, Lucky Lucciano, se nos muestran tal y como vinieron al mundo, aunque un poco más crecidos, sobre todo en algunas partes. También HBO nos ofrece otros géneros como westerns como es Deadwood en el que actores como Nick Offerm, Thomas Jane o Ray Drecker se dejan ver por completo, haciéndonos ver que el desnudo no es sólo parte de los géneros históricos. En la misma cadena el género de fantasía la serie Oz nos ofrece entre otras la anatomía de Christopher Meloni.

En el otro lado, en la plataforma Netflix, también se nos ofrecen largos argumentos para seguir algunas de sus series. En Club de Cuervos una familia de México que se hace cargo de un club de fútbol. Una serie en la que hombres, deportes y vestuarios son una constante, el morbo y los desnudos masculinos tenían que ser constantes. Joaquin Ferreira es uno de los agraciados. Pero hay más ejemplos, en la serie Sense 8 el español Miguel Ángel Silvestre, entre otros, dota a la serie de los hermanos Wachowski de un largo interés; The Client List, una serie en la que los masajes son casi los protagonistas no podían faltar con qué subirnos la libido a nosotras. Los Borgia, serie medieval llena de intrigas, para algunos el Juego de Tronos de Netflix el sexo es una vez más un buen aliciente. También en Da Vinci Demons a los 59″ de su primera secuencia ya aparece un desnudo masculino, el de Hugh Boneville.

Otros clásicos que estimularon nuestro erotismo fueron series como True Blood, una serie de vampiros con un importante apetito de sangre y de sexo. Aunque una vez más ellas acaparen los centímetros de pecho y de pubis, algunos actores como Stephen Moyer, Alexander Scargard o Ryan Kwanten sacian su sed de sangre y de lujuria sin nada encima. En Black Sails, un barco pirata cargado de hombres fornidos, paradogicamente hay casi tantos desnudos femeninos como masculinos, pero sin embargo están ahí. Algunos como el de Zach McGrowan nos muestran integralmente las duras exigencias de la vida en el mar. También hay escenas sexuales en Shameless, un padre soltero con sus hijos, Ryan Malntyre.

En un lugar radicalmente diferente están series en las que ellas son las protagonistas. Orange is the New Black fue una de las más exitosas. En ellas las protagonistas son mujeres casi en exclusiva compartiendo un penal y duchas, con lo que los conflictos sin ropa son constantes. Excepcionalmente hay también desnudos masculinos. En un genero radicalmente diferente de los anteriores, en Girls, a sus protagonistas les encanta estar desnudas. En esta serie se muestra sexo y desnudos con total naturalidad. Claro está que Lena Dunham, su protagonista y productora, acapara la mayor muestra de piel desnuda, pero también hay hombres, genitales, escenas de sexo y todo aquello que, esta vez sí, requiera el guión.

Así, como vemos, los desnudos en las series, sobre todo americanas, es algo ya más que habitual. Y aunque son mucho más comunes entre las mujeres que entre los hombres, estos también nos dejan interesantes momentos. Ya casi en cualquier película o serie es habitual es que a ellas se les vea el pecho y a ellos el trasero, pero en las tan de moda series los desnudos integrales ya son habituales. Sin embargo, más que en ellos, los desnudos integrales son más que habituales entre las protagonistas femeninas.

“La desnudez de la mujer no tiene que ver con la trama, tiene que ver con tratar a la mujer como objetos y a los hombres como seres humanos. El problema es sistémico. Los cuerpos de las mujeres existen en muchos de los variados mundos de HBO para servir a los hombres, devolviéndonos a una cultura de derechos masculinos”. Con estas palabras se expresaba la crítica Sezin Koelher en un artículo The Society Pages que se hizo viral. En él nos recordaba la controversia sobre el cuerpo de la mujer en la pantalla. Esperamos que en adelante los productores se fijen un poco más en nosotras.

Fuente: Naked at Home.

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Desnud Arte: Aleah Chapin, la belleza a cualquier edad

Aleah Chapin nació en 1986 en Seattle, Washington (Estados Unidos) se licenció en Bellas Artes en el Colegio de Artes Cornish y obtuvo el Master en Bellas Artes en la Academia de Arte de Nueva York, también obtuvo una beca en el Programa Internacional de Arte de Leipzig, (Alemania) y es miembro de la MacDowell Colony de New Hampshire (Estados Unidos).

En el 2012 ganó el primer premio de la XXXIII edición del BP Portrait Award londinense por la obra a gran escala titulada “Auntie” en la que representa el desnudo de una amiga de la familia. Este cuadro forma parte de la serie “Aunties Project” que consta de una serie de desnudos de mujeres a las que la artista ha ido conociendo durante su vida. Sus retratos de cuerpo entero sorprenden por un realismo pictórico realmente impactante y son el contrapunto a los dictados de una sociedad exigente con el cuerpo de la mujer a la que no se le permite ningún tipo de imperfecciones, cambio de peso y que deben aparentar eternas adolescentes.

“Aunties Project” no es exactamente una protesta contra la belleza ideal, pero sí una reivindicación de la hermosura a cualquier edad, en cualquier talla y en cualquier forma. “Quería explorar mi historia y de dónde vengo y estas mujeres son amigas de mi madre. Yo crecí con ellas”, explica la artista americana.

Las pinturas de Aleah Chapin son famosas por el hiperrealismo que plasma en sus obras cuya técnica va más allá de la imagen, reivindicando el esplendor y la belleza que esconde la madurez mediante estudios rigurosos sobre la flaccidez de la piel, las manchas cutáneas o las arrugas, para ello utiliza como modelos mujeres que muestran sin tapujos la realidad de sus cuerpos.

Son mujeres que juegan y expresan que son libres porque tienen una historia que contar al espectador, lejos ya de una belleza que el mundo de la publicidad y de la moda considera efímera. Son sus traseros celulíticos, sus vientres plisados, sus vellosidades, sus manchas y sus barrigas estriadas los que entonan un canto a la imperfección y a la hermosura de carne y hueso, sin sesgos, filtros o trampas técnicas como el PhotoShop, reivindicando la autenticidad del paso de tiempo lejos de los mandatos imperantes de la estética de cualquier anuncio de revista.

Toda su obra se caracteriza por mostrar imágenes esos amables cuerpos que no son habitualmente mostrados, pero que pertenecen a la inmensa mayoría en los que el tiempo, la edad y la gravedad han actuado con naturalidad. No obstante, la pintura de Chapin no es del agrado de todas las opiniones e incuso parece ofender en ciertas élites, por ejemplo el recientemente fallecido crítico de arte Brian Sewell dijo de su trabajo: “repelente… un grotesco registro médico”.

Actualmente Aleah Chapin vive y trabaja en Nueva York.

Fuente: tribunafeminista.org

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Aleah Chapin.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.