Las 10 fotografías de desnudo que hicieron historia

El desnudo es uno de los géneros más recurrentes entre los grandes fotógrafos. Usado en la moda, el arte o la fotografía más irónica es protagonista de instantáneas que forman parte del imaginario colectivo del siglo XX.

La historia de esta sesión comienza en 1948, con un pequeño accidente de coche en el que se vio involucrada la joven Marilyn Monroe, y con el fotógrafo Tom Kelley, que le dio a esta un billete de cinco dólares para gasolina y una tarjeta de visita.

Meses después, el 27 de mayo del 49, la actriz se presentó en el estudio del fotógrafo: no le costó convencerla para posar desnuda. Marilin cobró por aquella sesión 45 dólares más los cinco que iba a devolver.

Las imágenes durmieron en un cajón durante algún tiempo. Finalmente, Hugh Hefner se hizo con los negativos para que Marilyn se convirtiese en la primera chica Playboy de la historia. Los casi 54.000 ejemplares de aquel primer número se vendieron en menos de tres semanas. Era diciembre de 1953.

Para esta imagen, tomada en Barcelona en 2003, Tunick logró congregar a unas 4.500 personas (en Ciudad de México reunió 19.000 almas, su propio récord) que posaron para una corta serie desde el amanecer. Aunque sus fotografías urbanas multitudinarias son las más famosas (en Nueva York ha sido arrestado varias veces por montar estas performances), también ha trabajado en proyectos similares con grupos pequeños e incluso con una única persona.

“El violín de Ingres” pasa por ser uno de los desnudos artísticos más destacados de la historia de la fotografía. El artista surrealista y dadaísta retrató la espalda desnuda de la actriz y modelo Kiki de Montparnasse en 1924 (y en muchas otras ocasiones), y luego añadió las dos aberturas de la caja de resonancia de un violín con tinta china, simulando el perfil del instrumento.

De esta lección de pintura, en la que Erwitt fotografía un grupo de estudiantes pintando una modelo… solo que es la retratada la única que va vestida.

Esta fotografía es la última imagen con vida de John Lennon. El 8 de diciembre de 1980 Annie Leibovitz visitó al cantante y a su esposa Yoko Ono en su apartamento del edificio Dakota, frente al Central Park de Nueva York, con el encargo por parte de los editores de la revista Rolling Stone de retratar a Lennon solo.

Horas después Lennon fue asesinado. El 22 de diciembre la fotografía ilustraba la cubierta del prestigioso magacín musical, y en 2005 fue escogida por la American Society of Magazine Editors como la mejor portada de revista de los últimos 40 años.

La cantante Patti Smith es una de las figuras más importantes de la escena punk y rock internacional de todos los tiempos.

Esta fotografía está tomada en 1976, en el loft del fotógrafo en Bond Street, un pasaje del Bowery de Manhattan donde vivían y trabajaban muchos artistas durante los años 70 y al que Smith se mudó ese mismo año.

La fotografía como arte y como medio de expresión le debe gran parte del estatus que alcanzó durante la primera mitad del siglo XX a Alfred Stieglitz.

El fotógrafo y la pintora Georgia O’keeffe intercambiaron correspondencia subida de tono y se vieron tiempo antes de que él se divorciara. El amor que nació entre los dos artistas influyó notoriamente en muchos de los retratos que Stieglitz le hizo a O’Keeffe, entre ellos este desnudo que pasa por ser una de las fotografías más caras de la historia.

“Una buena fotografía de moda debe parecer cualquier cosa menos una fotografía de moda.” Mediante el desnudo, este australiano nacido en Berlín elevó el género a la categoría de arte.

Esta es una de sus fotografías más clásicas: las cuatro modelos desnudas están iluminadas por una luz suave lateral, todas con zapatos de tacón, sin mirar a cámara y con aire de suficiencia, como quitándole importancia a la fotografía.

La iconografía pop de las décadas de los 80 y 90 no sería la misma sin la figura de Herb Ritts.

Ritts, que fotografió a esta modelo desnuda sosteniendo una planta rodadora por encima de su cabeza en 1986, utiliza la similitud del cuerpo esbelto de una mujer con el tronco de un árbol y une dos objetos para construir uno que en realidad no aparece en la escena.

La obra de Edward Weston es una de las más diversas y prolíficas de la historia de la fotografía; no en vano es uno de los autores más influyentes de la primera mitad del siglo XX.

En esta fotografía la postura de la mujer -de recogimiento e introspección, sin mostrar el rostro-, su piel desnuda y la dureza de la luz que baña la escena resaltan la sensación de tristeza y fragilidad.

Fuente: Los 10… de todo!.

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Bob Mizer, el fotógrafo que retrató la sensualidad masculina

Originario de Idaho, Estados Unidos, Bob Mizer fue un fotógrafo y cineasta nacido en 1922, comenzó a hacer fotos a principios de los años cuarenta y se concentró en hombres en poses de culturismo o en parejas que simulaban pelear. Con frecuencia las imágenes mostraban los genitales y eran claramente homoeróticas.

Su obra centrada en el desnudo masculino supuso una transgresión a las normas sociales y legales de su época. Las primeras fotografías de Bob Mizer aparecieron en 1942, tanto en color como en blanco y negro, pero en 1947 su carrera se vio salpicada por el escándalo al ser condenado por distribución ilegal de material “obsceno” a través del servicio postal de Estados Unidos. El material en cuestión era una serie de fotografías en blanco y negro, tomadas por Mizer, de jóvenes culturistas llevando únicamente unos taparrabos llamados “posing straps“, un precursor del tanga. Cumplió una condena de nueve meses de prisión en un campo de trabajo de Saugus, Santa Clarita, California. Aunque ahora pueda parecer ridícula la acusación, en su tiempo, la mera insinuación en una fotografía de desnudez masculina no solo era mal vista, también era ilegal.

Los modelos de Bob Mizer no enseñaban mucho más que cualquier otro culturista de por aquel entonces. Era 1945 y la práctica de tomar fotos a estos deportistas se llevaba realizando desde el siglo anterior, pero las imágenes de Mizer insinuaban mucho más que cualquier otra de su género.

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En Estados Unidos, la ley marcaba claramente los límites en cuanto a vestuario se refiere. Los desnudos integrales estaban prohibidos, pero a aquellos musculosos hombres no les hacía falta mostrarse de esa guisa. Aun con algo de ropa conseguían esa sutil provocación que hacía que esas fotos fueran diferentes al resto. Bob Mizer sabía del tirón que tenían, especialmente entre el público gay.

Bob Mizer pasó 48 años haciendo fotografías y películas para su Athletic Model Guild, y 41 años publicando Physique Pictoral, la primera y más explícita revista gay de Norteamérica. Sus diarios personales, que llevó desde que tenía ocho años, dan cuenta de su clara elección sexual desde su adolescencia, sin embargo hasta la edad de 42 años siguió viviendo y trabajando en la casa de huéspedes de su madre, en Los Ángeles, donde su estricto código de ética le impidió expresar con libertad sus fantasías. Por eso, durante los primeros 24 años de su carrera, sólo trabajó a blanco y negro y tuvo la precaución de no mostrar jamás un desnudo masculino total. Pero después de la muerte de su madre en 1964, Mizer construyó rápidamente un imperio dedicado a los placeres de la carne masculina, donde fotografiaba hombres totalmente desnudos en colores psicodélicos.

En las décadas del 70 y el 80, el viejo hotel de huéspedes que regentaba su madre en Los Ángeles, y tras el fallecimiento de ésta, ocurrido en 1964 se transformó en el hogar de decenas de sus jóvenes modelos, que vivían al aire libre, en sofás y galerías, junto a pollos, gansos, cabras, monos, estatuas romanas, árboles de Navidad abandonados y todas los imaginables objetos de utilería que utilizaba para su cada vez más importante y extravagante obra cinematográfica y fotográfica.

Llamado a menudo “el Hugh Hefner de la industria editorial gay” por su revista pionera, Mizer influenció figuras de arte y la sociedad del mismo modo que lo hizo Hef; desde David Hockney, quien dijo que una de las dos razones por las que viajó a Norteamérica fue para conocer a Bob Mizer, hasta Arnold Schwarzenegger, actual gobernador de California, quien posó para Mizer en 1975.

Es una figura de culto que en entre los homosexuales tiene carácter heroico. ¿Por qué? La respuesta tiene seis cifras: el fotógrafo estadounidense Bob Mizer (1922-1992) hizo aproximadamente un millón de retratos de hombres desnudos —o casi— y en poses que en los ambientes gay son consideradas sensuales o eróticas.

No fue un artista dotado —sus fotografías tienen acabado de calendario y nula intención estética—, pero se comportó con valentía para desarrollar un cuerpo de trabajo polémico y peligroso dados los tabúes y la persecución moral, social y judicial de los años en los que empezó a trabajar, a comienzos de la década de los cuarenta del siglo XX, cuando hacer fotos de mujeres desnudas estaba consentido (siempre que se camuflasrn como artísticas), pero era impesable publicar desnudos masculinos.

Bob Mizer continuó con su obra, fotografiando hasta morir en 1992 y luchó contra la censura de su época, cosa que podemos agradecer hoy en día al poder disfrutar de sus obras.

Un fotógrafo poco entendido en su época y que hoy podría ser considerado como uno de los representantes máximos de la evolución del arte LGBT.

Bob’s World: The Life and Boys of AMG’s Bob Mizer es el primer libro que celebra, a color, la desinhibida segunda parte de la carrera de Bob Mizer. Más de 250 vívidas fotos están acompañadas de una historia oral, con las colaboraciones de los artistas David Hockney, Jack Pierson and John Sonsini, los fotógrafos David Hurles y Hal Roth, los modelos Ben Sorensen y Andrew Sears, y Wayne Stanley, heredero de la finca Mizer. El libro incluye un DVD de una hora de duración que contiene películas de entre los años 1958 a 1980, especialmente editadas para esta publicación.

Más información en el sitio oficial de la Bob Mizer Foundation.

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A Celebration of Man.

Dark Field Analysis

Montaje coreográfico en forma de dúo, Dark Field Analysis atestigua y se sumerge en la carne de los encuentros. Jugando sobre las transparencias de la naturaleza humana, la coreógrafa Jefta van Dinther ofrece una pieza sensorial, donde dos protagonistas desaprenden a conocerse.

¿Qué sucede cuando dos personas se encuentran por primera vez? La conversación puede ser banal, mundana, permanecer superficial. También puede sumergirse dentro de los cuerpos y las vidas, para alcanzar profundidades asombrosas. El montaje coreográfico de Jefta van Dinther, Dark Field Analysis, cuestiona el fenómeno.

En una escenario desnudo, donde la luz es textura, dos intérpretes (Juan Pablo Cámara y Roger Sala Reyner), interactuan. Están desnudos (excepto por un microdispositivo portátil) y se mueven lentamente. Hablan, se mueven, se observan, mutuamente e individualmente.

El título de la obra, Dark Field Analysis, se refiere a una técnica de observación, especialmente utilizada en medicina alternativa. “Microscopía de campo oscuro” implica observar un organismo sobre un fondo oscuro, en lugar de sobre un fondo claro. De este modo, resaltando la relación con la luz y las transparencias.

Invocando la música melancólica y desencantada de PJ Harvey (Horses In My Dreams y The Slow Drug), Dark Field Analysis despliega la trama de una reunión bajo un escrutinio minucioso. Así como hay poco misterio en la sangre, la carne de las relaciones humanas ya no es una terra incognita.

Pero al igual que la sangre observada en el “campo oscuro”, los encuentros humanos aún pueden dar lugar a una forma de fascinación asombrosa. El método de observación cumple la función de proveedor de la experiencia de deslocalización. Si los dos personajes se observan observándose unos a otros sabiendo que se están observando y observando entre sí, gradualmente se instala una parte de lo desconocido.

Y aunque los encuentros habituales tienen como objetivo dar a conocer lo desconocido, Jefta van Dinther infunde una experiencia opuesta. Con Dark Field Analysis, el encuentro entre dos seres similares se recrea progresivamente desde lo desconocido. Para una actuación singular, contraria a las expectativas.

Fuente: paris-art.com (Texto original en francés).

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MozartNu (1986-2008) – La belleza humana y musical.
Robert Whitman – Mobius Strip.
Symmetry Study #14: (re)Presentation – 5 minute excerpt.
Grâce à Dieu, ton corps / Pigeons International.
Desnudo/Denuded – Bruno Isakovic.

El desnudo masculino

Se cumplen 4 años desde que en 2014 el Museo Nacional de Arte (Munal) clausuró la exposición El hombre al desnudo: dimensiones de la masculinidad a partir de 1800, que reunió obras del acervo del Museo d’Orsay, e intentaba explicarles a los mexicanos el tremendo cambio de percepción que ha sufrido el desnudo masculino desde que fuera principio de inspiración en el arte hasta la actualidad cuando se ha convertido en un recurso mercadológico, hoy éste sigue siendo un tema de actualidad y controversia.

No estoy seguro si la muestra consiguió evitar que muchos se escandalizaran de ahí al real, al ver un desnudo masculino pero, hace unos meses, cuando me regalaron un libro titulado Cine caliente, una recopilación de películas con escenas cuyos protagonistas eran los desnudos de los personajes, tema que ha sido un impedimento para el éxito de estos filmes en las grandes salas, no pude evitar ver en retrospectiva el caso de Fifty Shades of Grey llevado al cine bajo la cuestionable intensión de eliminar los desnudos totales (sobre todo los de su protagonista masculino) y regresar al debate original. ¿Por qué un hombre desnudo espanta y una mujer sin ropa encanta?

Todo está en la cabeza

Los griegos fueron los primeros a quienes se les ocurrió poner un desnudo fuera de un templo, al aire libre, como un elemento de placer estético y fue el de un hombre, por tanto, el desnudo masculino fue anterior al femenino en un siglo, pero, a pesar de la primicia, hay más obras de ese tipo dedicadas a las mujeres por la actitud de la Iglesia católica respecto a este tema que, siglos después, con la serie Game of Thronessigue exponiéndose frente a la clara diferencia entre los nudes femeninos y masculinos. Este fenómeno se conoce como “boobs mandate”, algo así como que las bubis mandan y nos lleva a aterrizar en seis ejemplos que demuestran que existe una especie de temor al desnudo masculino.

Don censurado

En 2002, el fotógrafo noruego Sølve Sundsbø fue el encargado de fotografiar la campaña del perfume M7 de Yves Saint Laurent censurada por mostrar un desnudo integral masculino. El chiste se cuenta solo, los penes siguen siendo especialmente ofensivos para algunos. Esa irreverencia a la que la moda tiene cierta adicción se ha convertido hoy en el vehículo para esta temática donde muchos artistas contemporáneos encuentran su personalidad creativa.

Tápese Mr. Grey

Jamie Dornan, el Cristian Grey de Fifty Shades of Grey,explicaba a Premier que si en el filme no se mostró más abajo de sus abdominales fue para “fomentar la imaginación de los espectadores, llegar al máximo de audiencia posible sin asquearles, sin llegar a algo gratuito, feo y gráfico.” ¿Será que el marketing escuda un tabú bajo el argumento de que hará más efecto esconder algo que enseñarlo?

La ley y no tanto orden

La Ley General de la Comunicación Audiovisual, en su artículo 4.2 explica que “la comunicación audiovisual nunca podrá incitar al odio o a la discriminación por razón de género o cualquier circunstancia personal o social y debe ser respetuosa con la dignidad humana y los valores constitucionales, con especial atención a la erradicación de conductas favorecedoras de situaciones de desigualdad.” ¿Entonces por qué las mujeres se ven más expuestas que los hombres?

Docurealities, un paso adelante

El dating show Adam Looking for Eve presentado en el MipTV de Cannes de 2014 fue el primero en mostrar solteros conviviendo sin nada de ropa y aunque al principio hubo mucha polémica, finalmente los desnudos de este espacio (femeninos y masculinos) fueron aceptados por los espectadores como una circunstancia más del programa que en ningún momento supera cuestiones de verdadero calado como el choque de personalidades entre los participantes.

No somos partes

La revista europea de Psicología social publicó en 2012 un artículo que afirma que nuestro cerebro procesa de forma distinta la imagen del hombre y la mujer. Mientras que a ellos se les percibe como un “todo”, ellas son observadas “por partes”, lo que favorece su cosificación y su pérdida de entidad como ser humano.

Desnudos son desnudos

Se considera un desnudo femenino en el momento en el que la mujer muestra el pecho, mientras que los pectorales masculinos no tienen esta consideración. Es por ello que muchos equiparan términos y hablan de desnudos integrales y no únicamente de una parte de la anatomía.

Todavía nos queda mucho camino por recorrer para conseguir una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Que un día los desnudos masculinos en televisión estén tan presentes como los femeninos será un gran paso; pero aún lo será más cuando ningún tipo de desnudo nos llame la atención y pase desapercibido ante el público: la naturalidad del cuerpo humano entendida como una libertad, no como una imposición.

Fuente: cdmxconnection.com Autor: David Cáliz.

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