Tableau Vivant of the Delirium Constructions

Parte homenaje a la historia del arte, parte experimento radical, parte fiesta comunitaria, Tableau Vivant of The Delirium Constructions es una celebración de la humanidad presentada como una enciclopedia visual y sonora de la condición humana y su anhelo eterno por encontrar una conexión con nosotros mismos y los demás. Una experiencia teatral que contó con la participación de varias comunidades de todo el mundo, una celebración que se revela de la imagen y mediante la expresión quiere perpetuar el cambio social.

Concebido en 2009, el Tableau Vivant es la encarnación performativa de la serie fotográfica The Delirium Constructions de la Artista estadounidense Sarah Small, quien describe su obra como: “Tableau Vivant es una performance próxima al teatro inmersivo. Es música, cuando incorpora aria clásica, canción popular local, voces corales, e instrumentos de cuerda. Es danza, con coreografías yuxtaponiéndose orgánica y arrítmicamente. Es espectáculo visual, con sus ciento veinte personajes actuando ataviados con trajes de época, siguiendo los dictados de la moda contemporánea o desnudos. Finalmente, es experimento; juntos, creando momentos de verdadera, original, y altamente improbable, intimidad”.

El video incluido presenta un extracto de 25 minutos de la actuación que tuvo lugar en Nueva York en la primavera de 2011 en el edificio Williamsburg Savings Bank, ahora conocido como Skylight One Hanson. La performance reunió por vez primera a 120 participantes, estableciendo el precedente para todas las futuras producciones.

Definir a Sarah Small con una sola palabra es una ardua tarea, podríamos utilizar la palabra artista, pero nos quedaríamos cortos. Te presentamos aquí una obra espectacular, cargada de contenido que deja sin aliento. ¡Tómate tu tiempo y disfrútalo!

Fuente: cocteldemente.com Texto: Jota Pego.

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El arte siempre ha utilizado el cuerpo desnudo.

Desnuda en la ciudad

Desnudarse en público, supuestamente puede ser visto como un acto de locura, gratuito, un desprecio de la decencia.

Pero para las lentes de artistas como Spencer Tunick, Pablo Saborido y Erica Simone (en la fotografía superior) sin embargo, la actitud gana nuevos significados: desnudarse en pleno espacio urbano puede ser, también, un modo de desnudar el propio espacio urbano.

El rey desfilaba en su carruaje, mostrando a la población su nueva y magnífica ropa visible, de acuerdo con los supuestos sastres que la produjeron, sólo por las personas más inteligentes. Y todos aquellos que asistían a la parada, elegantes que son, hacían cuestión de elogiar el tejido, el corte, los colores de la ropa de la ropa excepto un niño que, al notar lo obvio y gritar ¡el rey está desnudo!, hizo que el pueblo comprendiera lo que de hecho estaba viendo: un rey desnudo.

Por diferentes razones -sociales, políticas, culturales, económicas-, la distinción entre lo que es público y lo que es privado se vuelve cada vez más complicada. Poca gente sabe, hoy en día, lo que pertenece al terreno de uno y otro. Al mismo tiempo causa, consecuencia y “solución” de los conflictos urbanos, la construcción de centros comerciales y condominios cerrados, por ejemplo, acabó transformando la ciudad en un lugar repleto de muros y cámaras de vigilancia y vacía de encuentros y de visibilidad. Estamos tan encerrados en nosotros mismos que los demás o el otro son de cierta manera invisibles en nuestro día a día.

Y es justamente el encuentro o el contacto directo, sin barrera alguna entre hombres y mujeres de la ciudad que el norteamericano Spencer Tunick promueve al registrar multitudes de personas desnudas en diversos lugares del mundo.

“En aquel momento”, dice el arquitecto André Goldman, que participó en la performance realizada por Tunick en 2002 durante la Bienal de São Paulo, “a pesar de estar en el mismo espacio y en el mismo cuerpo de antaño, vivía nuevas experiencias sensoriales y, sobre todo, sociales y culturales sólo por estar desnudo. La pérdida de la noción de lo prohibido en relación a las “partes íntimas” me hizo perder también el exceso de erotización relacionado al sexo. Estábamos, de hecho, todos desnudos y despreocupados del sexo o la vergüenza: ¡era natural!”.

Mientras Tunick fotografía colectivos, aglomerados de personas desnudas, Pablo Saborido, argentino radicado en São Paulo, retrata a individuos desprovistos no sólo de ropa, sino también de la convivencia con el otro. En la serie Construcción-Desnuda, muestra seres desnudos y solitarios insertados en lugares vacíos y silenciosos de ciudades como São Paulo, Buenos Aires, Barcelona, París o Jerusalén.

“Pienso que mi trabajo sugiere un desajuste entre el hombre y el espacio que él habita, así como la lucha para conseguir reestablecer un equilibrio”, comenta el artista. “Es un trabajo optimista, que cree en el éxito de esa demanda”.

Desnuda con la mano en el bolsillo

La francesa radicada en Nueva York Erica Simone, a su vez, realizó una serie de autorretratos llamados Nueva York, en la que se muestra desnuda, a veces con un zapato o una bota, a veces con una bufanda, un guante u otro accesorio en espacios públicos de Nueva York. “La idea es evocar un cuestionamiento básico sobre la utilidad social de la ropa”, afirma. “La moda tiende a hablar por nosotros, antes incluso de tener una oportunidad de decir algo. Segrega y nos congrega de varias maneras, es un lenguaje silencioso y global. Yo quería ver cómo la gente se sentiría en las calles sin el amparo de ese lenguaje, entender lo que sería, en fin, la vida desnuda”.

Claro que el desnudo en el arte no es novedad. Lo interesante de estas obras, sin embargo, es en que ellas no se trata la dimensión de lo erótico, lo sensual o lo pornográfico. Tanto el cuerpo colectivo de Tunick como los cuerpos solitarios de Saborido, por ejemplo, hacen que paremos para pensar en las relaciones que tenemos con nosotros, con el otro y con la ciudad. Y, al mostrarnos en nuestro estado más primitivo, desnudan, de una manera al mismo tiempo poética y política, la actual lógica del público y del privado.

Fuente: Os Naturistas (texto original en portugués).

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Desnud Arte: Neil Curtis

El arte de Neil Curtis es una combinación de pintura, performance, fotografía y cine. Pero el centro de su trabajo es el cuerpo humano desnudo y pintado.

Inspirado por el performance y el arte experimental de Wiener Aktionismus (el accionismo vienés) de finales de la década de 1960, Curtis intenta subvertir el conformismo general, liberando a las personas de la “ropa” que limita su vida cotidiana.

El artista con sede en Viena cubre la piel humana, de la cabeza a los pies, usando hasta 10 capas de pintura durante lo que a menudo es una sesión agotadora para sus modelos.

Neil Curtis emplea el bodypainting para transformar el cuerpo de hombres comunes en obras de arte. En su más reciente proyecto, una serie de performances llamada “Replace clothes with paint” (Cambiar ropas por pintura), aparecen modelos vestidos con ropa de hombres comunes; los ubica en una silla, para luego desvestirlos, y cubrirles el cuerpo entero con pintura negra. En una sesión negra, el cuerpo del modelo se pintará paso a paso con pintura negra hasta cubrir toda la superficie de la piel.

“Es una transición simbólica”, dice Curtis, “desde un mundo definido por las reglas sociales en que todos vivimos, hasta el mundo del arte, de mi mundo teórico painted-world”.

Otro efecto secundario de su trabajo es desafiar el miedo a la desnudez durante un proceso de arte en el que los modelos normalmente se vuelven cada vez más participativos, perdiendo cualquier tipo de inhibición.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Neil Curtis.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

La evolución del concepto de belleza femenina a lo largo de la historia

La belleza, esa noción abstracta que se le puede atribuir casi a cualquier cosa que sea capaz de provocarnos placer sensorial, intelectual o espiritual.

Dicho esto, cualquier cosa que nos estimule y sea dichoso ante nuestros ojos, puede considerarse belleza. Pero siempre será una belleza personal e intrasferible tan solo aplicable al ojo que la contempla. Y por ello, quizá, existan y se hayan creado cuerpos diversos, figuras humanas de distintos tamaños y estilos para satisfacernos a todos. Porque para gustos están los colores.

La CNN ha llevado a cabo recientemente un proyecto junto a la artista Anna Gingsburg, en el que se celebra la diversidad del cuerpo femenino con el propósito de eliminar complejos, pero, sobre todo, borrar los ideales y estereotipos que nos impone la sociedad. Un vídeo llamado ¿What is Beauty? (¿Qué es la belleza?) en el que se muestra cómo han ido cambiando los cánones de la belleza femenina a lo largo de la historia de la humanidad.

Y mientras a las mujeres se nos dice todo el tiempo que nos amemos a nosotras mismas, al mismo tiempo la sociedad moldea el cuerpo femenino a su antojo, siendo extremadamente difícil ir al compás. Porque lo cierto es que no debería existir un compás, ni tampoco deberíamos dejarnos llevar por él.

Existen brazos más delgados, más gruesos, caderas estrechas, más anchas, piernas cortas, piernas largas y senos de todos los tamaños, por lo que por mucho que la sociedad imponga su ideal de cuerpo femenino, creemos que nunca acertará.

Fuente: culturainquieta.com