Desnud Arte: Jordan Matter

El fotógrafo Jordan Matter ha dedicado varios años a la realización de su proyecto “Bailarines entre nosotros”, y lo comenzó contactando a un bailarín de la Compañía de Danza Paul Taylor, pidiéndole que bailara para él en la calle y en lugares donde nadie esperaría ver a un bailarín, como en el metro de New York, en Times Square. El resultado fue asombroso, y fue el comienzo de varias series de fotografías que le darían mucha fama y prestigio.

Entre las series de fotografías que Matter ha realizado, varias han sido para su proyecto “Dancers After Dark”, imágenes con las que el fotógrafo pretende reflejar la vulnerabilidad de los bailarines pero al mismo tiempo la voluntad, el coraje y la valentía que tienen estos artistas para perseguir sus sueños y exigirse a cumplirlos a pesar del riesgo y el miedo al fracaso o a ser juzgados. Matter captura a los bailarines en temporada fría, de noche, en medio de la ciudad y completamente desnudos.

Años de arduo trabajo convierten el cuerpo de un bailarín en una escultura viva que, con precisos movimientos y complicadas posturas, captan la mirada de quienes contemplan estas fotografías. Los juegos de luz y de sombras realzan las figuras desnudas posando dentro de un espacio urbano en el que contrastan emociones de temor y soledad con la belleza y quietud de la oscuridad de la noche. El resultado, un auténtico espectáculo visual de gran belleza y plasticidad.

Matter declara que decidió tomar las fotografías en la noche, ya que es en la noche cuando soñamos, y en una ciudad como Nueva York porque puede intimidar, ser agresiva y poner obstáculos que pareciera que solo alejan los sueños, pero al mismo tiempo la ciudad es un reflejo de la inmensa cantidad de oportunidades que se pueden presentar a diario.

Declaraciones de Jordan Matter

Como un niño me encontré cómodo en la noche. Yo era un chico tímido objeto de burlas por tener un nombre raro y el pelo de color rojo brillante, pero por la noche me convertí en una estrella. El caos y la vulnerabilidad de las jornadas diurnas se convirtió en un recuerdo lejano, y la tranquilidad de la noche me trajo consigo la alegría y la estabilidad. Cualquier desafío soñado en mi vida se vió ensombrecido por sueños crepusculares de un mañana mejor. Fantaseaba con las aventuras que tendría y los mundos que conquistaría. Muchos años más tarde, mis noches están todavía llenas de aventuras, pero ahora tengo la ayuda de espíritus afines.

Los bailarines son soñadores. Muchos han salido de sus zonas de confort de una vida familiar para perseguir una ambición plagada de obstáculos casi imposibles de éxito. Han trabajado incontables horas durante años, impulsados no por el lucro o la fama, sino por la empresa de llevar su mundo de los sueños a la realidad, y cuando despojados de su ropa que deja ver cada uno de sus músculos y cada sutileza de expresión física, son una forma de realización inspiradora de un intenso compromiso con la pasión de la vida.

Bailarines optimistas y entusiastas, dispuestos a decir que si a lo improbable, lo extravagante y poco práctico, con frecuencia en escenarios con frío, peligrosos, ilegales, con sesiones agotadoras, y por supuesto desnudos. Sin embargo, a pesar de todo dijero sí. ¿Por qué? Porque compartían mi creencia de que “si saltamos, aparecerá la red”. Muchas veces en la vida tenemos que correr hacia nuestros objetivos con los ojos vendados. Confiar en nuestros institnos que nos guían. Estas imágenes representan la voluntad de lanzarnos a las calles sin miedo al fracaso.

El resultado de tanto esfuerzo y trabajo puede verse en su libro Dancers After Dark.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Jordan Matter.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Cross Nudista de Yatan Rumi, más de una década celebrándose

Desde el año 2005, por doce años consecutivos, el primer domingo de diciembre se inaugurará la temporada nudista en Yatan Rumi, Córdoba, Argentina, con una nueva edición del Cross Nudista. Desde el año pasado además con una novedad institucional, ya que esta prueba deportiva nudista ha sido declarada de Interés Municipal por la Municipalidad de Tanti.

Crónica del Cross Naturista de 2015

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Después de un sábado lluvioso, el domingo 6 de diciembre amaneció con un sol a pleno, presagiando el éxito de nuestro principal evento anual nudista.

Sesenta y tres corredores estuvieron presentes en la linea de salida. Representantes de varias provincias y tres extranjeros, un corredor de Portugal, otro de Colombia y una bella corredora boliviana.

La prensa televisiva se hizo presente para captar imágenes del evento y obtener testimonios de quienes se atreven a correr desnudos.

A las 11,30, despues de la inscripción y pintada el los números en pecho y brazo derecho (como ya es tradicional), la salida dió rienda suelta a la energía y emoción contenidas.

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Unos veinte minutos después, en la llegada, hace su entrada el ganador absoluto de la carrera, “Pedrito El Corredor”, representante de Portugal. Y detrás de él, todos los demás participantes que a medida que iban completando el recorrido, se entremezclaban en la zona de la llegada para comentar entre ellos y los espectadores, sus experiencias.

Algunos eufóricos con su bautismo nudista y otros, orgullosos de haber participado en todas las ediciones de esta carrera que ya se ha convertido en un clásico.

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Solo restaba el momento del podio, con trofeos artesanales hechos en vitrofusión por un artesano nudista para los tres primeros de cada una de las cinco categorías. Y para todos los participantes sin excepción, medallas recordatorias del la grata experiencia vivida.

Sobre el final, la despedida hasta el año que viene, en una nueva edición del Cross Nudista de Yatan Rumi y la promesa de muchos de visitar nuestro pequeño paraiso durante la temporada que se inicia.

Gracias a todos quienes hicieron posible un año más este evento y nos vemos en la próxima edición.

Fuente: Reserva Nudonaturista Yatan Rumi.

Nada por aquí, nada por allá

Imagínate sobre tu toalla, ninguna prenda apretando tu piel, en contacto total con todo lo que te rodea. Oyes a tu alrededor el murmullo del agua y pensar en su contacto con tu piel hace que un escalofrío de placer recorra tu cuerpo. Levantas la vista y observas con alegría como cualquier cuerpo, vivido en su plenitud, es bello.

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Ahora vuelve a imaginarte la misma situación sólo que con un “pequeño” cambio: llevas bañador, lo que equivale a que a veces te aprieta, si está húmedo es muy incómodo y cuidando que no se vea nada “indebido” fuera de él. En resumen, un engorro.

Cuando hablamos de nudismo suelen surgir muchos miedos, desde que es antihigiénico andar desnudo hasta que lo que se busca es provocar. Pero parémonos a pensar un momento: hablando de higiene, ¿no será más antihigiénico (e incómodo) andar con una prenda mojada? Es más, por regla general, en zonas naturistas se suele usar toallas o telas para sentarse en sitios compartidos, tanto por salud propia como por ajena.

Por otro lado, encontramos el argumento de que las personas que realizan nudismo lo hacen para exhibirse y provocar. Si alguien se quiere exhibir, lo puede hacer de muchas maneras; desnudarse es una de ellas, pero ni mucho menos la única. Y por supuesto que habrá mucha gente que lo haga por ese motivo; al igual que habrá muchísima gente que lo haga porque está más a gusto así, en contacto con su propio cuerpo sin telas de por medio.

Y así llegamos a la razón que más incondicionales suele tener: la gente que hace nudismo es porque quiere provocar. Eludir la responsabilidad es una costumbre que da lugar a muchos errores. Un cuerpo desnudo, por sí solo, no provoca. Tiene que haber, necesariamente, unos ojos que miren y que reaccionen a esa escena. Y cuando hablamos de provocar, algunas personas se creen con el derecho de opinar sobre ello. Si partimos de la base de la responsabilidad, de la que hablamos antes, esto último pierde sentido. Por ejemplo, imagínate que a mí me gustan los helados. Y con este calor, me gustan aún más. Y, andando por la calle, veo a alguien con un helado gigante de tres sabores. Si actúo como decíamos antes, tengo derecho a:

– Quitárselo o darle un lametón, porque es culpa SUYA que a mí me guste el helado.

– Pegarle cuatro gritos y decirle que se vaya inmediatamente de mi vista, que a mí me provoca su helado.

Curiosa escena, ¿verdad?

Y lo que más curioso me resulta es la idea de que practicar nudismo atenta directamente contra nuestra autoestima. Por un lado, algunos hombres temen entrar en comparación genital con otros y salir malparados; y las mujeres temen no tener el cuerpo correcto para mostrar. Pero el mayor problema que hay en estas ideas es que el foco de atención es totalmente externo. Si movemos dicho foco desde lo que pensarán los demás a cómo me siento yo, apostaría todo mi reino sin temor a perderlo a que todo el mundo sería nudista.

Pero si aún así quieres mantener el foco fuera, te darás cuenta que sus cristales están totalmente distorsionados por nuestra cultura: tanto hombres como mujeres, al entrar en terrenos libres de textiles, observan cómo aquello que pensaban que iba a desentonar es uno más de tantos; de hecho, lo que es menos habitual es la imagen corporal que vemos en los medios. Así pues, todas esas dudas se disipan y la autoestima es más probable que aumente. Ya lo dice Paul Fussell: “un corto tiempo en playas naturistas persuadirá a la mayoría de las mujeres de que su busto y su cadera no son ‘anormales’ como ellas piensan cuando están solas, espantadas por el espejo, sino totalmente naturales. Las anormales pasan a ser las criaturas inexistentes representadas en la pintura y la escultura. Lo mismo ocurre con el hombre: si piensa que la naturaleza ha sido injusta con usted en el reparto de anatomía sexual, pase algún tiempo entre naturistas. Aprenderá que todos los hombres se ven más o menos igual, y que los ‘atributos heroicos’ son deformidades”.

Y, por supuesto, uno de los mayores temores masculinos es que se produzca una erección. Es curioso como en una sociedad hipersexualizada se castiga cualquier manifestación corporal. La erección del pene es natural, así como la erección de los pezones. Si se produce, la opción es vivirla como lo que es, algo natural, no hay que hacer nada con ella, no hay que manejarla. Vívela sin más.

Lo que está claro es que el nudismo, ante todo, provoca una liberación mental y corporal. Te ayuda a entrar en contacto contigo, a aceptarte tal y como eres. Es más, en zonas nudistas desaparecen las exigencias del canon de belleza, todos los cuerpos son bellos porque son libres. Dan igual los tamaños, los pesos y las edades: todos los cuerpos encuentran la belleza que da la libertad. La ropa no hace más que deformar lo que es natural. La satisfacción de no tener que tapar lo que es tuyo es placer en estado puro.

Y ya lo decía RuPaul: Nacemos desnudos, el resto es travestismo.

El nudismo no sólo se puede practicar en playas, sino también en pueblos como El Fonoll, en campings, hoteles y albergues, en actividades al aire libre o en tu casa. Puedes informarte también en la web de la Federación Española de Naturismo. Libérate de las telas y, si aún sigues teniendo dudas, lee estas 205 razones para practicar el nudismo. Me despido con algunas de ellas:

La represión de la desnudez saludable, especialmente para las mujeres, ha sido uno de los medios principales de control de pensamiento y decisión de la patriarquía. Rompiendo este modelo, se quebrantan las ataduras invisibles del rol sexual heredado.

Las limitaciones en la desnudez femenina, la aceptación de la pornografía y los exigentes requerimientos de la moda pueden separadamente verse como cuestiones menores, pero tomadas en conjunto forman un patrón de represión machista.

Marilyn Frye explica: “Considere la jaula de un pájaro. Si usted mira muy de cerca, tanto como para ver un solo alambre, no podrá ver lo demás. Si su concepción de lo que está delante suyo es determinada por este enfoque miope, usted podrá ver hacia arriba y hacia abajo del alambre y determinar su longitud. No podrá entender porqué el pájaro no vuela en torno a esta cuando quiera para ir donde quiera. No existe ninguna propiedad física del alambre, nada que un escrutinio minucioso pueda revelar porqué el pájaro no va donde quiere, no hay nada que lo inhiba o lo perjudique, a no ser de una manera muy accidental. Solamente cuando usted retrocede y se detiene a mirar los alambres uno por uno microscópicamente y toma una imagen microscópica de la jaula en su totalidad, podrá entender porqué el pájaro no va donde quiera. Lo verá rápidamente, no requerirá grandes sutilezas, ni engorrosos razonamientos. Es perfectamente obvio que el pájaro está rodeado por una red de barreras sistemáticamente relacionadas, ninguna de las cuales podría obstaculizar su vuelo, pero las que, debido a sus relaciones, son tan limitantes como las sólidas paredes de un calabozo.”

El vestirnos compulsivamente crea inseguridades sobre nuestro cuerpo. Estudios realizados muestran que el naturismo, por otro lado, promueve una positiva autoestima en lo corporal.

Estos efectos son especialmente significativos en las mujeres. Estudios realizados por Daniel De-Goede en 1984 confirman investigaciones hechas 16 años antes, las que establecieron que “de todos los grupos evaluados (nudistas masculinos, no nudistas masculinos, nudistas femeninas, y no nudistas femeninas), las nudistas femeninas obtuvieron la puntuación más alto en autoestima corporal, y las no nudistas femeninas el más bajo.”

El nudismo promueve el concepto del cuerpo como un todo, en vez de separar partes del cuerpo como indeseables y vergonzosas.

El nudista, literalmente, no tiene nada que ocultar. Por lo tanto tiene menos estrés. La investigación científica corrobora esta afirmación.

En las palabras de Paul Ableman: “Sacarse la ropa simboliza desprenderse de la civilización y su custodia. El nudista se despoja no solo de sus vestiduras, sino también de la formalidad y la apariencia, del ‘ceremonial’ y todas las limitaciones de la ‘etiqueta’… Por lo tanto el nudista se aparta simbólicamente de una gran carga de responsabilidad. Al sacarse la ropa, se desprende de los opresivos hechos del día. A partir de aquí, no lucha en favor de ‘causas’, no se opone a estas o a las ‘tendencias’, resumiendo: un ciudadano. El es, una vez más… un ser libre.”

La vestimenta oculta la natural diversidad de tamaños y formas del cuerpo humano.

Una persona que nunca observó desnudos, crece con malentendidos y expectativas fantasiosas a cerca del cuerpo, basadas en prejuicios y fuentes mal informadas. Por ejemplo, los medios de difusión.

Como resultado de esto, el aumento mamario ha sido por mucho tiempo en EEUU la cirugía estética más practicada. En los 80 las mujeres americanas tuvieron más de 100.000 operaciones por año para alterar sus pechos. Helen Gurley Brown, editor del Cosmopolitan, dice, “Yo creo que el 80% de las mujeres de este país no tienen ni idea de cómo se ven los pechos de las demás mujeres. Ellas tienen una imagen idealizada de cómo son los senos de el resto de las personas… Por Dios, ¿No es ridículo ser una mujer emancipada y no conocer realmente como luce el cuerpo de una mujer, excepto el propio?

Negándose a aceptar la necesidad de “protegerse” a sí misma de los hombres cubriendo su cuerpo, la mujer gana poder y desplaza la carga de responsabilidad de la conducta hacia el hombre, donde debería realmente estar.

Reena Glazer hace notar que “El poder de los hombres se perpetua al considerar a las mujeres como objetos en los que actúa y a los que reacciona, el vez de actores en sí mismas… Todo su mérito se deriva de la reacción que pueda inducir en el hombre. Para mantener el sistema patriarcal, el hombre debe determinar como y cuando está permitido que se produzca su excitación. Así, el mito de los senos femeninos, del hombre heterosexual, ha sido codificado en la ley. Debido a que las mujeres son objetos sexuales y propiedad de los hombres, se concluye que lo que excite al hombre puede exhibirse solamente donde y cuando el hombre desee ser excitado.”

Este énfasis en calificar a las mujeres de tentadoras “desplaza el peso de la responsabilidad del hombre hacia la mujer: Debido a que la mujer provoca impulsos incontrolables en los hombres, la sociedad excusa el comportamiento del hombre y culpa a la víctima de lo que haya sucedido… La sanción del concepto de que el hombre tiene impulsos incontrolables implica que la violencia sobre la mujer es inevitable.”

Fuente: Pikara online magazine. Agosto 2011. Autora: Mónica Quesada Juan.